Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Volviéndonos a Dios°


2 Timoteo 3. Nueva Traducción Viviente (NTV). 1:1-5. Peligros de los últimos días. Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles. Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. ¡Aléjate de esa clase de individuos! 

El amor y la compasión de Dios prevalecen por la eternidad en medio de su pueblo, a pesar de lo que somos; su fidelidad y sus promesas reveladas en la Biblia son eternas para quienes hemos aceptado a nuestro Señor Jesucristo como Salvador y Rey; prevalecen aún en medio de las circunstancias, prevalecen en medio de cada situación en la que vivimos, prevalecen aún en medio de nuestras decisiones, sean buenas o sean malas.

Lo que espera Dios de nosotros es que volvamos a él con todo nuestro ser, espera que dejemos todo camino de pecado por nuestro propio bien. Cada momento que transcurre en todas las naciones, la maldad y el pecado aumentan de una manera vertiginosa; las personas a lo malo le llaman bueno, y a lo malo le dicen bueno, se han perdido los valores morales y éticos básicos de la sociedad, al punto que el homosexualismo de hombres y mujeres es aceptado y apoyado por leyes en diferentes naciones, asesinatos, incestos, fornicación, adulterio, orgías, pornografía, violaciones, robos, mentiras, en fin toda clase de pecado se ha desbordado, los medios masivos de comunicación promueven todo esto.

Aunque todo esto es necesario que acontezca para que los cumplimientos proféticos sucedan, como lo son el rapto de la iglesia, los siete años de las bodas del Cordero de Dios en el cielo, los siete años de la gran tribulación en la tierra, la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, el comienzo del milenio en la tierra y otros eventos escatológicos, es imperativo que quienes tienen la presencia de Cristo en sus corazones, quienes posean el conocimiento de Dios y mantengan una conciencia de la santidad y la presencia del Espíritu Santo en sus vidas, se manifiesten a todos aquellos que los rodean en cada lugar dónde nos encontremos, que brillemos en medio de las tinieblas en las que viven muchas personas, para que el poder de Salvación fluya como como ríos de aguas vivas, como está revelado y escrito en la Biblia, es momento de mantenernos firmes y perseverar en el llamado de Dios.

Daniel 12:1-3. Traducción en lenguaje actual (TLA). Los días finales. En ese tiempo aparecerá Miguel, que es jefe de los ángeles y defensor de Israel. Serán días de grandes preocupaciones, como no las ha habido desde que Dios creó este mundo. Cuando llegue el momento, Dios pondrá a salvo a todos los de tu pueblo. Ya el nombre de ellos está escrito en el libro de la vida. Ese día volverán a vivir muchos de los que ya han muerto. Unos se levantarán de la tumba para vivir para siempre, pero otros volverán a vivir para sufrir por siempre la vergüenza y el horror. Pero los maestros sabios, que enseñaron a muchos a andar por el buen camino, brillarán para siempre como las estrellas del cielo.      

Veamos a través del libro de Oseas capítulo cuatro un paralelo con el pueblo de Dios para los días que estamos viviendo. Comienza la serie de amenazas y promesas, advirtiendo que son "Palabra de Dios". Los más graves pecados invaden el país. Los responsables son los sacerdotes, que, lejos de instruir al pueblo y apartarlo de los pecados, no tenían inconveniente en que estos aumentaran; ello suponía inmolación de mayor número de víctimas, de las que ellos obtenían provecho (Levítico 6,9-22). Los versos 11-14 revelan el grado de infidelidad religiosa y moral a que habían llegado los israelitas. Las "colinas" y "bosques frondosos"  eran los lugares en que estaban instalados los santuarios cananeos.

Los versos 15-19 contienen una advertencia a Judá para que no imite la conducta de Israel. Bet-Avén es Betel (casa de Dios), que ha venido a llamarse Bet-Avén (casa de vanidad). Se trata de un mote de carácter despectivo.
 
En esa época habían dos tipos de pecado caracterizaban al pueblo: primero carecían de los elementos básicos de una ética social y segundo violaban los principales mandamientos. Y en lo que se refiere al Conocimiento de Dios: Se refiere al íntimo compañerismo con él, más que a un conocimiento de la naturaleza divina. Ellos habían rechazado la relación con Dios y esto ocasionaría su destrucción. Esto lo apreciamos en la Palabra de Dios para estos tiempos antes del fin del mundo.

2 Timoteo 3:6-9. Nueva Traducción Viviente (NTV). Pues son de los que se las ingenian para meterse en las casas de otros y ganarse la confianza de mujeres vulnerables que cargan con la culpa del pecado y están dominadas por todo tipo de deseos. (Dichas mujeres siempre van detrás de nuevas enseñanzas pero jamás logran entender la verdad). Estos «maestros» se oponen a la verdad, tal como Janes y Jambres se opusieron a Moisés. Tienen la mente depravada, y una fe falsa; pero no se saldrán con la suya por mucho tiempo. Algún día, todos se darán cuenta de lo tontos que son, tal como pasó con Janes y Jambres.

