Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos: “Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados”. Isaías 56:7-8.

BIBLIA EN AUDIO MP3 REINA VALERA 1960

BIBLIA EN AUDIO MP3 REINA VALERA 1960
HAZ CLIC EN ESTA IMAGEN Y DESCARGA LA BIBLIA VERSIÓN REINA VALERA 1960 EN AUDIO MP3 PARA QUE LA ESCUCHES Y LA REGALES A OTROS. Romanos 10:17. RV1960. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

La Biblia

Contiene la mente de Dios, la condición del hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno son descubiertas. Jesucristo es su tema principal, nuestro bienestar es su propósito y la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar el corazón y guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te ha sido dada en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para siempre. Incluye las mayores responsabilidades, recompensará los mayores trabajos y condenará a todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.

domingo, 15 de enero de 2012

Valores morales Bíblicos.


La familia es la base de la sociedad y en ella se pretende formar hombres y mujeres de bien con principios y valores. "La familia es un tesoro de parte del cielo que cada persona posee, es donde se comparten sentimientos de amor y de paz, porque todos unidos formamos una familia." Sociológicamente, una familia es un conjunto de personas unidas por lazos de parentesco.

Lo primero que la Biblia nos enseña es que la familia proviene de Dios, Él, la diseñó y la creo, Él la inventó, no es creación humana, con el propósito de ser el ejemplo y la base de todas las instituciones humanas. Cada uno de sus miembros fue diseñado por Dios mismo para llevar una vida en conjunto. Tres verdades se establecen aquí:
1-Dios creó al hombre y a la mujer a su propia imagen. Es decir, tendrán cualidades propias de su ser personal. La inteligencia y la voluntad divina se reflejan la del hombre. En el plan de Dios el hombre es hecho un ser racional, moral, y espiritual. Puede decirse que la naturaleza espiritual del hombre es la imagen de Dios. (Génesis 1:26-27). “26Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”  
2-Dios creó la humanidad de tal forma que tanto al hombre como la mujer necesitan el compañerismo mutuo. 8Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. (Génesis 2:18). Por ser el hombre un ser social, un ser para vivir en compañía de otros y junto a otros, no es bueno que esté solo.
3-La mujer: Dios crea una ayuda idónea para el hombre. Una ayuda semejante a él le conviene. Dios crea a la mujer igual al hombre, aunque subordinada a él, el verso 22 dice: “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”. (Génesis 1:27). Ahora el hombre y la mujer están hechos el uno para el otro, surge un vínculo más fuerte y más sagrado aún que el vínculo de los hijos y de los padres. La importante relación filial cederá el paso a una que es más alta. Tan alta y a la vez profunda que dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. (Génesis 2:24)
Primero que todo la crisis en la familia se debe a la desobediencia al orden divino en cuanto a lo que Dios estableció en las Escrituras, se debe tambíen al pensamiento humano de intentar quitar, reemplazar o añadir a lo que el Señor ya estableció. Cada vez se nota más la tendencia general de la sociedad hacia el consumismo, las personas valen de acuerdo con lo que tienen sin importar cómo lo hayan conseguido. Es muy claro que vivimos en una sociedad demasiado egoísta y no nos damos cuenta o, más bien, no queremos darnos cuenta tanto de la cantidad de personas que viven en extrema pobreza en nuestro país y en muchos otros lugares del mundo, como tampoco de la falta de solidaridad y de justicia social entre los seres humanos. Esto a la vez fomenta el individualismo, ya que cada persona se preocupa sólo por sí mismo y por tener cada vez más que los demás.

También en los últimos años, está siendo marcada por un preocupante incremento de la violencia y falta de respeto, de agresiones a todo lo que irrita o contraría, o que molesta. Nuestros gobernantes no ponen todos los medios necesarios para impulsar la calidad en el aprendizaje académico y humano, tanto en la escuela como en la familia. Tampoco promueven la participación de la familia en la educación de sus hijos. Tenemos en la sociedad una crisis de valores. Los valores no son sólo una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas: en la política, la economía y por supuesto, en las organizaciones, tanto públicas como privadas. La sociedad la forman los hombres. Entonces, ¿qué hacemos con los hombres? Para responder a la pregunta recordemos a Pitágoras: “Si no queréis castigar a los hombres, educad a los niños”.

Esta crisis de valores tiene su origen en la infancia y adolescencia, ya que es en estas etapas cuando se forjan muchos de los valores que dirigirán la vida de una persona, y es por esto que resulta de vital importancia que los niños y jóvenes reciban en sus familias y en las escuelas una educación integral, centrada en la persona como ser único e irrepetible.

