Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

miércoles, 8 de junio de 2011

Liderazgo Cristiano de Servicio°



Quiero que leamos la enseñanza y que empecemos reflexionando si estamos llamados a servir a Dios como líderes cristianos en estos últimos tiempos. Si es un sí, entonces trabajemos en nuestro interior para permitirle al Señor que forme en nosotros el carácter de Cristo, que nos llene de su Espíritu Santo, que nos llene de su perfecto amor y que nos dé un corazón sensible a su voz y enseñable a su Palabra, un corazón conforme al suyo.

Había una vez un grupo de ranas que corrían hacia la cima de una enorme montaña con muchísimos obstáculos y peligros en el camino. La montaña era tan alta y los impedimentos tan numerosos que muchas de las ranitas comenzaron a desanimarse en el camino y dejaron de correr, y gritaban a las otras: ¡NO PODRAN LLEGAR A LA CIMA!, ¡ES IMPOSIBLE QUE LLEGUEN!, ¡NUNCA LO LOGRARAN! y MUCHISIMAS RAZONES PESIMISTAS, logrando que se desanimaran prácticamente todas las ranas quedando solo una al final que siguió corriendo sin escuchar a las otras. Al final la rana que permaneció corriendo llegó a su objetivo. Tiempo después las otras ranas le preguntaron como hizo para lograr llegar a la cima. Ella no respondía nada, y se acercó su padre y dijo: “no les escucha, es sorda”.

No escuches a las personas que intentan desanimarte, sigue tu camino, confía en Dios, y cree en las habilidades que él ha puesto en ti, y no te desanimes, perseverando cumpliremos el plan de Dios para nuestra vida...

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Mateo 20:24-25.

Líder no es mandar, es saber servir y dirigir a los demás con propósito y amor. Muchas personas tienen poder, pero pocos tienen poder para llegar a las personas; esos son los verdaderos líderes. La facultad de dirigir es una de las más preciosas y más necesarias de las capacidades humanas: es un arte que es necesario aprender. No es tarea fácil dirigir a hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo. El liderazgo cristiano es el ejercicio de los dones espirituales bajo el llamado de Dios para servir a cierto grupo de personas a fin de alcanzar los objetivos que Dios les ha dado a ellos a fin de glorificar a Cristo cumpliendo la gran comisión en sus vidas y ministerios.

El liderazgo cristiano proviene de la influencia y la identificación que se tiene con Cristo. Él es la fuente, la motivación que nos impele a imitarlo en lo que él hacía. El liderazgo eficaz es seguir a un líder en función de la misión a cumplir. Un líder también es el que se acerca a las normas  que más se identifican con el grupo en función de cumplir los planes y propósitos de Dios para la iglesia, las almas y la humanidad.

El liderazgo cristiano consiste en la habilidad de ganar consenso y compromiso  para los objetivos  comunes, los que se alcanzan mediante contribución y la satisfacción de toda la iglesia, más allá de los requisitos de la organización.  La Biblia nos muestra líderes en potencia en el Antiguo y Nuevo Testamento, en donde la palabra Líder no aparece y en cambio si las funciones de aquellos que tienen autoridad en el pueblo de Dios, como Reyes, Jueces, Profetas, Sacerdotes, Pastores, Maestros Etc.

Los requisitos de Dios para estos hombres en la Biblia siempre fueron en contra de las aspiraciones personales. Todos sin excepción, debían buscar las aspiraciones de Dios obedeciéndolas en primer lugar y mostrando la autoridad delegada, representativa y humilde como condición  primordial. Lamentablemente en la historia de la Biblia muchos ejemplos nos dan cuenta  que esto no fue así de muchos que  ocuparon cargos de liderazgo. Parece  que fuera enmarcado en la historia bíblica, pero hoy en día muchos líderes  actúan como aquellos que dieron muy mal testimonio.

¿No debería ser el cargo que busque al hombre, en vez de ser el hombre  quien busque el cargo? ¿No es peligroso dar un cargo a un hombre  ambicioso? Por esta ambición muchos líderes, cualquiera que sea el puesto que ocupen, entran en pecado. La ambición personal respaldada por el “Poder” que ostentan,  son una mezcla muy peligrosa que hace que el líder ocupe un puesto de liderazgo sin llegar a tener la actitud correcta hacia los demás.

No tomando en cuenta las palabras de Jeremías 45:5. ¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares a donde fueres. Jeremías 23:1-2. !Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová. Palabras firmes que dan cuenta de la importancia que tiene el comportamiento de aquellos que son líderes del rebaño de Dios. El fracaso y el éxito  están a la puerta. Depende el liderazgo que tengas para obtener  cualquiera de los dos.

