Yo soy la luz que ha venido al mundo, para que todo el que crea en mí no viva en tinieblas. Si alguno escucha mis palabras, pero no las obedece, no seré yo quien lo juzgue; pues no vine a juzgar al mundo sino a salvarlo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue. La palabra que yo he proclamado lo condenará en el día final. (BAD Jn 12:46-48)
Solo a través de la
Biblia podemos discernir correctamente todas las cosas del mundo espiritual;
podemos distinguir entre los que entrarán en el reino de los cielos y los que
no entrarán en él, y entre la obra de Dios y la obra de Satanás. Ahora
tomémonos un tiempo para averiguar a través de la Biblia, cuál es el
significado espiritual de la luz y de la oscuridad y qué clase de personas son el
verdadero pueblo de Dios. La Biblia nos dice que todo aquel que hace lo malo,
no vendrá a la luz. La razón por la que aman las tinieblas en lugar de la luz,
y odian la luz, es que temen que sus malas acciones sean expuestas a la luz.
Éste es
el mensaje que hemos oído de él y que os anunciamos: Dios es luz y en él no hay
ninguna oscuridad. Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la
oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad. Pero si vivimos en la
luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre
de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. (BAD 1Jn 1:5-7)
Dios es
luz, lo que simboliza pureza, verdad y santidad, no hay oscuridad en Él, lo que
significa que en Su presencia no hay pecado ni maldad. En el versículo 6, se nos advierte que si decimos que tenemos una relación con Dios
(comunión) pero vivimos en pecado (tinieblas), estamos engañándonos a nosotros
mismos. La verdadera comunión con Dios implica vivir en la verdad y en la luz.
El versículo 7 nos muestra que si vivimos de
acuerdo a la luz de Dios, entonces tenemos comunión no solo con Él, sino
también entre nosotros como creyentes. Además, la sangre de Jesucristo nos
purifica de todo pecado, lo que significa que, a través de Su sacrificio,
podemos ser limpiados y restaurados.
Vemos la
importancia de vivir en la luz de Dios y cómo eso afecta nuestra relación con
Él y con los demás. Desde el principio de los tiempos, la luz ha
sido un símbolo de vida, esperanza y verdad. En la oscuridad, nos sentimos
perdidos y desorientados, pero la luz nos muestra el camino y nos llena de
claridad. En las Sagradas Escrituras, encontramos que Dios se revela a sí mismo
como luz, una luz que disipa las tinieblas del pecado y nos conduce a la vida
eterna.
Dios es la
fuente de toda luz y en el libro de Génesis, leemos que Dios creó la luz y la
separó de las tinieblas. Esta imagen nos muestra que Dios es el origen de toda
luz, tanto física como espiritual. Él es la fuente de la vida, la verdad y el
amor, y su luz brilla en la oscuridad de nuestro mundo.
En el
Evangelio de Juan capítulo 8:12, Jesús se presenta
a sí mismo como "la luz del mundo". Él vino a este mundo para
iluminar nuestros corazones y mostrarnos el camino hacia el Padre, su luz nos
revela la verdad de Dios y nos guía hacia la salvación. Cuando aceptamos a
Jesús como nuestro Salvador, la luz de Dios comienza a brillar en nuestras
vidas. Esta luz nos transforma, nos libera del pecado y nos llena de su amor y
su gracia. Nos convierte en hijos de la luz, llamados a reflejar su gloria en
el mundo.
Jesús no solo ilumina el camino, sino que también revela la verdad sobre Dios y sobre nosotros mismos. La Promesa: "El que me sigue no andará en tinieblas"
Como hijos de la luz, estamos llamados a caminar en la verdad y la justicia, la Luz que disipa las tinieblas es Jesucristo. Debemos alejarnos de las obras de las tinieblas y vivir en la luz de Dios. Esto significa amar a nuestros semejantes, perdonar a los que nos ofenden y buscar la santidad en todas nuestras acciones. La luz que hemos recibido de Dios no es para guardarla, sino para compartirla con los demás. Debemos ser testigos de la luz de Cristo en el mundo, llevando.