Hoy en día son muchos los que piensan que con tener cualquier clase de religión, o que con sólo creer en Dios o asistir a determinada iglesia, o a determinada denominación ya tienen derechos en los cielos y la salvación de sus almas, pero la Palabra de Dios es muy clara respecto de este asunto en cuanto que, sólo quien de verdad entregue su corazón al Señor Jesucristo y viva de esa manera, lo está amando como está escrito y revelado en el evangelio de Juan 14:15 RV60. Si me amáis guardad mis mandamientos. Nuestro deber diario es confrontarnos con la palabra de Dios y hacer correctivos para obedecerla. Hebreos 4:12. La Biblia de las Américas. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón. 

En el primer versículo de este capítulo, el Señor confrontó a Israel con el hecho de que no tenían conocimiento de Él. Leamos este primer versículo de este cuarto capítulo de Oseas:

"Oíd la palabra del Señor, hijos de Israel, porque el Señor contiende con los moradores de la tierra, pues no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra."

Él dijo aquí tres cosas; que no había misericordia, que no había verdad y que no había conocimiento de Dios en aquella tierra. Aquel pueblo tenía el cerebro lavado por su idolatría. Aunque Dios los había instruido para que tuvieran amor y practicaran la misericordia, ya no expresaban su compasión de ninguna manera. El Señor les había dicho en el libro de Levítico capítulo 19, versículo 10, No rebuscarás tu viña ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo, el Señor, vuestro Dios. En otras palabras, Él les había dicho: "Esta es la forma en que yo cuido a los pobres, y vosotros también tenéis que hacer lo mismo". ¿Por qué? El pueblo había olvidado aquellas antiguas palabras. Es que no había un conocimiento de Dios en el país, y ya no eran misericordiosos, compasivos con los necesitados. Es posible que hubiera mucha religiosidad, pero sin un conocimiento real de Dios.

Y ahora vemos que ellos estaban quebrantando los Diez Mandamientos; en el versículo 2, de este capítulo 4 de Oseas leemos:

"El perjurio y la mentira, el asesinato, el robo y el adulterio prevalecen, y se comete homicidio tras homicidio."

Al cometer cada uno de estos pecados, estaban quebrantando los Diez Mandamientos de la ley de Dios. Usted puede ver por sí mismo lo que dice el capítulo 20 de Éxodo: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. No matarás. No hurtarás. No cometerás adulterio. Y todos estos pecados estaban siendo cometidos incluso entre familiares.

Quisiéramos aclarar ahora un punto importante en relación con este tema. Dios les dio los Diez Mandamientos, que eran sólo una parte de la ley de Moisés, a la nación de Israel, pero en ellos, Dios expresó Su voluntad.

La iglesia hoy no está bajo los Diez Mandamientos como si éstos fueran un camino de salvación, o una manera de vivir la vida cristiana; pero esto no significa que podemos quebrantar los mandamientos; simplemente significa que Él nos ha llamado a un nivel más elevado de vida y nos ha capacitado para vivir por el poder del Espíritu Santo.

Traducción en lenguaje actual (TLA) Oseas 4. ¡Escuchen, israelitas, el mensaje de su Dios! Él les dice: «Yo tengo un pleito contra ustedes, los israelitas. Ustedes no son sinceros, ni aman a su prójimo. Todo el mundo mata y roba, miente y jura en falso, y no es fiel en su matrimonio. Por todos lados hay violencia. ¡Nadie me reconoce como su Dios! Por eso todos en el país lloran y se desaniman, y van desapareciendo los animales de la tierra, del cielo y del mar. Mi acusación es sólo contra los sacerdotes, ¡nadie más es responsable! De día y de noche pecan, y hacen pecar a los profetas; ¡por eso destruiré a su descendencia! Mi pueblo no ha querido reconocerme como su Dios, y por eso se está muriendo. ¡Ni los sacerdotes me reconocen! Por eso no quiero que sigan sirviendo en mi templo. Ya que olvidaron mis mandamientos, yo también me olvidaré de sus hijos. Mientras más sacerdotes había, más gente pecaba contra mí; por eso, en vez de premiarlos, los voy a humillar. 

Con las ofrendas que da mi pueblo para el perdón de sus pecados, ustedes hacen negocio. Por eso hacen todo lo posible para que el pueblo siga pecando. La verdad es que castigaré tanto al pueblo como a los sacerdotes, pues ambos se han alejado de mí. Por eso, aunque coman mucho, siempre se quedarán con hambre; y por más que traten de tener hijos, jamás llegarán a tenerlos. Israel adora a los ídolos ¡Por andar con prostitutas y emborracharse con vino, han perdido la cabeza! Es tan fuerte su deseo sexual que prefieren andar con mujerzuelas; por eso se han apartado de mí. 

