Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

Las asechanzas del diablo°


Isaías 57:14-15. Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

El deseo del corazón de Dios para cada persona y cada familia es de salvación, paz y bienestar, lo que involucra todos los asuntos diarios; nos ha preparado un camino, que es el Señor Jesucristo y un ayudador que es el Espíritu Santo; sin embargo el enemigo de nuestras almas se mantiene en continua oposición a los planes del Señor para nuestras vidas y está en constante accionar. Es por eso que no debemos descuidarnos ya que él no dudará en un instante en tratar de destruir a cualquier ser humano.

Jeremías 29:11-14. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.

La vida en estos tiempos no es fácil, la Biblia nos muestra que estamos viviendo tiempos difíciles y de cumplimiento de las profecías finales 2 Timoteo 3; es por eso que debemos refugiarnos en el Señor Isaías 50:10  ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. El pastor Watchman Nee  en su libro “Oremos” hace la siguiente referencia sobre este tema: Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará. (Daniel 7:25) 

Satanás tiene su obra, y ésta es atacar a los hijos de Dios. Puede que su ataque no sea repentino; a menudo viene gradualmente y despacio. Daniel 7:25 menciona cómo Satanás "quebrantará" a los santos del Altísimo. De hecho Satanás tiene un plan contra los santos del Altísimo, y es el de quebrantarlos, desgastarlos, agotarlos, acabar con ellos. Por lo tanto, reconozcamos claramente que la obra de Satanás en la vida de los hijos de Dios, con frecuencia no es muy perceptible, puesto que su trabajo para quebrantarlos es lento.

El significado de "quebrantar" puede llevar la idea de desgastar un poco en este minuto, luego desgastar un poco más en el minuto siguiente. Deshacer un poco hoy y un poco más mañana. Así la obra de desgaste es casi imperceptible; mas con todo es una obra destructora. Uno apenas se da cuenta de esta actividad desgastadora de Satanás, pero el resultado final será el de no dejar nada. Por tanto este principio de la obra de Satanás en la vida de los hijos de Dios consiste en quebrantarlos hasta desgastarlos completamente. El nos quebrantará hoy un poquito, y un poco más al día siguiente. El nos hará sufrir un poco ahora y un poco más después. Quizá pensemos que es algo insignificante, pero Satanás sabe que las consecuencias de este quebrantamiento son el total desgaste de los santos.

Por esta razón la Biblia indica que "el amor de muchos se enfriará" (Mateo 24:12), que significa ponerse frío poco a poco. También menciona cómo cierta muchacha que tenía un espíritu de adivinación, por muchos días iba gritando detrás de Pablo y de sus compañeros (Hechos 16:17,18). Todavía más, las Escrituras también hacen constar que cuando Félix esperaba que Pablo le diera dinero, hacía venir a Pablo muchas veces y se comunicaba con él (Hechos 24:26). Y el Antiguo Testamento también describe cómo Dalila con sus palabras hacía presión a Sansón cada día y le importunaba tanto, que su alma fue reducida a mortal angustia (Jueces 16:16)

Así es como Satanás quebrantará frecuentemente a los hijos de Dios: poco a poco y por muchos días. "El día malo" de que se habla en Efesios 6:13 se refiere a las tácticas quebrantaduras y desgastadoras de Satanás. Debemos pedir a Dios que nos abra los ojos para que podamos discernir cómo Satanás quiere quebrantarnos y cómo debemos combatir sus tácticas desgastadoras.

Quebrantamiento del cuerpo físico. Especialmente por lo que al cuerpo humano se refiere, podemos ver fácilmente cómo el enemigo quebranta a los hijos de Dios. Podemos recordar dos ejemplos: la enfermedad del cuerpo de Job (Job 2:7,8) y el aguijón en la carne de Pablo (2 Corintios 12:7). Estos son ejemplos clásicos de cómo Satanás quebranta el cuerpo de los hombres. Hay bastantes cristianos que sufren enfermedades y debilidad en el cuerpo después de ser salvos, siendo así que antes eran muy saludables. Ojalá que el Señor nos abra los ojos para darnos cuenta de que el enemigo que siempre está maquinando contra los hijos de Dios es Satanás.

