Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 18 de junio de 2017

El amor de Dios°


1 Juan 4:19. RVR60. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Como hijos de Dios no podemos ser indolentes frente a un mundo que se desmorona moralmente, en dónde hay crisis social y familiar, con tanta crueldad y desamor como aparece en 2 Timoteo 3; pero en Jesucristo tenemos la respuesta a crisis de la humanidad. Dios es amor y su perfecto amor es lo que hace la diferencia, es su obra maravillosa en cada corazón que acepta la grandeza de Dios y la necesidad de la vida divina.

Muchos razonan sobre Dios y su palabra, otros cuestionan, otros dudan, pero es más fácil vivir de acuerdo en obediencia a su Palabra con la ayuda del Espíritu Santo, porque es un manual de vida para la humanidad, un manual de amor que necesitamos y debemos compartir con la mayor cantidad de personas.

Jeremías 9:23. La Biblia al día. (BAD).  Así dice el Señor: «Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza. Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada—afirma el Señor—.

La obra de cambio y regeneración de vida de cada ser humano es sólo por el Espíritu Santo, sólo si le permitimos obrar en nosotros y rendimos todo nuestro corazón a la Palabra de Dios. La obra de salvación ya se realizó en la cruz del calvario, ahora debemos permitir que el Señor Jesucristo gobierne todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, por la vida impartida por el Poderoso Espíritu Santo y así de esa manera cambie nuestra manera de pensar y de vivir.

Pero es necesario llenarnos del perfecto amor de Dios para que podamos ser de bendición a los demás; debemos pedir el entendimiento espiritual para que sepamos que es en realidad el amor de Dios, debemos obtener la revelación de Señor acerca de este asunto. En la carta a los Corintios, capítulo 13 vemos la descripción del amor y ahora lo que necesitamos es que esa palabra se haga viva en nosotros, que se haga viva en medio de nuestros hogares, que se haga viva en medio de todas nuestras circunstancias, que podamos ser el reflejo del amor de Dios para aquellos que nos rodean.

1 Corintios 13.Reina-Valera 1960 (RVR1960). La preeminencia del amor. Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

Sin amor la mayor manifestación de dones y el más heroico de los sacrificios humanos no significan nada. Las cosas buenas deben ser bien hechas, de la manera correcta, a la manera de Dios. Salmos 40:8. Reina-Valera 1960 (RVR1960). El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón.

El amor es sufrido, al ser paciente con las imperfecciones de la gente. El amor es benigno, activo en hacer el bien. El amor no tiene envidia; en razón de que no es posesivo y competitivo, sino que desea lo mejor para los demás. Por lo tanto, no es jactancioso. El amor posee la cualidad de ocultarse, no hace ostentación de sí mismo. El amor no es indecoroso, no trata a otros con arrogancia; no se comporta con rudeza, sino son cortesía y buenas maneras.

El amor no busca lo suyo, al no insistir en sus derechos o demandar precedencia alguna; al contrario es generoso. El amor no se irrita; no es susceptible, no es grosero ni hostil, sino que en los momentos difíciles mantiene la compostura. El amor no guarda rencor; no lleva la cuenta de los males que ha sufrido, sino que borra el resentimiento.

El amor no se goza de la injusticia, no se alegra del infortunio ajeno, ni difunde rumores maliciosos, sino se goza de la verdad, al propagar activamente el bien. El amor todo lo sufre, al defender y sostener a otros. El amor cree lo mejor de los demás, les acredita buenas intenciones y no es suspicaz. El amor todo lo espera, no se desanima con la gente, sino cree en su futuro. El amor todo lo soporta, al perseverar y permanecer leal hasta el final.

En comparación con el amor los dones son algo limitado, no completo, son temporales, no eternos, comunican un conocimiento imperfecto en lugar de perfecto. Cualquier cosa de esta era, comparada con la perfección de la nueva creación es algo insignificante, incluidos los dones. Pero el lugar de sugerir el menosprecio de los dones durante esta era, o en cualquier otro momento de la historia de la iglesia, este pasaje busca todo lo contrario.

Romanos 12:1-2. Dios Habla Hoy (DHH). La vida nueva en Cristo. Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Éste es el verdadero culto que deben ofrecer. No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.

Cuando recibimos el amor de Dios para nuestras vidas, cambia nuestro modo de pensar y vivir, porque hemos sido rescatados de una vana manera de vivir y de la condenación eterna, pero es necesario recibir la revelación por parte de Dios, que se nos abra el entendimiento para ver las cosas que Dios quiere que veamos, la verdadera vida.

