Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 20 de abril de 2014

SRV Clase 51. El Juicio Del Gran Trono Blanco°

http://www.seminarioabierto.com/doctrina251.htm

Es tiempo de sumergirnos en Dios y su Palabra buscando el amor, la gracia, la misericordia y la fortaleza que vienen del Padre Celestial en estos tiempos; es por eso que empezamos con el estudio de los módulos del Seminario Bíblico Reina Valera: TEOLOGÍA SISTEMÁTICA 1 y TEOLOGÍA SISTEMÁTICA 2.

Juan 5:39. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA 1. Es el estudio de las doctrinas acerca de la Biblia: su revelación, inspiración, iluminación e infalibilidad; las doctrinas de Dios: la Trinidad, los atributos y los nombres de Dios; las doctrinas de Cristo: Su persona, deidad, humanidad y carácter; las doctrinas del Espíritu Santo: Su deidad, persona, obra en la elección, la regeneración y la Santificación, más el fruto, los dones, el bautismo y la plenitud del Espíritu; y las doctrinas acerca del hombre: su creación original y su caída en pecado.

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA 2. Es el estudio de las doctrinas bíblicas de la salvación: expiación, sustitución, redención, reconciliación, propiciación, justificación, elección, predestinación, regeneración, conversión, arrepentimiento, la adopción y la unión mística del creyente con Cristo.  Incluye el estudio de las doctrinas acerca de la iglesia: sus miembros,  propósito, comisión, culto, organización y ordenanzas.  Incluye el estudio de las profecías de la Biblia: principalmente las no cumplidas todavía como el arrebatamiento de la iglesia, la Tribulación, la segunda venida de Jesucristo, el reino milenial, los juicios finales y el estado eterno.

SRV Clase 51. El Juicio Del Gran Trono Blanco por Lewis Sperry Chafer.

http://www.seminarioabierto.com/doctrina251.htm

A. El último juicio del gran Trono Blanco.

Como el clímax final de la historia humana al final del reino milenial, las Escrituras registran el gran juicio del gran trono blanco. En contraste con los juicios previos de los justos, y los diversos juicios de Dios sobre israelitas y gentiles que viven en el mundo, éste es el juicio final; en el contexto se puede ver que se refiere solamente al juicio de los impíos.

Ap. 20:11-15. 11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

B. La destrucción de los cielos y la tierra.

Antes del juicio del gran trono blanco sé declara en Apocalipsis 20:11: «huyeron el cielo y la tierra; y ningún lugar se encontró para ellos». Cumplida la carrera de la historia humana, se destruye la antigua creación, como se expresa en Apocalipsis 21:1. «El primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». 2 Pedro 3:10-12 se refiere a este acontecimiento y describe la dramática destrucción con estas palabras: «Los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas» (y. 10). En el versículo siguiente declara: «todas estas cosas han de ser deshechas» (v. 11); y en el versículo 12 estos conceptos se combinan cuando dice: «los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán». Debido a la destrucción de la tierra y el cielo actuales, parece que el juicio del gran trono blanco se realiza en el espacio.

C. La resurrección de los impíos muertos.

Según Apocalipsis 20:12, Juan vio «los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios». Apocalipsis 20:13 agrega: «Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos.» Todos los impíos muertos aquí han sido resucitados y están de pie delante de Dios para ser juzgados. De Juan 5:27 se desprende que el juez será el Señor Jesucristo mismo, porque se afirma que el Padre «le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre».

D. Se abre el libro de las obras humanas.

Apocalipsis 20:12 declara: «dos libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras». El versículo siguiente repite este hecho condenador: «según sus obras». Aquí se expresa el resultado del rechazo de la gracia en términos absolutos. No hay perdón aparte de Cristo, y los que rechazan la gracia inevitablemente deben ser juzgados por sus pecados. Hch. 4:12. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Después de consultar sus obras se examina el libro de la vida en busca de sus nombres. Ya sea, como algunos creen, que el libro de la vida es sencillamente el registro de todos los que tienen vida eterna, o como otros sostienen, que es la lista de todos los que han vivido y de ella se han eliminado los nombres de los inconversos, el resultado será el mismo. Si sus nombres no aparecen en el libro de la vida, es que no han recibido vida eterna. Se declara que están condenados, y en Apocalipsis 20:14-15 está escrito: «Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.»

Algunos de los condenados pueden haber sido relativamente buenos en comparación con otros que eran comparativamente malos, pero la falta de vida eterna es el hecho condenatorio. Todos los que no tienen vida eterna son juzgados sobre la base de sus obras y del rechazo de Cristo, y son echados al lago de fuego. La tragedia es que, según las Escrituras, Cristo murió por ellos y por los que son salvos.

Según 2 Corintios 5:19, «Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados». En 1 Juan 2:2 se declara que Cristo es la «propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo». Los que han sido lanzados al castigo eterno pudieran haber sido salvos si se hubieran vuelto a Cristo. Su estado de perdición no se debe a la falta de amor de Dios ni a la falta de disponibilidad de la gracia de Dios, sino al hecho de que no han querido creer. Los que nunca han tenido una oportunidad de oír el evangelio se condenan por el rechazo del testimonio de Dios en el mundo natural.