Quebrantamiento del corazón del hombre. Satanás hace su obra no sólo en el cuerpo, también obra en el corazón humano. Al creer en el Señor por primera vez, uno puede sentirse muy feliz, y lleno de gozo y de paz. Pero si no vigilamos y somos ignorantes de lo que el enemigo puede hacer, llega un día en que de manera misteriosa nos sentimos incómodos. Hoy nos sentimos un poco inquietos, mañana algo infelices, y a los días siguientes algo deprimidos. Poco a poco la paz y el gozo han desaparecido completamente. Esta es la forma en que el diablo nos lleva a un estado de hastío y desesperación.

Quebrantamiento de la vida espiritual. Satanás también quebranta nuestra vida espiritual. Nos quita la vida de oración poco a poco, nos hace que confiemos en Dios menos y menos y que confiemos en nosotros mismos más y más. Y esto lo hace gradualmente, un poco cada vez. Así, cada vez nos hace sentir un poco más inteligentes que antes. Paso a paso nos lleva a confiar más en nuestras propias cualidades, y esos mismos pasos son los que alejan nuestro corazón del Señor. Entendamos que si Satanás atacara a los hijos de Dios de una vez y con gran fuerza, éstos sabrían defenderse del enemigo, pues inmediatamente reconocerían su obra. Lo que es tan villanamente sutil en Satanás es que no se nos viene encima con un gran ataque; no, emplea las tácticas de desgastar y quebrantar a los santos lentamente durante un largo período, logrando así que los hijos de Dios vayan apartándose y perdiendo un poco de terreno cada vez. El usa esta táctica gradual para quebrantar a los hijos de Dios.

Mal uso de nuestro tiempo. Satanás también nos hará desperdiciar el tiempo. Félix hacía venir a Pablo a menudo y hablaba con él. Después de dos años de conversaciones con el gran apóstol, todavía no era salvo. Este es el procedimiento del enemigo para agotar a los hombres. Hoy, Pablo es invitado a hablar, pero sin lograr ningún resultado; mañana vuelve a ser invitado y el resultado es también nulo; al día siguiente otra vez es invitado, y lo mismo, sin resultado alguno. Así Pablo se vio envuelto en una actividad completamente estéril durante dos años. ¡Cómo el enemigo nos hace desperdiciar el tiempo y las energías! Si los hijos de Dios no aprenden a discernir las tretas de Satanás, caerán fácilmente en sus trampas. Hemos de redimir nuestro tiempo y sacar el provecho de cada hora. Hemos de contrarrestar las tácticas con que Satanás consume nuestro tiempo y resistirle para que no nos haga trabajar en obras que no darán ningún fruto.

Plan de desgaste de la consagración de Sansón. Sansón tuvo sus fallos, pero no debió haber perdido su consagración al Señor, ni tampoco su testimonio de separación. En la historia de Sansón el perder la consagración significa perder el poder y el perder el testimonio significa perder la presencia de Dios. Sansón era un nazareo, es decir un hombre consagrado a Dios. Satanás sabía que la razón de la fuerza extraordinaria de Sansón era su consagración, y por lo tanto, para quebrantarlo se propuso destruir su consagración. ¿Cómo lo hizo? Usó a una mujer llamada Dalila, la cual "presionándole cada día con sus palabras e importunándole (a Sansón), su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón" (Jueces 16:16,17). Así es como Sansón reveló el secreto de su gran fuerza, y como consecuencia cayó en el lazo que Satanás le había preparado: perdió su consagración, su fuerza, su testimonio de separación, y la presencia de Dios. Ese "presionándole cada día" que nos dice la Biblia, es la obra del enemigo.

Si Dios nos abre los ojos seremos capaces de ver que Satanás, para quebrantar y desgastar a los hombres, emplea toda clase de procedimientos: les quebranta el cuerpo, el corazón y la vida espiritual. No ataca con violencia; los desgasta y agota lentamente. Por lo tanto, debemos guardarnos de las tácticas quebrantaduras de Satanás. No debemos permitirle que nos desgaste. Al contrario, tenemos que resistir cada uno de sus ataques.

Nos ha dejado la ruta por la que debemos transitar y el manual de vida: La Biblia. Juan14:6. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.       

Juan 14:15-24. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Isaías 57:14-15. Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

No debemos detestar a los hombres, pero hemos de aborrecer a los espíritus malignos. Pablo, con toda seguridad, abominó al mal espíritu, pero no a la muchacha. El mandó al mal espíritu que saliera de ella, pero al hacerlo, no increpó a la muchacha. Siempre que el diablo quebrante a los hombres, tengamos esta clase de aborrecimiento que tenía Pablo. Si de verdad sabemos cómo trata Satanás de quebrantarnos, hemos de pedir a Dios que nos dé esta clase de aborrecimiento, que consiste en increpar a Satanás y sentirnos airados contra él.

Son muchos los que pierden la paciencia con los hombres, y sin embargo, por raro que parezca, no saben descargar su enojo en Satanás. Cuando están molestos o se sienten ofendidos por otros, desahogan la ira en forma escandalosa, y en cambio, no se dan cuenta de cómo el enemigo los está quebrantando.

Los hijos de Dios deben estar llenos de enojo contra Satanás y deben aborrecerlo. Si se enojaran contra él y le demostrasen aborrecimiento, dejarían de experimentar el quebrantamiento constante que el enemigo les causa. A veces, cuando el enemigo está quebrantándonos respondemos con el silencio, lo sobrellevamos con paciencia y sufrimos calladamente, hasta que nos encontramos tan disgustados dentro de nosotros mismos y tan enojados que exclamamos: "¡Me opongo a esto!, ¡no lo toleraré!" Y solamente por decir esto, por habernos enfadado contra él, nos encontramos aliviados y termina el proceso de quebranto. Por lo tanto, los hijos de Dios deben levantarse para rechazar y reprobar al enemigo.

Hay quienes no logran aliviarse porque todavía tienen "fuerzas" para aguantar. La persona que sigue soportando ese continuo desgaste y malestar satánico, y permite que el diablo le acabe las energías, el gozo y la vida espiritual. Debemos leer Efesios 6:13, donde Pablo escribe que "habiendo acabado todo" debemos "estar firmes"; debemos estar firmes y no tolerar que Satanás continúe quebrantándonos.

Debemos pedirle al Señor que nos abra los ojos para que veamos qué obra quebrantadora está haciendo Satanás en los hijos de Dios. Que nos levantemos para resistir y hablar contra el enemigo. Que declaremos atrevidamente: "¡Me resisto, me opongo, no tolero tal quebrantamiento!" Si rechazamos y resistimos cualquier táctica de desgaste que Satanás use contra nosotros, seremos testigos de la salvación del Señor y de la liberación de las estratagemas opresoras de Satanás. Fortalecernos en Dios, rendirnos a la voluntad de Dios, vestirnos de la armadura de Dios, oponernos al enemigo de la manera que el Señor Jesucristo nos enseñó, a través de la palabra de Dios y la obediencia en santidad viviendo cada día cómo dijo el profeta en la presencia de Dios.

1 Reyes 17:1. Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. 1 Reyes 18:15.  Y le dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que hoy me mostraré a él. 2 Re 3:14.  Y Eliseo dijo:Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no te mirara a ti, ni te viera. 2 Reyes 5:16  Mas él dijo: Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso. Bendiciones.


4 comentarios:

  1. Bendiciones mis hermanos! Muy lindo estudio, Dios quizo que lo leyera para edificar mi vida y las de mis hermanas! Dios los bendiga grandemente.

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  2. Bendiciones!! Una palabra justa en el momento exacto..Dios los bendiga!!

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