Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 10 de septiembre de 2017

El primer Amor°


Apocalipsis 2:4. TLA. Sin embargo, hay algo que no me gusta de ti, y es que ya no me amas tanto como me amabas cuando te hiciste cristiano.

Apocalipsis 2:4. LBLA. Pero tengo esto contra ti: que has dejado tu primer amor.

El ser humano por naturaleza se adapta, se habitúa, se acostumbra al entorno donde vive, donde trabaja, donde estudia. Mayormente cuando las personas comienzan a realizar una actividad nueva, sea un proyecto, un trabajo, un negocio, una dieta o un plan determinado, inician con mucho entusiasmo. Comienzan con gran ánimo y con mucha dedicación. Sus esperanzas y sueños lo fundamentan en esto que están comenzando. Calcula, evalúa y determina como hacer mejor lo que está comenzando, en sus inicios dedica mucho tiempo a cumplir su  meta.

Una pequeña parte de los seres humanos lo que determinan terminar, lo concluyen, pero una gran mayoría no concluyen lo que comenzaron, se desaniman, pierden interés o por diversas razones no continúan. Y Abandonan sus sueños, sus esperanzas. Otro grupo de personas inician con gran entusiasmo pero ese entusiasmo se va perdiendo en el tiempo por problemas, dificultades o por diversas razones. Siguen trabajando en lo que empezaron pero ya no lo hacen con entusiasmo, no están motivados, ya lo hacen por obligación.

Cuando un hombre y una mujer se conocen y se enamoran, los primeros tiempos del noviazgo son maravillosos, se aman, desean pasar mucho tiempo, juntos. Comparten alimentos, pasan mucho tiempo juntos y se profesan el amor que se tienen. Cuando deciden casarse los primeros años de matrimonio son maravillosos, pero con el tiempo muchas parejas van perdiendo el entusiasmo y el matrimonio para muchos se hace una carga, una costumbre y una obligación.


Cuando nos hacemos cristianos la mayoría de nosotros tenemos un deseo de servir a Dios, de aprender, de crecer, queremos conocer a los hermanos, participamos de todas las actividades que realiza los hermanos en la evangelización, en la comunión entre hermanos, ese es nuestro primer amor por Dios, por Cristo, por la iglesia. Pero con los años los cristianos pierden el entusiasmo, pierden el primer amor, y ya lo que le damos a Dios, a la iglesia es lo mínimo, lo básico.  Cristo le reclamo a la iglesia de Éfeso por haber perdido su primer amor.

Lucas 4:8. LBLA. Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: “Al Señor tu Dios adoraras, y a Él solo servirás.”

¿Cómo cristiano hemos perdido el primer amor? ¿Cómo iglesia hemos perdido el primer amor?

Juan 14:15. RVR1960. Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Juan 14:15. BLS. Ustedes demostrarán que me aman, si cumplen mis mandamientos.

Mateo 22:34-40. RVR1960. El gran mandamiento. Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

El mensaje a Éfeso. La iglesia que dejó el primer amor.

Éfeso fue la capital de Asia Menor, un centro de comercio de tierra y mar y, junto a Alejandría y Antioquía en Siria, una de las tres ciudades con mayor influencia en la parte oriental del imperio Romano. El templo de Diana (Artemisa), una de las maravillas del mundo antiguo, se hallaba en esta ciudad, y una importante industria era la creación de imágenes de esta diosa (Hechos 29:21-41). Era un centro religioso y de todo tipo de prácticas supersticiosas y era famosa por todo el mundo por sus artes mágicas. A pesar de todo este ambiente contrario, allí se levantó una iglesia cristiana. Éfeso significa deseo ardiente. Y describe el primer siglo de la historia de la iglesia, el cual se caracterizó por un profundo amor, un ardiente celo por Cristo y una inflexible oposición a los falsos maestros y a doctrinas erradas.

Pablo ministró en Éfeso por tres años y advirtió a los efesios que falsos maestros tratarían de apartar de la fe a la gente (Hechos 20:29-31). Los falsos maestros llegaron a causar problemas en la iglesia de Éfeso, pero la iglesia los resistió, como podemos ver en la carta de Pablo a los Efesios. Juan pasó mucho de su ministerio en esta ciudad.