¡Es increíble! Mi pueblo le pide consejos a un pedazo de madera; ¡quiere que un simple palo le ayude a adivinar el futuro! Suben a lo alto de las colinas, y bajo la sombra de los árboles presentan ofrendas a sus dioses; ¡sus hijas y sus nueras se portan como unas mujerzuelas! Pero yo no voy a castigarlas por tener sexo con tantos hombres, pues ustedes mismos tienen sexo con mujeres que adoran a otros dioses. ¡Un pueblo que pierde la cabeza, acaba por destruirse! Si ustedes, israelitas, siguen adorando a otros dioses, ¡por lo menos que Judá no siga ese mal ejemplo! ¡Ya no adoren a esos ídolos de Guilgal y Bet-avén! ¡Ya no juren en mi nombre!  

Ustedes son muy rebeldes; ¡son más tercos que una mula! No esperen que yo los trate como si fueran mansos corderos. Si ustedes, israelitas, quieren seguir adorando ídolos, ¡pues sigan haciéndolo! ¡Mientras se emborrachan, van en busca de mujerzuelas! Prefieren la mala vida a vivir como gente decente. Por seguir adorando a esos ídolos, van a quedar en vergüenza y serán destruidos por completo. 

Hay naciones en esta tierra que incluyen poblaciones que tienen un conocimiento de Dios, en general, y otras que profesan otras religiones. Y hay naciones que tienen una tradición cristiana pero eso no implica necesariamente un conocimiento de Dios. Algunas tienen muchos edificios dedicados a iglesias, construidos en todos los estilos. Realmente hay para todos los gustos. Los domingos puede observarse que un pequeño porcentaje de la población asiste a los servicios religiosos, y muy pocas personas son realmente alcanzadas por la Palabra de Dios.

En muchos hoteles, incluso, hay ejemplares de la Biblia en las habitaciones pero no sabemos cuántas personas verdaderamente los leen. Nos tememos que muchos de esos ejemplares ni siquiera habrán sido abiertos. La cuestión es que la Biblia circula libremente en una gran cantidad de países, más que nunca antes en la historia y se vende a precios realmente asequibles. Pero nunca ha habido tantas personas que ignoran el contenido de este libro. Existe una ignorancia generalizada de la Palabra de Dios. 

Aunque eso sí, no faltan observaciones críticas apresuradas sobre pasajes de la Biblia, por parte de personas que ni siquiera han leído el contexto de los pasajes criticados, ni los pasajes paralelos o similares, e ignoran el trasfondo cultural en el que el mensaje Bíblico ha sido transmitido. Incluso la vida de Cristo ha sido objeto de debate por personas que no han leído los Evangelios, los comparan sin haberlos leído y creen ver contradicciones, en vez de leer los relatos completos de los evangelistas y ser conscientes del carácter complementario de los registros históricos de los Evangelios.

El carácter de estos pecados y de otros, y su dominio sobre el hombre y la sociedad, no ha variado con el paso de los siglos, desde la época del Israel del profeta Oseas en el año 700 A.C. Desde aquellos tiempos hasta nuestros días, no se han registrado avances o novedades en cuanto a la práctica del pecado y sus consecuencias. Lo único que se ha elaborado y facilitado es la forma de practicarlos, debido a los adelantos científicos de nuestro tiempo, excepto en la forma sofisticada de practicarlos a causa de los adelantos de nuestra época,

Lo que sí es claro y evidente, es que nadie puede practicar estos pecados y quedar impune, sea un individuo, una familia, o una sociedad entera. La inmoralidad fue practicada en todas sus formas en las ciudades de Sodoma y Gomorra, que fueron juzgadas por Dios y destruidas. Seguramente el juicio de Dios se adelantó a la propia autodestrucción de dichas ciudades, debido a la violencia y abusos que en ellas predominaban. Y ya con una perspectiva histórica, diremos que los diez mandamientos han sido la base de cada civilización que ha sido cristiana, o por lo menos que se ha llamado a sí mismo "Cristiana".

¿Cómo está nuestro corazón delante de Dios? He aquí una porción de la Biblia que nos puede ayudar a dar más luz acerca de cual es el estado de nuestro corazón delante de Dios. Mateo 13:1-9 RV1960. Parábola del sembrador. Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Jesús explica la parábola del sembrador Mateo 13:18-23 RV1960. Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.




Nosotros somos quienes decidimos ser verdaderos creyentes e hijos de Dios a través de nuestro Señor Jesucristo; de nuestra decisión diaria frente a la Palabra de Dios depende nuestro destino eterno. ¿En verdad queremos estar con el Señor nuestro Dios y Creador por toda la eternidad?
Bendiciones.

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