Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 5 de noviembre de 2017

No nos preocupemos: Jesucristo es nuestra confianza°


Filipenses 4:6-7. Nueva Traducción Viviente (NTV). No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.

Los cristianos siempre estaremos confrontados con las tensiones y la ansiedad; esto se debe a que en nuestro caminar por esta tierra como peregrinos y extranjeros somos probados en nuestra fe y nuestra manera de vivir. Sin embargo, es posible salir adelante, airosos, si dependemos enteramente de nuestro amado Dios. Él nos hizo nuevas criaturas en Cristo, con la capacidad de enfrentar todas las situaciones que se nos presenten; en Dios también podemos tener la inteligencia espiritual, la sabiduría y el entendimiento necesario para saber de qué manera debemos vivir en cada paso de nuestra existencia, para cumplir con el llamado y los propósitos por el cual estamos en la tierra.


Uno de los mandatos de nuestro Señor Jesucristo para todos los creyentes en cualquier época en la que vivamos, es el de no preocuparnos, sino más bien que aprendamos a confiar y descansar en Dios, que aprendamos a descansar en su Espíritu Santo y en la Palabra de Dios, que aprendamos a descansar en sus promesas.

La palabra afanarse es lo mismo que estar ansioso o preocuparse, se puede traducir indistintamente por: “no estéis ansiosos”, “no os angustiéis”, “no os preocupéis” a lo que añade, “por vuestra vida”, (comida o vestido) o estar ansiosos por lo que vamos a comer, beber y cubrirnos, así como lo que nos deparará el futuro, esto no debe constituir una fuente de angustia.

La palabra que usó nuestro Señor Jesucristo en aquel tiempo indica algo que divide, separa o distrae; es la situación de la mente dividida en secciones o compartimentos y que no funciona como un todo. La mejor ilustración del significado del término se encuentra en la historia de Marta y María (Lucas 10:38-42. Nueva Traducción Viviente (NTV). Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo: —Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme. El Señor le dijo: —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará.).

Marta estaba excesivamente atareada, inquieta o distraída. Sin embargo, Jesús no enseña que no debemos ocuparnos por las cosas materiales o que no debemos pensar nunca en nuestro futuro sin tomar precauciones. Algunos piensan que “vivir por fe” excluye cualquier tipo de prevención para el futuro. La misma ilustración del Señor de las aves que no han de limitarse a estar posadas en las ramas de los árboles, sino que tienen que ir en busca de su alimento indica que debe existir una actividad para poder alimentarse. Pero una cosa es ocuparse y otra es afanarse.

“¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?” (v.25): La profundidad de este argumento nos lleva de una deducción mayor a una menor. Pensemos por un momento de donde procede nuestra vida y nos daremos cuenta en seguida que es un don de Dios. Ninguno de nosotros decidió venir a este mundo y el hecho de estar vivos se debe enteramente a Dios. Por eso, el argumento es este: Si Dios nos ha dado la vida, él no puede negarse a sí mismo y no procurar que la vida se sostenga y pueda continuar y de ahí que no tenga sentido estar ansioso acerca de estas cosas.

Parte de la vida del cada ser humano es que tenemos que trabajar, ganar dinero y salir adelante por nosotros y por nuestros hogares, pero lo que no debemos hacer es angustiarnos pensando que de repente no vayamos a tener lo suficiente para mantenernos; es en esos momentos que debemos tener presente que fuimos rescatados del mundo y de una vana manera de vivir, para vivir la vida de Cristo a través de nosotros, con todas las promesas que el Padre Celestial nos ha provisto en su Hijo, nuestro Salvador.

Como hijos de Dios y creyentes en Jesucristo nuestro deber es confiar en plena dependencia de Dios, que es el que hace crecer las semillas en la tierra para dar alimento a todo ser viviente. Hay una providencia de Dios en aquellos aspectos que no podemos controlar después de sembrar; de la misma manera que las aves encuentran su comida y sólo tienen que tomarla, así también nosotros tenemos todo lo que necesitamos en las Palabras de vida eterna que han salido del corazón del Padre Celestial y de su Hijo Jesucristo y que son reveladas y cinceladas por el Señor el Espíritu Santo en nuestros corazones.