El amor es más importante que todos los dones espirituales ejercitados en el cuerpo de la iglesia. La fe sobresaliente y el poder para lograr milagros producen muy poco sin el amor. El amor logra que nuestras acciones y dones sean útiles. Aunque las personas tengan dones diferentes, el amor está disponible a todos. Pero ese amor llega cuando somos llenos de la presencia y el poder del Espíritu Santo, cuando nos rendimos al señorío de Jesucristo.

Hechos 1:8. Reina-Valera 1960 (RVR1960). Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Nuestra sociedad actual confunde amor con sensualidad, con los deseos de los ojos, con los deseos de la carne. A diferencia de la sensualidad, el tipo de amor de Dios es canalizado hacia otros, no hacia nosotros mismos (que es egoísmo). Esta clase de amor va en contra de nuestras inclinaciones naturales. Es posible practicar este amor sólo si Dios nos ayuda a poner a un lado nuestros deseos e instintos, al grado que podemos dar amor sin esperar nada en cambio. Cuanto más nos parezcamos a Cristo, más amor brindaremos a los demás.

El Señor nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación 2 Co 5:17-20. RVR60. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 

Juan 3:16. RVR60. Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. 1 Timoteo 2:5. RVR60.  Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. Santiago 5:19-20. RVR60. Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. 1 Pedro 4:8. RVR60. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Proverbios 11:30b. RVR60. El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio. 1 Pedro 4:8. RVR60. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.

Si usted conoce del Señor Jesucristo y su Palabra, si usted dice creer en él, si usted dice que él es su Señor y Salvador, entonces a usted y a mí nos pertenece el privilegio de ganar almas para el Reino de los cielos, nos corresponde el privilegio de trasmitir el amor de Dios a otros a través del evangelio de nuestro Señor Jesucristo y de la obra redentora de la cruz.

Daniel 12:3. RVR60. Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que enseñan a justicia la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. "Enseñar la justicia a la multitud" ¡Que privilegio! Y qué galardón, eso de "brillar como las estrellas a perpetua eternidad". ¿Ha logrado usted algo perpetuo y "eterno" en su vida? ¿Ha encaminado usted a algún alma por la senda de la justicia? A menos que la influencia suya se esté inclinando del lado del mal, o que usted sea neutral o que se interese demasiado poco en este asunto.

Usted vive en un mundo de injusticia y de pecado. Es un mundo de derrota y desesperación. Aun aquellos que han logrado cierto éxito en la vida, en el correr de los años, han llegado a confesar que se sienten frustrados. ¿A qué nos lleva esto? Es la pregunta que inquieta sus corazones. La brevedad de la vida los perturba, porque el hombre tiene ansias de algo que perdure. Usted puede ponerlos en contacto con una eternidad de satisfacción. Llévelos a aquel que es vida eterna, a Jesús el Cristo.

¿Quiere poner su máxima contribución al servicio de Dios? Dedíquese a la tarea de ganar almas y una su vida con la de Dios en esta gran empresa de rescatarlas. ¿Quiere poner su máxima contribución al servicio del mundo? Extienda la mano y señale en dirección a Cristo. Mateo 11:28. RVR60. "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar".

Esta es la misión y la comisión de la iglesia, y cuando usted lleva algún alma a los pies de Cristo, está justificando la razón de existir de su propia iglesia. Usted podría donar a su iglesia un gran piano o un órgano eléctrico, y eso sería espléndido, pero ganando un alma haría algo mil veces mejor. ¿Quiere hacerse el mayor bien posible a sí mismo? Pues no hay nada mejor que ganar almas. Con ello enriquecería su vida, crecería en la vida cristiana, aumentaría sus conocimientos, llegaría a descubrir el verdadero gozo de la vida, que es Cristo, y sería usted un cristiano radiante.

¿Qué es ganar almas? Es llevar a los hombres a Cristo. No es llevar a los hombres de una denominación a otra o de una iglesia a otra, ni de hacerlos simplemente cambiar de opinión, sino lograr que reciban a Jesucristo en sus corazones. Juan 1:12. RVR60. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; No se trata de reformar a un hombre o a una mujer, sino de que se regeneren por la gracia y obra del Espíritu Santo por la Palabra de Dios. Lo que se procura no es aumentar los miembros de cierto grupo, sino lograr miembros para el cuerpo de Cristo, para que alcancen la salvación y vida eterna.

Puede ser que ellos más tarde se unan al grupo al que usted pertenece y ello será motivo de regocijo, pero luego hay que mandarlos en busca de otros. Procure usted que acepten al Cristo vivo como su Señor y Salvador, y no se conforme con nada menos. Ganar almas es pescar hombres y mujeres. Mateo 4:19. RVR60. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Se ha dicho con frecuencia que la primera regla para pescar es ir a donde están los peces. Los indiferentes y aquellos que no conocen de Cristo, no asisten a la iglesia porque allí el predicador les puede ensartar el anzuelo.

