Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

El éxito a la manera de Dios°




Todos los seres humanos queremos ser exitosos, pero a veces no tenemos claro el camino a seguir para alcanzar el éxito y eso nos puede llevar muchas veces a tomar los caminos equivocados, a formar en nosotros un carácter mal sano y no el carácter de Cristo, a tener nuestra escala de valores equivocada, a ver las cosas materiales que se alcanzan como la meta de nuestras vidas, mientras que el Señor nos enseña que eso es solamente la añadidura.

Juan 14:6.  Jesús le dijo: Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre,  sino por mí.

Hechos 5:29. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Sal 40:7-11.  Entonces dije: He aquí,  vengo; En el rollo del libro está escrito de mí; El hacer tu voluntad,  Dios mío,  me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. He anunciado justicia en grande congregación;  He aquí,  no refrené mis labios, Jehová,  tú lo sabes. No encubrí tu justicia dentro de mi corazón;  He publicado tu fidelidad y tu salvación; No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea. Jehová,  no retengas de mí tus misericordias; Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. Romanos 8:5-6. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;  pero los que son del Espíritu,  en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte,  pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

El ejemplo de éxito más grande para los seres humanos es la vida de nuestro Señor Jesucristo:

Juan 4:34. Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió,  y que acabe su obra.

Juan 5:30.  No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo,  así juzgo;  y mi juicio es justo,  porque no busco mi voluntad,  sino la voluntad del que me envió,  la del Padre. 

Juan 6:38. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad,  sino la voluntad del que me envió. Juan 6:39  Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere,  no pierda yo nada,  sino que lo resucite en el día postrero.

Hebreos 5:7-9.  Y Cristo,  en los días de su carne,  ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte,  fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo,  por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado,  vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.

En este mundo en el que vivimos nos enseñan desde muy pequeños que el éxito para nuestras vidas consiste en alcanzar bienes materiales, dinero, posición económica, posición social, conocimiento, el mejor auto, el mejor cónyuge, fama, pero Jesucristo vino a nuestras vidas a mostrarnos y enseñarnos la verdad.

Juan 8:31-32. Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra,  seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres, vino a hacernos libres de la esclavitud del mundo.

Lucas 12:15-21.  Y les dijo: Mirad,  y guardaos de toda avaricia;  porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí,  diciendo: ¿Qué haré,  porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros,  y los edificaré mayores,  y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma,  muchos bienes tienes guardados para muchos años;  repósate,  come,  bebe,  regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio,  esta noche vienen a pedirte tu alma;  y lo que has provisto,  ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro,  y no es rico para con Dios.   

Mateo 6:31-34. No os afanéis,  pues,  diciendo: ¿Qué comeremos,  o qué beberemos,  o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas;  pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas. Así que,  no os afanéis por el día de mañana,  porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

En una sociedad en la que la gente culpa a todos, desde sus padres hasta el gobierno por su incapacidad de salir adelante, debemos asumir la responsabilidad individual de la conquista de nuestro éxito y de nuestra misión de vida tomando conciencia de que al decir: Somos Arquitectos de Nuestra Vida, esto será así en la realidad dependiendo de nuestra fe, paciencia, perseverancia y voluntad,

2 Timoteo 1:7.  Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. El Señor mismo nos ayuda a desear, buscar, pedir y encontrar lo que él tiene preparado para cada uno de nosotros.

Romanos 8:26-28.  Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene,  no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu,  porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

En la vida cotidiana muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado de rendir completamente nuestras vidas al Creador del universo, nuestro Señor Jesucristo y vivir para él guardando sus mandamientos guiados siempre por el Espíritu Santo,

Juan 14:16.  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre.