El liderazgo convoca. Jesús permanentemente convocaba para ser seguido. A Pedro y a su hermano Andrés les dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Mateo 4:19. A una persona que quería enterrar a su padre, le dijo: “Sígueme, deja que los muertos entierren a sus muertos”. Mateo 8:22. A Mateo le dijo: “Sígueme”. Mateo 9:9. A un joven religioso le dijo: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoros en el cielo; y ven y sígueme”. Mateo 19:21. A Felipe le dijo: “Sígueme” Juan 1:43. Hoy los líderes deben estar haciendo lo mismo: Llamar a personas a  seguirlos para cumplir los planes y propósitos. Un líder es una persona carismática que tiene la habilidad de inspirar a la gente para que lo siga.

El liderazgo cristiano es un asunto de servicio, pero reconoce  que el servicio es un asunto del corazón y  si no se transforma  el corazón no se  puede  aspirar  al servicio. El liderazgo es una oportunidad de servir; no de lucirse, ni de estar por encima de los demás. Jesús dijo en Mateo 20:26-28. Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

La función de un líder es servir a los demás haciendo elevar las aspiraciones de las personas y liberar sus energías para que traten de realizarlas. Pienso en el uso de la  palabra ‘liderazgo’, a la cual nuestro Señor, sin duda, se refirió cuando dijo: El que quiera ser el mayor entre vosotros, será el servidor de todos. Liderazgo en el sentido de rendir el máximo servicio, de la más grande abnegación de fatigarse, y absorberse en el trabajo más grande del mundo: el de edificar el reino de nuestro Señor Jesucristo.

El liderazgo es importante porque Dios hace todo por medio de líderes a los  cuales  Él encarga  la tarea que han de realizar. Nada se hizo en la vida, sin alguien que tomó la autoridad delegada por Dios y llevó a un grupo a realizar lo que se propuso. El liderazgo es importante  por varias razones: Es una  responsabilidad delegada para  guiar a un grupo con un objetivo prefijado. Es una oportunidad dada a quien está llamado  a liderar. Es el instrumento que Dios usará para llegar a cumplir  su voluntad. Es la oportunidad del cristiano para comprobar su grado de crecimiento. Es quien tomará el desafío de  llevar adelante el guiar a otros en representación de Dios.

Hoy más que nunca las palabras y los modelos de Jesús están tomando vigencia, no solo para la vida personal sino también para el avance da familias y naciones. Las naciones están reclamando una nueva clase de líderes que hagan verdadera diferencia ENTENDAMOS LO QUE ES LIDERAZGO.

El liderazgo cristiano es influencia. Muchos confunden liderazgo con posición, con título o con poder Los sociólogos afirman que aún la persona más tímida influirá a lo largo de su vida en al menos 10.000 personas. El liderazgo cristiano es una fuerza de transformación. Hoy se está entendiendo como no había pasado en mucho tiempo, el llamado de Dios a su gente para provocar transformación en su nombre Hablamos de una transformación que se da a partir de la transformación hecha por Dios en individuos, pero que se proyecta a comunidades enteras y a naciones.

Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento. Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis. Y al entrar en la casa, saludadla. Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. Mateo 10:7-14.

Un líder es persistente y perseverante, lo que les permite ir más lejos que otros porque su fuerza radica en el Espíritu Santo, en Jesucristo y la Palabra de Dios y no en su propia fuerza. Debemos ser líderes como Jesús, imitarlo, seguirlo. Debemos hacer las cosas que expresen amor como principio de liderazgo, porque requieren sabiduría, paciencia, valor, sacrificio, y trabajo arduo. El mejor modelo a seguir de liderazgo de todos los tiempos es nuestro Salvador.

El liderazgo de servicio honra a Dios y sus mandamientos, y pone en acción el amor de Jesús.

Cuando a Jesús le preguntaron cuál era el mandamiento más grande, respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Mateo 21:37-39. ¿lo que usted dice que cree hace diferencia notable en su forma de vivir? Liderazgo de servicio es una expresión concreta del compromiso diario de vivir La Palabra de Dios y la voluntad de Dios y, por lo tanto, avanzar en el reino de Dios.

El liderazgo de servicio pone en acción el amor de Jesús. Al considerar lo que significa guiar como Jesús, hemos tratado de echar luz sobre algunos de los secretos del liderazgo de servicio a través de observar a Aquel que vivió una vida perfecta: Cristo Jesús.

En su preparación y en la efectividad y compromiso de su liderazgo hemos buscado sabiduría y perspectiva. Hemos sacado lecciones clave sobre cómo balancear resultados y personas en el cumplimiento de nuestras misiones individuales como discípulos modernos de Jesús. La verdad que domina el concepto de guiar como Jesús, es que solo podrá hacerse en la medida en que se camine más y más cerca de Él en una relación rendida de confianza y amor.
Es en y a través de esta puerta estrecha que todo el que quiera guiar como Jesús debe pasar, creyendo en su amor perdurable y aceptando el llamado para seguirlo. 

Como hemos dicho, guiar como Jesús es, en esencia, aprender a amar como Jesús. Cuando Jesús restauró a Pedro al papel de liderazgo que habría de desempeñar entre sus seguidores, solo tuvo para él una pregunta calificadora: "¿En verdad me amas?" El tema de la instrucción de Jesús era: "Apacienta mis corderos... Pastorea mis ovejas... Apacienta mis ovejas". Juan 21:15-17.