Y si nuestro Padre celestial cuida de las aves con las que tiene una relación de providencia general, ¡cuánto mayor tiene que ser necesariamente su cuidado de nosotros que somos sus hijos! Si pensamos así desparecerán la ansiedad y la preocupación. Con relación al cuerpo, tenemos que considerar un hecho de la naturaleza, los lirios del campo, cómo crecen misteriosamente, lo bellos que son; pero ni Salomón con todo su esplendor se vestía como uno de ellos (para los judíos era proverbial la gloria de Salomón). Y si la hierba del campo que tiene una vida efímera, porque era cortada y se dejada secar para usarla como combustible para el horno del pan, Dios la viste así, ¿qué no hará con nosotros y por nosotros que nos ha hecho sus hijos por medio de Cristo?

Aquellos que no aman a Dios, aquellos que aman el mundo y son del mundo buscan con afán muchas cosas, su deseo está en los deleites y placeres de la carne, pero Dios conoce la necesidad de sus hijos y espera de nosotros que actuemos en la fe que nos ha sido dada. El paso a seguir para nuestras vidas es admitir que la preocupación es una tentación común en la vida de todas las personas, pero para el cristiano, es absolutamente contrario a la fe en Cristo.

Algunas enfermedades físicas están directamente relacionadas a la preocupación y muchos casos de embriaguez y de adicción a las drogas y a otros vicios son síntomas de la preocupación. Es muchas veces por causa de la preocupación que muchos toman decisiones necias, decisiones equivocadas, cayendo en  consecuencias dolorosas y otras veces terribles como el suicidio. La preocupación es un arma devastadora que utiliza el diablo para dañar el alma de las personas, pero aún más importante es lo que la preocupación le hace a su corazón. Cuando caemos en preocupación extrema le estamos diciendo a Dios que no creemos que podemos confiar en Él, ni mucho menos que nos pueda ayudar a salir de nuestra situación o de nuestra condición.

La preocupación ataca a las personas para que no crean a Dios y a sus promesas; cuando el ser humano se preocupa, está escogiendo ser dominado por sus circunstancias en vez de la verdad de Dios. Los acontecimientos y las pruebas de la vida son mínimos en comparación a la grandeza de la salvación. El apóstol Pablo nos muestra en Efesios 1:18-19 RV1960: Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que Él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza”. Cuando veamos que la preocupación está tocando a nuestras vidas, acudamos a la Palabra de Dios y sus promesas que son eternas, permitiendo que Dios abra nuestros ojos espirituales nuevamente hacia los manantiales de vida eterna que encontramos en el río de su Espíritu Santo.

Cuando dejamos que la preocupación nos invada, no estamos confiando en nuestro Padre Celestial y eso significa que no lo conocemos muy bien. No nos afanemos, estudie la Palabra de Dios para descubrir quién es Él realmente y cómo ha suplido las necesidades de su pueblo en el pasado y en todas las épocas. Eso nos dará la confianza para el presente y el futuro. Mantengámonos en la Palabra diariamente para que Dios nos implante sus pensamientos, la mente de Cristo. 1 Corintios 2:16. Traducción en lenguaje actual (TLA). Como dice la Biblia: «¿Quién sabe lo que piensa el Señor? ¿Quién puede darle consejos?» Pero nosotros tenemos el Espíritu de Dios, y por eso pensamos como Cristo.