Hay que coger el anzuelo y la carnada e ir a buscarlos. Pudiéramos decir que la Palabra de Dios es el anzuelo y que la carnada es nuestra propia experiencia de la gracia de Dios. Hay que decir lo que Cristo ha hecho por uno, pero usando las Sagradas Escrituras, porque la Biblia es el poder que se necesita para convencer y convertir.

Con mucha claridad se nos dice en Marcos 16:15. RVR60. "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura". Hay quienes creen que este texto se aplica únicamente a los misioneros, pero no es así, porque incluye a todos los creyentes cuando dice Id. Hay otros que piensan que ese mandamiento no es para esta dispensación y así lo evaden perezosa y cómodamente, pero no hay derecho. Nosotros insistimos en que... "puso en nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro, os rogamos en nombre de Cristo: reconciliaos con Dios". 2 Corintios 5:19-20. RVR60.

Meditemos en las palabras de nuestro Señor: "No me elegisteis vosotros a mí, mas os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé". Juan 15:16. RVR60. Aquí habla del fruto del Espíritu a que hace referencia el apóstol Pablo "amor, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe mansedumbre, templanza" Gálatas 5:22,23. RVR60.

¿Qué es el fruto? Es la parte del árbol que sirve para su propagación. El árbol de durazno, por ejemplo, lleva fruto, y cada durazno tiene una semilla, semilla que puede convertirse en otro árbol que dará más fruto. Árbol, fruto y semillas, de donde vendrán otros árboles que darán más fruto. Ese es el plan de la naturaleza. Ese también es el plan de Dios. Vea cómo se evidencia en el Libro de los Hechos. Un alma salvada alcanza a otra alma. ¿Para qué es usted cristiano? No solamente para que se salve al final de cuentas, ni siquiera para que se goce de la vida cristiana ahora, sino para que, por medio suyo, el Espíritu Santo pueda tocar otra vida para la gloria del Señor.

Reflexionemos en este pasaje bíblico Mateo 16:26. RVR60. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Y veamos el mandato del Señor. Mateo 28:16-20. RVR60. Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Marcos 16:14-18. RVR60. Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Dios nos ha dado libre albedrío, es nuestra la decisión si hacemos lo correcto, lo que agrada al Señor, 1 Crónicas 29:17. RVR60. Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente.

Dios es amor y el desea que participemos de ese atributo con el y con los demás. ¡Qué privilegio tan hermoso! Cuando amamos a otros es cuando más nos parecemos a Dios. El amor perfecto que él nos obsequia es eterno. Necesitamos memorizar este versículo: Jeremías 31:3. RVR60. Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Nosotros no podemos hacer nada para impedir que Dios siga amándonos. ¡Magnífico! El amor de Dios jamás se extingue.

Si eso no fuera suficiente, el amor perfecto, eterno, sacrificado e incondicional que Dios nos obsequia es inconmensurable. El apóstol Pablo nos asegura que estamos arraigados y cimentados en amor, y que necesitamos ser plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura de ese amor (Efesios 3:17-18). Más adelante añade que ese amor excede a todo conocimiento (v. 19).

Hemos sido llamados a amar a Dios. Los varones judíos recitaban todas las mañanas y todas las noches el siguiente versículo: Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas (Deuteronomio 6:5. RVR60). Hemos de amarlo de todo corazón, la sede de nuestras emociones; de toda nuestra alma, el centro de nuestra personalidad; con todas nuestras fuerzas.

Necesitamos vernos tal y como Dios nos ve. Nuestro concepto de cuánto valemos no debe proceder de lo que otros piensen de nosotros sino de lo que Dios dice. Y según El somos la niña de sus ojos. No sólo hemos sido llamados a amar a Dios y amarnos a nosotros mismos, sino también a nuestro prójimo. Juan 14:15. Dios Habla Hoy (DHH). Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.

Quizá este sea el más difícil de los tres mandatos. En Juan 14, 15, 16 y 17 el Señor Jesús enfatizó que debemos amar a los demás pues así el mundo se convencerá de que somos cristianos. Cierto que algunos parecen ser más dignos de ser amados que otros y sobre todo cuando nos han hecho daño de alguna manera, pero el amor no es una emoción, es una decisión.

Gracias a un acto de nuestra voluntad y con la ayuda del Espíritu Santo que mora en nosotros y nos capacita para decidirlo, podemos amar. Bendiciones.

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