La nuestra es una relación de amor con nuestro Padre celestial. Está basada en su amor incondicional hacia nosotros según lo expresó a través de su Hijo. Es una relación en la cual somos llamados a amarnos unos a otros: a nuestro prójimo, a nuestros enemigos. Guiar como Jesús es siempre tratar de hacerlo motivado por el amor cuando aprovechamos nuestra influencia sobre los pensamientos, el comportamiento y el desarrollo de los demás.

Esto pudiera parecer un modelo impracticable e imposible de adoptar en vidas vividas en constante movimiento y con decisiones interminable de valores tomadas día a día. ¡Pero eso es, exactamente, a lo que hemos sido llamados a hacer! Incluso si derrotamos a los demonios del orgullo y del temor buscando servir en lugar de que nos sirvan, todavía enfrentamos la pregunta: ¿Cuál es la cosa de más grande que puedo hacer en este momento de mi liderazgo, mientras trato de guiar como Jesús? 

Hacer las cosas que expresen amor como principio de liderazgo requiere sabiduría, paciencia, valor, sacrificio y trabajo arduo. Pero si no podemos describirlo en términos conductuales, tampoco podremos medir nuestros éxitos y nuestros fracasos en forma significativa.

Al nivel de la conducta, las cosas que expresan amor varían ampliamente del hacer y hablar, al abstenerse de actuar y guardar silencio. En cuanto a intenciones se trata, el amor deberá ser una constante siempre presente. Jesús nos dejó un vasto tesoro de ejemplos de lo que significa actuar motivado por el amor, como guía. Piense en lo siguiente: Jesús sanó con un simple toque. Consoló con solo una palabra. Alimentó al hambriento. Consoló al equivocado y al derrotado. Se acongojó con los afligidos. Calmó al aterrorizado. Confrontó la falsedad y habló la verdad. Escuchó con compasión y discernimiento. Dedicó tiempo al débil y al desamparado. Fue a la cruz por todos nosotros.

En su Comentario a la Epístola a los Gálatas, Jerónimo, el historiador de la iglesia del siglo I, escribió lo siguiente acerca del apóstol Juan: "Cuando se quedó en Éfeso hasta una ancianidad extrema, y solo podía ir a la iglesia cuando sus discípulos lo llevaban en brazos, y era incapaz de articular muchas palabras, acostumbraba decir en sus varias reuniones nada más que esto: “Hijitos, ámense unos a otros”. A la larga, los discípulos y padres que lo escuchaban se cansaron de oír siempre las mismas palabras por lo que le dijeron: “Maestro, ¿por qué no para de decirnos siempre lo mismo?” “Es el mandato del Señor”, fue su réplica, “y si solo hacen eso, será suficiente”.

El liderazgo de servicio muestra a Jesús a otros. Cuando Pedro habló a la siguiente generación de dirigentes de la iglesia, insistió, diciendo: "Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey". 1 Pedro 5:2-3. No hay un plan B dado por Jesús a sus primeros discípulos ni a los modernos del día presente, en cuanto a cómo tenían que guiar y servir los unos a los otros. Él se sometió a la voluntad de su Padre para llevar a cabo completamente su única función como el cordero sacrificial por los pecados del mundo, y para ser el modelo perfecto para ser reproducido en las vidas de sus seguidores como un testimonio al mundo entero.

En la medida que vivimos diariamente en relación con los demás, cada decisión que hagamos para servir o para que nos sirvan adquiere una importancia adicional si nos mantenemos sensibles y conscientes de quién nos observa y a quién decimos que representamos. Vamos en el nombre de Jesús. El liderazgo cristiano de servicio es muy peculiar porque al contrario del liderazgo secular, el liderazgo cristiano es un llamado. Una selección. Dios nos llama, nos separa y nos impone una carga que demanda abnegación de parte de aquel que lo recibe y acepta.

El llamado a la predicación y al liderazgo cristiano es recibido por una selección amorosa de nuestro Dios para que llevemos este mensaje. Tal parece que a veces se nos olvida que nosotros llevamos en las venas, en el corazón y incrustada en el alma la tarea de comunicar con excelencia el mensaje de Dios. En otras palabras, nosotros, los que hemos sido escogidos por Dios somos la voz de Dios en la tierra y para nuestras iglesias.

El liderazgo cristiano de servicio es un medio para promover a los liderados. El liderazgo es responsable por el desarrollo de los otros. Líder cristiano es entonces alguien que entiende su vida como una oportunidad de servir a otros como expresión de su servicio a Dios. El líder verdadero es alguien quien, a partir de una conexión viva con Dios, ejerce una influencia Divina y provoca transformación.

Dijo entonces a sus discípulos: Ciertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos." Mateo 9:37.

Isaías 61. Buenas nuevas de salvación para Sion. El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones. Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes.


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