Ro. 1:18-20. 18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

También rechazaron la luz que tenían y son justamente condenados por su incredulidad. El juicio del gran trono blanco es el triste final de todos los que no tienen a Cristo como su Salvador y Señor.

PREGUNTAS

1. ¿Qué diferencia importante se puede ver entre el juicio del gran trono blanco y los juicios anteriores?

2. ¿Dónde se celebra el juicio del gran trono blanco, y cómo contrasta esto con los juicios anteriores?

3. Describir la destrucción de la tierra actual.

4. ¿Qué revela la Escritura acerca de la resurrección de los impíos muertos?

5. ¿Cuál es la base del juicio de los impíos muertos?

6. ¿Cuál es la tragedia del juicio de los impíos muertos?

7. ¿En qué sentido constituye un incentivo para ganar almas la revelación del fin de los perdidos?

COMENTARIOS DE APOYO

COMENTARIO BÍBLICO DE WILLIAM MacDONALD. El juicio de Satanás y de todos los incrédulos (20:10–15)

Puede parecer sorprendente que Satanás pueda reunir un ejército de incrédulos al final del Milenio. Sin embargo, debería recordarse que todos los niños nacidos durante el Reinado de Cristo nacerán en pecado y necesitarán de la salvación. No todos aceptarán de corazón a Jesucristo como Rey, y estos se esparcirán por la tierra, tratando de alejarse de Jerusalén todo lo que puedan.

Observemos que la bestia y el falso profeta siguen en el infierno tras mil años. Esto refuta la doctrina de la aniquilación, como también la refuta la declaración de que serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Ap. 20:11. Luego somos introducidos ante el juicio del gran trono blanco. Es grande por las cuestiones implicadas y blanco por la perfección y pureza de las sentencias pronunciadas. Quien se sienta como Juez es el Señor Jesús (Jn. 5:22,27). La expresión de delante del cual huyeron la tierra y el cielo indica que este juicio tiene lugar en la eternidad, tras la destrucción de la actual creación (2 P. 3:10).

Ap. 20:12. Los muertos, grandes y pequeños, están de pie delante de Dios. El libro de la vida contiene los nombres de todos los redimidos por la preciosa sangre de Cristo. Los otros libros contienen un detallado registro de las obras de los perdidos. Ninguno de los que comparecen en este juicio está registrado en el libro de la vida. El hecho de que su nombre no esté allá le condena, pero el registro de sus malvadas obras determina el grado de su castigo.

Ap. 20:13. El mar entregará los cuerpos de los que han sido sepultados en su seno. Los sepulcros, representados aquí por la Muerte, entregarán los cuerpos de todos los inconversos que han sido enterrados. El Hades dará las almas de todos los que murieron en incredulidad. Los cuerpos y las almas serán reunidos para estar en pie ante el Juez. Así como habrá grados de recompensa en el cielo, asimismo habrá grados de castigo en el infierno. Esto se basará en sus obras.

Ap. 20:14. Cuando leemos que la Muerte y el Hades son lanzados al lago de fuego, esto se refiere a la integridad de la persona: espíritu, alma y cuerpo. El texto explica que ésta es la muerte segunda, y el margen de la NKJV añade: el lago de fuego.

Hay una diferencia entre Hades e infierno. Para los inconversos que han muerto, el Hades es un estado incorpóreo de castigo consciente. Es una especie de celda de castigo, una condición intermedia donde esperan el Juicio del Gran Trono Blanco.

Para los creyentes que han muerto, el Hades es un estado de bienaventuranza incorpórea en el cielo, esperando la resurrección y la glorificación del cuerpo. Cuando Jesús murió, fue al Paraíso (Lc. 23:43), que Pablo identifica con el tercer cielo (2 Co. 12:2, 4), la morada de Dios. En Hechos 2:27, el estado incorpóreo del Señor es llamado Hades. Dios no dejó Su alma en el Hades, sino que la revistió con un cuerpo glorificado en resurrección. El infierno es la cárcel definitiva de los malvados muertos. Es lo mismo que el lago de fuego, la Gehena y la muerte segunda.

Ap. 20:15. El factor decisivo en este juicio es si el nombre de uno está escrito en el libro de la vida. En realidad, si el nombre del acusado hubiese estado escrito en el mismo, habría ya formado parte de la primera resurrección. De modo que este versículo se aplica sólo a aquellos que comparecen delante del Gran Trono Blanco.

COMENTARIO EXEGETICO Y EXPLICATIVO DE LA BIBLIA TOMO II: EL NUEVO TESTAMENTO POR Roberto Jamieson A. R. Fausset

Juicio (heb., dhin, mishpat, gr., krima, krisis). A veces se refiere al pronunciamiento de una opinión formal o una decisión de seres humanos, pero mayormente indica o una calamidad que se considera enviada por Dios como castigo o una sentencia de Dios como juez de todo el mundo. Los juicios de Dios más importantes antes del éxodo son los de Adán, Eva y la serpiente después de la caída (Génesis 3), el diluvio (Génesis 6:5), Sodoma y Gomorra (Génesis 18:20) y la confusión de lenguas (Génesis 11:1-9).