El
pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en
densas tinieblas la luz ha resplandecido. (BAD Is 9:2)
Una vez
más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: — Yo soy la luz del mundo. El que
me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (BAD Jn 8:12)
Resaltar
que seguir a Jesús significa vivir en la luz, alejándonos de las tinieblas del
pecado y la desesperación. esperanza a los que están perdidos y mostrando el
amor de Dios a todos los que nos rodean.
La oscuridad del mundo. En la Biblia, la oscuridad
representa la separación de Dios y el alejamiento de la luz. La luz simboliza a
Dios, y la oscuridad al pecado y a la ignorancia.
Por otra
parte, lo que os escribo es un mandamiento nuevo, cuya verdad se manifiesta
tanto en la vida de Cristo como en la vuestra, porque la oscuridad se va
desvaneciendo y ya brilla la luz verdadera. El que afirma que está en la luz,
pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad. El que ama a su hermano
permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar. Pero el que
odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va
porque la oscuridad no lo deja ver. (BAD 1Jn 2:8-11)
Acá se nos dice
que las tinieblas van pasando y que la luz verdadera ya está alumbrando.
Pero
vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que
pertenece a Dios, para que proclaméis las obras maravillosas de aquel que os
llamó de las tinieblas a su luz admirable. (BAD 1P 2:9)
Dios ha
venido a esta tierra en la carne como la luz, para que los que creen en Él no
permanezcan en tinieblas. Sin embargo, las personas que pertenecen a la
oscuridad rehúsan venir a Dios. Hace más de dos mil años, algunas personas
estuvieron dispuestas a venir a Jesús que vino como la luz, mientras que otros
rehusaron venir a Él y rechazaron las buenas nuevas del reino de los cielos que
Jesús predicó; hubo incluso quienes gritaron: “¡Crucifíquenlo!”. Desde un punto
de vista bíblico, todos ellos son los inicuos que rechazan la luz. Los que pertenecen
a la oscuridad tratan de negar la verdad y rehúsan venir a la luz, pero los que
aman la verdad vienen gustosamente a la luz.
Hay muchos lugares
oscuros en los que la luz de la verdad aún no ha brillado. Satanás ciega los
ojos y cierra los oídos y el corazón de mucha gente con la oscuridad. En la
completa oscuridad no podemos discernir lo que está justo delante de nosotros,
si es un camino o un precipicio. Solo cuando la luz brilla en la oscuridad,
podemos ver el camino que está delante y avanzar.
Ahora las tinieblas
cubren la tierra y la oscuridad las naciones. Dios nos dice: “¡Levántate,
resplandece!”. Obedezcamos la palabra de Dios y mostremos la gloria de Dios,
alumbrando la luz de Jerusalén sobre todo el mundo como los hijos de la luz.
Solo la luz puede derrotar a la oscuridad.
En el mundo hay dos
reinos, la Biblia nos habla del reino de Dios y nos habla del reino de las
tinieblas; es decir el poder de Dios y el poder de las tinieblas. Quiero
mencionar esto para personas que nos escuchan, que dicen: “yo no creo en ese
mundo espiritual”. Es probable que usted no crea en el mundo espiritual, pero
el hecho que usted no crea, no significa que no exista. La Biblia, la bendita
palabra de Dios, es bien explícita al respecto; y nos habla claramente de esos
dos reinos: del reino de Dios y del reino de las tinieblas.
Para que les
abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de
Satanás a Dios, a fin de que, por la fe en mí, reciban el perdón de los pecados
y la herencia entre los santificados. (BAD Hch 26:18)
Las tinieblas se
caracterizan por la maldad, la envidia, la crueldad, por la falta de empatía y
amor al prójimo, por la ignorancia espiritual, por toda clase de oscuridad
espiritual, por la necedad, por la avaricia.
El reino de las
tinieblas es un concepto que se refiere a la influencia y el dominio del
pecado, la maldad y las fuerzas espirituales en oposición a Dios. En la Biblia,
se menciona en varios pasajes. Aquí te comparto algunos versículos que pueden
ayudarte a entender mejor este tema:
Él nos libró del
dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien
tenemos redención, el perdón de pecados. (BAD Col 1:13-14)
Porque nuestra
lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades,
contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas
espirituales malignas en las regiones celestiales. (BAD Ef 6:12)
En el principio ya
existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba
con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin
él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la
luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no
han podido extinguirla. (BAD Jn 1:1-5)
Este versículo
muestra la victoria de la luz que es Jesucristo sobre el reino de las
tinieblas.