Juan 14:15. Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Juan 14:21-28.  El que tiene mis mandamientos,  y los guarda,  ése es el que me ama;  y el que me ama,  será amado por mi Padre,  y yo le amaré,  y me manifestaré a él. Le dijo Judas  (no el Iscariote): Señor,  ¿cómo es que te manifestarás a nosotros,  y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama,  mi palabra guardará;  y mi Padre le amará,  y vendremos a él,  y haremos morada con él. El que no me ama,  no guarda mis palabras;  y la palabra que habéis oído no es mía,  sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador,  el Espíritu Santo,  a quien el Padre enviará en mi nombre,  él os enseñará todas las cosas,  y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo,  mi paz os doy;  yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón,  ni tenga miedo. Habéis oído que yo os he dicho: Voy,  y vengo a vosotros.  Si me amarais,  os habríais regocijado,  porque he dicho que voy al Padre;  porque el Padre mayor es que yo.

Pero Dios no se olvida de nuestras necesidades y deseos, él quiere darnos lo mejor, lo que realmente nos conviene, debemos cada día aprender a depender de su dirección y sabiduría, seguir su Palabra, sus enseñanzas.

Jeremías 29:11-14. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,  dice Jehová,  pensamientos de paz,  y no de mal,  para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis,  y vendréis y oraréis a mí,  y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis,  porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros,  dice Jehová,  y haré volver vuestra cautividad,  y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé,  dice Jehová;  y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.

Romanos 8:14-19.  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,  éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,  sino que habéis recibido el espíritu de adopción,  por el cual clamamos: ¡Abba,  Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios. Y si hijos,  también herederos;  herederos de Dios y coherederos con Cristo,  si es que padecemos juntamente con él,  para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Y por último una agradable reflexión: ¡SE FUERTE! No hay más fortaleza que la del Espíritu de Dios. No fundes tus fuerzas en los demás, sólo en el SEÑOR. Aprende a bastarte a ti mismo y serás el vencedor y no el vencido. Arráncale triunfos a la vida y no derrotas; todo infortunio ha de darte una lección para el porvenir; cada nuevo día que se te da es un regalo para crecer, amar y compartir. Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco y los días se convierten en años….

Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad; tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada hay uno de partida; detrás de cada logro hay otro desafío; mientras estés vivo, siéntete vivo; si extrañas lo que alguna vez hiciste, vuelve a hacerlo; no vivas de fotos amarillas…. Sigue aunque todos esperen que abandones, no dejes que se oxide el hierro que hay en ti. Haz que en vez de lástima te tengan respeto. Cuando por los años no puedas correr, trota; cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón, pero nunca te detengas.

Vuelve a empezar aunque sientas el cansancio, aunque el triunfo te abandone, aunque el error te lastime, aunque una traición te hiera, aunque una ilusión se apague, aunque ignoren tus esfuerzos, aunque la ingratitud sea la paga, aunque todo te parezca nada…… ¡vuelve a empezar! Porque sólo las personas como tú le permiten al mundo avanzar. ¡Ánimo!  Comienza y recomienza siempre, no te dejes vencer de la indiferencia. Si caíste levántate y vuelve a empezar; si te equivocaste, párate y recomienza, si no lograste educar tu voluntad empieza de nuevo.

!No pierdas los ánimos jamás¡ Tal vez al concluir la lucha queden cicatrices que serán tu gloria delante de DIOS. !Esfuérzate¡ no triunfa en la vida quien nunca tuvo momentos difíciles……Triunfa quien los tuvo y supo superarlos. Todo lo puedes en Jesús que te fortalece y recuerda que DIOS en su amor Omnipotente siempre tiene preparadas para ti la ayuda y la fuerza que tú necesitas. Ten presente que él siempre tiene sus brazos abiertos para recibirte, porque el que a él va no le hecha fuera, ya que él dijo: venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar.

Deuteronomio 30:14-16.  Porque muy cerca de ti está la palabra,  en tu boca y en tu corazón,  para que la cumplas. Mira,  yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien,  la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios,  que andes en sus caminos,  y guardes sus mandamientos,  sus estatutos y sus decretos,  para que vivas y seas multiplicado,  y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

La decisión es de cada uno de nosotros, ¿cuál es tu decisión?, ¿quieres ver la vida y alcanzar el éxito a la manera de Dios? El tiempo es ahora. Bendiciones.


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