En el AT, la relación entre el Señor e Israel se considera como un pacto. Por su propia voluntad, el Señor hizo posible relaciones estrechas entre él y Noé en primer lugar (Génesis 6:18), y luego entre él y Abraham y sus hijos (15:18; 17:1 ss.). El se unió a ellos en pacto y esperaba como respuesta su devoción. Igualmente con Israel en los días de Moisés, la gracia de Dios se extendía para redimir y restaurar (Éxodo 6:4) y esperaba como respuesta una obediencia de amor (Éxodo 20:1 ss.). Dentro del pacto, el Señor prometía bendecir la obediencia y juzgar la desobediencia (p. ej., Deuteronomio 27:1-26; 28:1-68; cf. Levítico 26:3-13 ss.)

La historia de Israel, comenzando con el éxodo, registra una sucesión de juicios sobre los enemigos del pueblo de Dios y también sobre su propia nación con la cual hizo un pacto cuando ésta menospreciaba su voluntad. El día del Señor será un día de castigo para todos los injustos (Isaías 2:12; Oseas 5:8; Amós 5:18). El propósito del castigo es la purificación. Un remanente sobrevivirá y será el núcleo del nuevo Israel (Amós 5:15). Los profetas posteriores expresaron la esperanza de una victoria final del juez divino y de su intervención en la historia al fin del tiempo.

En el NT la idea del juicio aparece en contextos tanto humanos como divinos. Jesús amonesta a no juzgar con falta de amor (Mateo 7:1). Pablo dice que el hombre espiritual no puede ser juzgado por incrédulos (1 Corintios 2:15) y amonesta a no juzgar a los que son débiles en la fe (Romanos 14:1; 1 Corintios 8—10).

En el NT el juicio es uno de los aspectos del reino venidero de Dios. El juicio de Dios caerá sobre todos los que no se preparan para su venida (Lucas 3:9). Jesús vendrá para juzgar tanto a los vivos como a los muertos (Mateo 25:31 ss.).

En el NT el juicio es uno de los aspectos de la liberación de los creyentes (Lucas 18:1-8; 2 Tesalonicenses 1:5-10; Apocalipsis 6:10). Dios es paciente en la administración del juicio de manera que la gente pueda proceder al arrepentimiento (Lucas 13:6-9; Romanos 2:4; 2 Pedro 3:9). El juicio — cuando Dios destronará todo lo que lo resiste, tanto entre los espíritus de maldad (1 Corintios 6:2,3) como entre los seres humanos (Mateo 25:31-46) — afectará a todo el mundo, porque todos tienen responsabilidad bajo Dios de acuerdo a la gracia que han recibido (Mateo 11:20-24; Lucas 12:17 ss.; Romanos 2:12-16). Este mundo actual será sacudido y destruido (Mateo 24:29, 35) y un nuevo mundo lo reemplazará (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:1). Dios depositará la administración de este juicio final en manos de su hijo en su aparición en gloria (Mateo 3:11, 12; Juan 5:22; Romanos 2:16).

COMENTARIO A LA BIBLIA DE MATTHEW HENRY

Ap. 11—15. Después de los hechos recién anunciados, vendrá rápidamente el final y no se menciona nada más, antes de la aparición de Cristo a juzgar al mundo. Este será el gran día: el Juez, el Señor Jesucristo, entonces vestido en majestad y terror.

Las personas que serán juzgadas son los muertos, pequeños y grandes; jóvenes y viejos; altos y bajos; ricos y pobres. Nadie es tan vil que no tenga talentos de los cuales debe rendir cuentas; y nadie es tan grande que pueda eludir la rendición de cuentas. No sólo los que estén vivos cuando venga Cristo, sino todos los muertos. Hay un libro de memorias para el bien y el mal; y el libro de la conciencia de los pecadores, aunque antes secreto, entonces será abierto. Cada hombre recordará todos sus actos pasados, aunque muchos los hayan olvidado hace largo tiempo.

Otro libro será abierto, el libro de las Escrituras, la regla de vida; representa el conocimiento del Señor sobre su pueblo y sus declaraciones del arrepentimiento, la fe y las buenas obras de ellos; mostrando las bendiciones del nuevo pacto. Los hombres serán justificados o condenados por sus obras; él probará sus principios por sus prácticas. Los justificados y absueltos por el evangelio serán justificados y absueltos por el Juez y entrarán a la vida eterna, no teniendo que temer más la muerte, el infierno o a los hombres malos, porque ellos serán destruidos todos juntos. 

Esta es la segunda muerte, la separación final de los pecadores de Dios. Que sea nuestro gran afán ver si nuestras Biblias nos justifican o condenan ahora; porque Cristo juzgará los secretos de todos los hombres conforme al evangelio. ¿Quién habitará con las llamas devoradoras?

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