Esta  fuente de valores morales más ampliamente difundida la encontramos en las Santas Escrituras. Millones de personas de todo el mundo, entre ellas muchas que no son cristianas o no tienen creencias religiosas, han acudido a la Biblia en busca de explicaciones y de sabiduría. Por ejemplo, el poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe escribió: “Yo por mi parte la apreciaba y valoraba [la Biblia], pues debía casi únicamente a ella mi formación ética”. Y se informa que Gandhi, el famoso líder hindú, comentó respecto a lo que enseñó Jesús en un conocido discurso: “Por favor, beban con ansias de las fuentes que han recibido en el Sermón del Monte [...]. Porque las enseñanzas de ese sermón están dirigidas a todos y cada uno de nosotros”.

El apóstol Pablo, citado anteriormente, subrayó así el papel clave que desempeña la Biblia en lo que respecta a proporcionar valores morales, valores sólidos: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar” (2 Timoteo 3:16). ¿Es cierta esta declaración? Pues bien, ¿por qué no lo comprueba por usted mismo? Examine los siguientes  principios y observe los valores morales más positivos que promueven. Medite en las ideas que encierran estas enseñanzas y en el poder que tienen para mejorar su calidad de vida y su relación con los demás. 

La Regla de Oro. “Todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos; esto, de hecho, es lo que significan la Ley y los Profetas.” (Mateo 7:12.) Ame a su prójimo. “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo.” (Mateo 22:39.) “El amor no obra mal al prójimo; por lo tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.” (Romanos 13:10.) Respete y honre a los demás. “En amor fraternal ténganse tierno cariño unos a otros. En cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven la delantera.” (Romanos 12:10.) Promueva la paz. “Mantengan paz entre unos y otros.” (Marcos 9:50.) “Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres.” (Romanos 12:18.) “Sigamos tras las cosas que contribuyen a la paz.” (Romanos 14:19.) Sepa perdonar. “Perdónanos nuestras deudas, como nosotros también hemos perdonado a nuestros deudores.” (Mateo 6:12.) “Háganse bondadosos unos con otros, tiernamente compasivos, y perdónense liberalmente unos a otros.” (Efesios 4:32.)

Los  valores morales o principios mencionados anteriormente no son más que una muestra de los prácticos consejos que se hallan en las Santas Escrituras. Además de estos, la Palabra de Dios contiene numerosas advertencias contra las ideas, palabras y acciones que pueden perjudicarnos (Proverbios 6:16-19). En efecto, las enseñanzas de la Biblia ofrecen algo que la sociedad en general necesita desesperadamente: orientación para seguir las mejores normas morales.

Quienes aceptan y ponen en práctica tales enseñanzas experimentan una notable transformación, pues su modo de pensar y sus motivos cambian para bien (Efesios 4:23, 24). Al aprender los valores morales y espirituales que se exponen en las Escrituras, logran desarraigar de su corazón el racismo, el prejuicio y el odio (Hebreos 4:12). La Biblia y los valores que esta fomenta los impulsan a abandonar todo tipo de vicios y comportamientos violentos, y a ser mejores personas.
 
Los valores morales y espirituales han ayudado a millones a superar hábitos y prácticas muy arraigados que han echado a perder la vida de mucha gente (1 Corintios 6:9-11). Las enseñanzas bíblicas no solo han ido cambiando sus costumbres, sino también sus corazones, sus esperanzas, sus familias. Sin importar cuánto degenere este mundo, por toda la Tierra hay personas que son mejores cada día. Y este proceso no se detendrá, pues la Biblia promete: “La hierba verde se ha secado, la flor se ha marchitado; pero en cuanto a la palabra de nuestro Dios, durará hasta tiempo indefinido” (Isaías 40:8). ¿Se beneficiará usted de “la palabra de nuestro Dios”? 

Es por esto, que los valores que se elijen y se persiguen en la propia vida se corresponden con la realidad del hombre, es decir, verdaderos. Porque solo los valores verdaderos pueden conducir a las personas a un desarrollo pleno de sus capacidades naturales. Puede afirmarse que, en el terreno moral, un valor será verdadero en función de su capacidad para hacer más humano al hombre. El valor más básico, es el valor de toda vida humana, de todo humano es la dignidad humana. Los principios básicos expresados en la Palabra de Dios, son el mejor plan para obtener una familia saludable y de superior calidad. Los cristianos son amonestados a tomar seriamente la Biblia en sus enseñanzas y demandas sobre la familia.

Si usted todavía no le permite a Cristo un lugar de preferencia en su vida u hogar, la invitación está abierta. Acepte a Cristo como Señor y Salvador de su vida y su obediencia a Él y a Su Palabra, podrán señalarle el camino hacia una familia feliz y saludable. Usted se merece lo mejor y los suyos también.
Cristo se lo ofrece HOY MISMO: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 11Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”. (Juan 10:10-11). Bendiciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada