Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

La fe probada y aprobada por Dios

 

Primero recordemos lo que es la fe: “se define generalmente como la confianza o seguridad en una persona, cosa, deidad, doctrina o creencia, a menudo sin necesidad de pruebas empíricas. Proviene del latín fides y abarca tanto contextos religiosos como cotidianos.

Según el Diccionario de la lengua española (RAE), la fe es el conjunto de creencias de una religión o de un grupo, así como la confianza en alguien o algo por su autoridad o fama pública. También implica certeza de lo esperado o convicción de lo invisible, como una esperanza orientada al futuro. En el lenguaje común, denota confianza plena, como "tener fe en un médico", o documentos como fe de bautismo o fe de vida. Incluye nociones de fidelidad, promesa solemne o buena fe (honradez).

La fe se diferencia de la creencia racional en que esta última se basa en evidencia, lógica y pruebas observables, mientras que la fe implica convicción en lo no demostrado o invisible, a menudo en contextos religiosos o absolutos. La razón prioriza el análisis factual, rechazando dogmas sin respaldo, en tanto la fe puede subsistir independientemente o en tensión con ella. A través de la fe los seres humanos podemos obtener muchas cosas pero lo importante en el reino de Dios es que esa fe vaya acompañada de obras de amor y misericordia hacia los demás, de obras de justicia, investidas de paz, de gozo de alegría por hacer las cosas buenas que permanecen para vida eterna.

Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan. (LBLA Heb 11:6)

Andar en la fe es un concepto fundamental en la vida cristiana que se refiere a vivir de acuerdo con las creencias y principios de la fe en Jesucristo, pero la mayoría de personas decimos tener fe en Dios desde el punto de vista de nuestras creencias y tradiciones, sin embargo en la mayoría de los casos no es la fe verdadera: en la Biblia está escrito que hasta los demonios y el diablo creen en Dios y tiemblan pero no se sujetaron a Dios, la mayoría de seres humanos creen en Dios pero no andan en la fe de su Palabra, no viven de acuerdo a la leyes del reino de Dios, no viven de acuerdo a la autoridad dada por el Creador que es su Hijo Jesucristo, Rey de reyes y Señor de Señores.

¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo? Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; y se cumplió la Escritura que dice: Y ABRAHAM CREYO A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no sólo por la fe. Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahab también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta. (LBLA Stg 2:14-26)

Vemos en todo tiempo y en todo lugar que las personas hablan de su fe con relación a sus creencias, sin embargo, en la mayoría de los casos se encuentran lejos de la verdadera fe en Dios, el Creador de todo lo que existe en los cielos y en esta tierra. Hay conceptos equivocados en cuanto a la fe y sus resultados porque no están alineados con los principios de reino de Dios, no están fundamentados en la Palabra de Dios, que es el camino que nos dado a la humanidad para llegar al Padre Eterno a través de la revelación y el poder del Espíritu Santo, y es allí donde nos muestran la obra de nuestro Mesías y Salvador, el Señor Jesucristo, el Unigénito Hijo de Dios. La verdadera fe en Dios debe ir acompañada del amor hacia los demás, del amor hacia nosotros mismos, debe ir orientada a tener el concepto correcto de nuestra autoestima.

Una de las cosas que quiero tocar es que la verdadera fe en Dios que tiene que ver en cómo nos relacionamos con nuestros semejantes, en como ponemos en práctica los principios de Dios cuando estamos en nuestra vida diaria con quienes nos rodean, en nuestros vecindarios, se demuestra en como tratamos a nuestros prójimos, se demuestra en como tratamos a todos los seres vivos que nos rodean, en como tratamos a nuestras  mascotas, en otras palabras, es la forma en que caminamos en nuestro diario vivir así como lo hizo Enoc y muchos hombre y mujeres de la Biblia.

En muchos casos se nos ha enseñado que la fe va ligada a las cosas materiales que podamos recibir y encontrar a lo largo de nuestras vidas, también que la fe son las doctrinas de las diferentes religiones y credos, pero la fe verdadera en Dios es la que va acompañada de obras de amor y de misericordia, va acompañada de obras de justicia, va acompañada de paz y gozo.

Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que de esta manera sirve a Cristo, es aceptable a Dios y aprobado por los hombres. (LBLA Ro 14:17-18)

Esto contrasta con la forma de millones de personas al ver la vida y la fe desde sus creencias y credos diciendo amar a Dios pero su conducta, sus actitudes y sus obras dicen lo contrario de ellas, de acuerdo a lo que encontramos en Romanos capítulo 13 que nos habla de la preeminencia del amor.

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: “Señor, Señor ”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD.” (LBLA Mt 7:16-23)

Este mensaje se enfoca en la fe probada y aprobada por Dios, comparándola con el oro que es probado por el fuego para demostrar su autenticidad y valor, lo cual resulta en alabanza y gloria cuando Cristo regrese, enseñando que las pruebas son temporales y necesarias para refinar el carácter del creyente y fortalecer la confianza en Dios, mostrando su genuinidad y produciendo una fe más preciosa que el oro.  A todos los seres humanos se nos ha dado una cantidad determinada de fe pero debe ir acompañada de amor por el prójimo. La medida de la fe es un concepto que se menciona en la Biblia, específicamente en Romanos 12:3. Este versículo dice que la fe no es algo que todos poseemos en la misma cantidad, y es importante que cada uno reconozca su propia medida y no se compare con los demás. Además, en 2 Corintios 5:7 se nos recuerda que "por fe andamos, no por vista", lo que significa que nuestra vida cristiana se basa en la confianza en Dios y en Su Palabra.

Pero Dios nos ha llamado a hacer misericordia, a amarnos a nosotros mismos, a amar a nuestros semejantes o como no lo dice la Biblia a nuestro prójimo, pero vemos personas en todas las naciones que dañan a sus semejantes de todas las maneras posibles, tienen envidiosos, son arrogantes, habla de Dios, se congregan en diferentes religiones e iglesias, pero su trato hacia los demás los descubre por sus frutos malos. No se puede decir que aman a Dios, aunque sepan Biblia o tengan códigos morales y éticos porque no andan en amor.

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados; y andad en amor, así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma. (LBLA Ef 5:1-2)

Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego. (LBLA 1Co 3:11-15)

La fe de cada ser humano es probada y aprobada en todo tiempo por Dios, La fe probada y aprobada se refiere a un concepto importante en la vida cristiana, que implica que la fe de una persona puede ser puesta a prueba a través de diversas circunstancias y dificultades; cuando la fe es probada, se demuestra su autenticidad y solidez. Pero nuestra fe también es probada de la manera que nos comportamos con nuestros semejantes, de la manera en que manejamos todos nuestros asuntos.

En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo. (LBLA 1P 1:6-7)

Aquí, el apóstol Pedro nos enseña que las pruebas que enfrentamos no solo son inevitables, sino que también son parte del proceso de maduración espiritual. A medida que enfrentamos y superamos las dificultades, nuestra fe se fortalece y se purifica, similar a cómo el oro se purifica al ser sometido al fuego. La "fe probada" significa que nuestra fe ha sido sometida a dificultades y ha resistido, mientras que la "fe aprobada" se refiere al reconocimiento de que esa fe es genuina y eficaz.

Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo. (LBLA 2Co 5:10)

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. 1 Pedro 1:3–9 RVR60

En la Biblia, encontramos ejemplos del tipo de religiosidad en los fariseos, a quienes Jesús confrontó varias veces. En Mateo 23:27-28, el Señor dijo: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois como sepulcros blanqueados, que por fuera a la verdad se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros, por fuera a la verdad os mostráis justos a los hombres; mas por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad".

Veamos que la falsa religión, la falsa fe y el legalismo se caracterizan por varios elementos negativos como la falta de gracia (Se ignora la realidad del sacrificio de Cristo en la cruz, que nos da acceso a la gracia) (Efesios 2:8-9). La salvación no se gana por obras, sino que es un don de Dios.

El Juzgar a otros (La actitud legalista tiende a juzgar a los demás de manera severa, basando la aceptación de la persona en su desempeño frente a las reglas y no en la gracia que todos necesitamos).

La relación superficial con Dios (En lugar de buscar una relación dinámica y personal con Dios, el legalismo se centra en rituales y normas, dejando poco espacio para el amor y la relación verdadera que Cristo desea).

La falta de amor (Los fariseos, aunque muy rigurosos en sus leyes, a menudo carecían de compasión y amor hacia los demás, lo que contrasta con el mandamiento de amar a nuestro prójimo). (Mateo 22:37-39).

En Gálatas 5:1, Pablo nos dice: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud". Esto nos invita a disfrutar de la libertad que tenemos en Cristo, rechazando el legalismo y aceptando la gracia que nos transforma.

Si llevamos este entendimiento a nuestras vidas, debemos buscar una fe que se base en el amor, la gracia y la verdad, y no en la mera adhesión a reglas, a dogmas, a doctrinas, a mandamientos memorizados más no puestos en práctica. Es un llamado a vivir en la libertad que Cristo nos ofrece y a extender esa misma gracia a los demás. La falta de amor al prójimo es un tema de gran relevancia en la enseñanza cristiana y ha sido una preocupación desde los tiempos del Nuevo Testamento. El amor al prójimo es un mandamiento central en la fe cristiana y está profundamente arraigado en las enseñanzas de Jesucristo pero muchos no lo ven como importante y otros ni han entendido la revelación del evangelio, no les ha alumbrado su entendimiento, viven vidas religiosas y legalistas y esos en ciertos contextos ya que millones de personas vivie abiertamente en rebelión contra Dios y su Palabra.