Estos versículos
nos ayudan a comprender que el reino de las tinieblas representa todo lo que
está en oposición a Dios y su voluntad, y que, a través de Cristo, tenemos la
victoria sobre esas fuerzas.
Las tinieblas en los hombres se refieren a la condición espiritual de aquellos que están alejados de Dios y viven en pecado. La Biblia utiliza la metáfora de las tinieblas para describir la ignorancia, el pecado y la separación de la luz de Dios.
El que cree en
él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído
en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Ésta es la causa de la condenación:
que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz,
porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la
luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En
cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea
claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios. (BAD Jn 3:18-21)
Este pasaje muestra
cómo los hombres, al preferir las tinieblas, se alejan de la verdad y la luz de
Dios.
Porque antes
erais oscuridad, pero ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de luz (BAD Ef 5:8)
Aquí se hace una
distinción entre la vida en tinieblas y la vida en la luz, enfatizando la
transformación que ocurre al seguir a Cristo.
Por otra parte,
lo que os escribo es un mandamiento nuevo, cuya verdad se manifiesta tanto en
la vida de Cristo como en la vuestra, porque la oscuridad se va desvaneciendo y
ya brilla la luz verdadera. El que afirma que está en la luz, pero odia a su
hermano, todavía está en la oscuridad. El que ama a su hermano permanece en la
luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar. Pero el que odia a su
hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la
oscuridad no lo deja ver. (BAD 1Jn 2:8-11)
Este versículo
resalta cómo las tinieblas afectan la relación entre las personas y su
capacidad para ver la verdad.
A pesar de haber
conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que
se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato
corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios (BAD Ro 1:21-22)
Estos versículos
nos ayudan a entender que las tinieblas en los hombres representan una vida
alejada de Dios, caracterizada por el pecado y la ignorancia espiritual. La luz
de Cristo es la que puede traer transformación y redención.
La Biblia habla
sobre la oscuridad espiritual y moral que se manifestará en los últimos días,
describiendo un tiempo en el que la humanidad se alejará de Dios y se sumergirá
en el pecado.
Ahora bien, ten
en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará
llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos,
desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables,
calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno,
traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios.
Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad.
¡Apártate de esa gente! (BAD 2Tm 3:1-5)
Este pasaje
describe las características de las personas en los últimos días, reflejando
una profunda oscuridad moral.
Habrá tanta
maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta
el fin será salvo. (BAD Mt 24:12-13)
El quinto ángel
derramó su copa sobre el trono de la bestia, y el reino de la bestia quedó
sumido en la oscuridad. La gente se mordía la lengua de dolor y, por causa de
sus padecimientos y de sus llagas, maldecían al Dios del cielo, pero no se
arrepintieron de sus malas obras. (BAD Ap 16:10-11)
»¡Levántate y
resplandece, que tu luz ha llegado!¡La gloria del Señor brilla sobre ti! Mira,
las tinieblas cubren la tierra, y una densa oscuridad se cierne sobre los
pueblos. Pero la aurora del Señor brillará sobre ti; ¡sobre ti se manifestará
su gloria! Las naciones serán guiadas por tu luz, y los reyes, por tu amanecer
esplendoroso. (BAD Is 60:1-3)
Estos versículos nos muestran que, en los últimos días, habrá un aumento de la oscuridad espiritual y moral en la humanidad, pero también nos recuerdan que la luz de Dios y su gloria seguirán siendo visibles para aquellos que buscan su verdad. La decisión de buscar el reino de Jesucristo es personal como Dios nos ha hecho comprender por mucho tiempo a la humanidad. El hecho de que millones de seres humanos no crean en Dios, el Creador de todas las cosas en los cielos y en esta tierra, no quiere decir que no le vayan a dar cuentas al final de sus días. Bendiciones.