Jesús dijo, “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:34. RV1960). Parafraseemos lo que nos dice el Señor en este pasaje, “No te preocupes por el futuro: aunque tengas problemas, todos tienen una forma de resolverse en su propio tiempo. Enfréntalos a medida que vengan, porque no hay forma de solucionarlos antes de tiempo”. Proveer para el mañana es bueno, pero preocuparse por el mañana no está bien, porque Dios es el Dios del mañana así como es el Dios de hoy. Lamentaciones 3:23 dice que sus misericordias son nuevas “cada mañana”. Él nos alimenta como lo hizo a los hijos de Israel con el maná en medio del desierto.

La preocupación busca paralizar a los hijos de Dios y que no se lleven a cabo los propósitos de Dios, no le permite hacer nada productivo, pero la verdad de Dios es eterna y poderosa.

Mateo 16:16-18. La Biblia de las Américas (LBLA). Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Dios nos da el glorioso regalo de la vida eterna, vivamos en la luz de su evangelio y en el gozo presente que nos produce el que Cristo este en nuestros corazones, usando los recursos que Dios provee por su Espíritu Santo. Cada momento en el presente en Jesucristo es lo que poseemos para la eternidad, pues Dios no permite a ninguno de nosotros vivir el mañana hasta que se convierta en hoy.

Nuestro deber es poder llegar a entender que Dios nos da la fuerza un día a la vez, nos da lo que necesitamos, cuando realmente lo necesitamos y no nos carga excesivamente: Dios nos da de su gracia en la hora en que la necesitamos, en su tiempo perfecto.

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8. RV1960). Significa que Él seguirá haciendo mañana lo mismo que hizo ayer. Si tienes alguna pregunta sobre el futuro, mira hacia el pasado. ¿te sostuvo en ese entonces? No te preocupe porque Él te sostendrá en el futuro también. Las tensiones y la ansiedad son elementos inherentes a la vida de todo ser humano. ¿Quién no las ha enfrentado? Sin duda todos nosotros, unos a diarios y otros con mayor intensidad, pero siempre ahí, latentes.

¿Cuál es el plan de Dios para nosotros al respecto? Que sepamos salir al paso de estas situaciones que golpean nuestras vidas y nuestras familias e impiden nuestro crecimiento personal y espiritual. Dios nos ha llamado a superar el temor, dándonos por sentado que Él siempre estará con nosotros. Por esa razón, vencer las tensiones y la ansiedad puede ser una realidad para cada uno de nosotros. Por estas razones que hemos visto anteriormente, apropiémonos de todas las promesas de Dios para nosotros.

Salmo 46:1-11. RV1960. Dios nos brinda su protección. Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.

El Señor nos concedió espíritu de poder y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7-9. La Biblia de las Américas (LBLA). Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios, quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad.

Los cristianos estamos llamados a ser valientes y esforzados. Josué 1:9. Traducción en lenguaje actual (TLA). Yo te pido que seas fuerte y valiente, que no te desanimes ni tengas miedo, porque yo soy tu Dios, y te ayudaré por dondequiera que vayas.

Dios nos guía y fortalece para que permanezcamos firmes. Salmos 27:7. Nueva Traducción Viviente (NTV). Escúchame cuando oro, oh Señor; ¡Ten misericordia y respóndeme!

Aunque todos aquellos que estaban cerca de nosotros nos abandonen en las crisis, Dios permanecerá fiel por siempre. Salmos 27:10. La Biblia de las Américas (LBLA). Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, el Señor me recogerá. Salmos 27:10. Dios habla hoy (DHH). Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tu, Señor te harás cargo de mí. 

Debemos valorar los momentos de quietud y tranquilidad, porque Dios responderá cuando le llamemos. La verdadera bendición y vida eterna es vivir para Cristo y rendirnos sólo a Él, a su voluntad y propósito para nuestras vidas; no estamos solos, Dios es la fuente de todo bien y don perfecto.

En la vida hay tantas circunstancias que quieren robarnos la paz que Dios ha depositado en nuestro corazones. No podemos evitar que estas cosas vengan a nuestra vida, pero si podemos evitar que estorben nuestro caminar.