En mi niñez y mi juventud pensaba que por pertenecer a la religión católica de mis padres y del resto de mi familia ya tenía un lugar asegurado en el cielo, sin embargo veía cosas en todas las personas a mi alrededor que no estaban de acuerdo a las lecturas de la Biblia que se hacían en la iglesia.

Era una verdadera contradicción espiritual, porque el mentir, el decir malas palabras, la envidia y muchas más cosas similares era lo normal. A mis doce años mi madre fallece y marca un re-inicio en mi vida en donde se me empieza a abrir mi entendimiento espiritual y Dios me empieza a mostrar a través de sueños, de visiones, de circunstancias a mi alrededor y a través de muchas situaciones cosas que más  adelante al empezar a leer la Biblia iba a ir comprendiendo poco a poco en mi proceso hasta el día de hoy, de quien es Dios, de nuestro Señor Jesucristo, de nuestro Señor el Espíritu Santo, de que es el reino de los cielos y domo funciona, de como ese reino opera en medio nuestro y de poder estar consiente espiritualmente. Eso fue debido al rescate que Dios hizo para mi em medio de las circunstancias y el lugar y la familia en la que me ha permitido existir en medio de su eternidad.

Una de las cosas en la que cada día estoy aprendiendo más es que la iglesia de Jesucristo son las personas rescatadas y compradas por sangre del cordero, que los dones y llamados son un llamado a servir a los salvos, que el reino de Dios se manifiesta a través de vidas en las que Cristo y el Espíritu Santo utiliza pero por voluntad de cada quien porque Dios nos ha dado un libre albedrío para que escojamos que camino seguir; Dios lo ha hecho todo pues es el Creador, el Padre Eterno y ha dado dones a la humanidad, ciencia, inteligencia, entendimiento y cada quien dará cuenta de como los usamos.

De lo que más importa para Dios es que todo lo que hagamos en fe, sea también acompañado del verdadero amor hacia los demás y es una de las cosas que hacen falta en estos momentos en toda la humanidad, hay mucha maldad en todas las naciones, en nuestras sociedades, en nuestras familias, en los lugares donde vivimos y permanecemos. Acá mi país Colombia, en donde vivo en Bogotá vemos mucha maldad, la gente no tiene en cuenta a Dios en sus vidas, muchos se mueven por el dinero, por el poder. por la avaricia, por el amor por el mundo y las cosas del mundo, muchos piensan que por la ciencia y los avances que tenemos que Dios no existe, que no es real y se van en rebelión completa, son millones de personas que van por esos caminos.

En Mateo 22:37-39, Jesús establece los dos grandes mandamientos: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Aquí, Jesús resalta que el amor hacia Dios y el amor hacia los demás son inseparables.

La falta de amor al prójimo puede tener varias manifestaciones y consecuencias:

Division y conflicto: Cuando no se ama al prójimo, surgen divisiones y conflictos. En 1 Juan 4:20, se dice: "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios, a quien no ha visto?" Esto nos muestra la importancia de la autenticidad en nuestra relación con Dios, que se refleja en nuestras interacciones con los demás.

Falta de compasión: En muchas ocasiones, la falta de amor se traduce en una falta de compasión hacia aquellos que sufren, están en necesidad o que están atrapados en circunstancias difíciles. Las historias de las parábolas de Jesús, como la del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37), subrayan la importancia de mostrar compasión y ayudar a los que están heridos y necesitados.

Juzgar en lugar de ayudar: La falta de amor puede llevar a una actitud de juicio hacia otros, sin ofrecer apoyo o ayuda. En lugar de buscar la restauración, algunos pueden caer en la crítica o la condenación, lo que va en contra del llamado a construir y edificar a nuestros hermanos y hermanas (1 Tesalonicenses 5:11).

Es fundamental cultivar el amor al prójimo a través de la oración, la meditación en la Palabra de Dios y la práctica activa de la bondad, el amor al prójimo no es solo un ideal, sino un mandato que debemos esforzarnos por cumplir. Al amar a nuestro prójimo, demostramos el amor que hemos recibido de Dios, y así nos convertimos en un reflejo de Su luz en el mundo. ¡Sigamos adelante, mostrando amor y compasión a todos los que nos rodean! La vida cristiana es más que asistir a reuniones, es más que cantar canciones espirituales, es más que tener credos, es vivir en el perfecto amor, es caminar una vida llena de misericordia, es poder manifestar a otros lo que hemos aprendido de lo que Dios nos ha enseñado. Bendiciones.

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