Una de las cosas que Dios me ha permitido tener durante mi vida en el Señor es: la fe y la certeza de que Él es mi pronto auxilio en la tribulación. Muchas cosas han pasado en mi vida, pero en medio de todo eso siempre he tenido presente de que Dios es quien me protege y que si confió en El, jamás me defraudara.

Por esa razón con convicción y por experiencia propia puedo decirte que no tienes de que temer. Posiblemente estas a travesando tribulaciones terribles, a lo mejo, tu animo ha menguado y tu comunión con el Señor se ha venido  deteriorando, quizás no hallas que hacer y tienes temor de lo que puede ser de ti o de tu familia en los próximos días; pero en esta hora quiero decir que no temas, que no desmayes, que no te des por vencido o por vencida, que hay un Dios, el cual es mi Dios y el tuyo que puede sacarte de cualquier situación en la que puedas estar metido.

Las tribulaciones nos vienen como la escuela de Dios en la formación del carácter. Las pruebas, los conflictos y las dificultades son las herramientas a través de las cuales vamos afinando el propósito de Dios en nuestra vida. Las tribulaciones producen paciencia y la paciencia es la cualidad que no se da por vencida, es la determinación a permanecer firmes a pesar de los conflictos. Permanecemos firmes mientras las tribulaciones van obrando en nuestra vida interior y es en esta etapa de firmeza que se va desarrollando el carácter de Cristo en nuestros corazones.

El gloriarse en las tribulaciones es el resultado de entender que los creyentes nos amparamos en las promesas de Dios que son fieles y esta confianza produce esperanza, y esta esperanza no nos desilusiona por cuanto en el camino vamos experimentando la presencia del amor de Dios que nos sostiene. Este es el amor de Dios que nos acompaña en medio de las tribulaciones y de cada circunstancia que enfrentamos a diario, es la presencia de Dios por medio del Espíritu Santo que nos conforta.

No permitas que el enemigo robe la paz que Dios quiere depositar en tu vida, no permitas que el temor te robe la confianza de que Dios es tu fortaleza. Comienza a practicar la palabra del Señor y comienza a confiar plenamente en El, pues El jamás te defraudara y te lo digo por experiencia propia.

Es por tal razón que los creyentes se mantienen de pie en las tribulaciones, es de rodillas que estamos de pie, en la paciencia y firmeza estamos de pie. La esperanza es la confianza de que no estamos solos en la batalla y en los conflictos, la esperanza no avergüenza ni nos desilusiona, porque las tempestades de afuera que nos azotan no pueden minar la fortaleza de un carácter probado en el interior del creyente.

Vienen las tribulaciones y nosotros seguimos firmes, vienen las pruebas y nosotros seguimos confiados. Vienen los conflictos y nosotros seguimos de pie. Por consiguiente, la cuestión no es si es la verdad que el Señor nos llevará a un estado de paz, sino si nosotros lo creemos verdaderamente en nuestro corazón y en nuestra alma. Es por eso que el Señor nos asegura mediante el profeta Jeremías:

Jeremías 17:7-8. Nueva Traducción Viviente (NTV). Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.

Refugiémonos en Dios, él es todo suficiente para nosotros, busquémosle en el lugar secreto, porque él no nos rechazará, él es un buen Padre, amoroso, compasivo y protector, sólo el Señor conoce nuestro corazón, nuestra condición, nuestra situación y nuestras intenciones, dejemos que sea el tomando el control de nuestras vidas y circunstancias, él sabe lo que mejor nos conviene para nuestro bien. 

Cuando Dios está de nuestro lado, no debemos de temer a nadie, ni a nada: Dios el Padre Celestial, Dios su Hijo Jesucristo y Dios el Señor el Espíritu Santo, son lo mejor de nuestra existencia, en esta vida y en la otra; el Padre Celestial nos creo en Jesucristo para que vivamos con él por la eternidad, él es nuestro refugio y nuestro protector. Bendiciones.

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