Pablo había elogiado a la iglesia de Éfeso por su amor a Dios y a los demás (Efesios 1:15. RVR1960. Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos), pero muchos de los fundadores de la iglesia habían muerto, y la segunda generación de creyentes había perdido su fervor espiritual. Era una iglesia muy activa y sus miembros hacían mucho en beneficio propio y de la comunidad, pero por motivos equivocados. El hacer algo por Dios debe estar motivado por el amor a Dios, o no perdurará.

La vitalidad espiritual que se desprende del amor al Señor había degenerado en rutina, Éfeso era una iglesia carente de amor en la más importante ciudad proconsular de Asia y de acuerdo con algunos testimonios antiguos, la residencia de Juan antes y después de su prisión en Patmos.

En un mundo convulsionado como el que estamos viviendo, necesita de más cristianos que vuelvan al primer amor. Lamentablemente el conformismo, y la religiosidad no nos permite ver que en estos últimos tiempos la iglesia debe despertar a volver a ese encuentro profundo con Dios que transforme la realidad de nuestro tiempo.

Los siete mensajes, fueron escritas a las siete iglesias históricas que existieron en Asia. Siguen un patrón en común y se distinguen por rasgos específicos. En ellas va actuando las cualidades antes descritas de Jesucristo, quien conoce las situaciones de las iglesias, reprocha y amonesta, promete pide atención e interpela.

Mateo 24:12. RVR1960. Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Apocalipsis 2:1-7. RVR1960. Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 

Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

Me propongo hoy a analizar el mensaje a la iglesia de los efesios y sacar algunas enseñanzas eternas que hay en ella y que nos servirán para saber si también hemos perdido o dejado el primer amor. Cada iglesia tiene su mensajero o pastor, que es responsable delante de dios (Apocalipsis 2:1). La responsabilidad de los pastores se menciona en Hebreos 13:17. RVR1960. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. Dios cuida a sus mensajeros: Salmo 105:15. RVR1960. No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.

Jesucristo está activo en medio de su iglesia (Apocalipsis 2:1c). Aquí nos dice que Jesús camina (participio presente) en medio de los candeleros, que representan a las 7 iglesias (Apocalipsis 1:20). Vemos que Él está activo en medio de ellas, cumpliendo su palabra (Mateo 18:20; Mateo 28:20). Podemos notar que Jesús se interesa por lo que ocurre en Su iglesia.

El señor sabe lo que hacemos (Apocalipsis 2:2-4). Conoce nuestras obras: el servicio que prestamos o dejamos de hacer. Conoce nuestro trabajo: la palabra griega que se emplea aquí, describe el trabajo que nos hace sudar; el trabajo duro; el que nos deja exhaustos; que demanda toda nuestra energía y concentración mental. Conoce nuestra paciencia: paciencia, en el idioma original del N.T., significa permanecer debajo; sostenerse firme frente a cualquier dificultad. Es la valentía que acepta los sufrimientos y las dificultades y siempre sale victoriosa. ¡Cuánta falta nos hace la paciencia!

Conoce la defensa que hacemos del evangelio: Pablo había predicho que lobos rapaces causarían dificultades en la iglesia de Éfeso (Hechos 20:29-30) y aquí vemos el cumplimiento de esa palabra. Conoce nuestro sufrimiento: Todo aquel que se ha propuesto seguir a Jesús se expone al sufrimiento.

Pablo dijo: (Hechos 14:22; Salmo 56:8) Conoce nuestra constancia: La palabra que se traduce no has desmayado, también se puede traducir: no te has cansado de trabajar. ¡Hermanos, todavía no ha terminado la batalla! (Hebreos 12:3-4) Conoce nuestra apatía (Apocalipsis 2:4): Esta es la terrible acusación que se le lanza a la iglesia de Éfeso. La palabra has dejado, se puede traducir has abandonado. Puede ser que hayan perdido su primer amor hacia Cristo; o que lo hayan perdido hacia sus hermanos en la fe.

El Señor había enseñado que el amor mutuo debía ser la señal de la cristiandad (Juan 13:34-35) Pero ellos habían abandonado el amor, sin el cual todo lo demás de nada sirve (1 Corintios 13:1-3) 

¿Somos tan ardientes y fervorosos en el Señor hoy como lo éramos en los primeros días de nuestra vida cristiana? Esto nos debe hacer reflexionar.

Jesús nos presenta la solución para volver a ese primer amor (Apocalipsis 2:5a). Jesús exhorta a los efesios a dar los tres pasos de retorno al primer amor. Estos son:

Recordar: Este es el primer paso en el camino de regreso. Jesús no está hablando a inconversos, sino a miembros de iglesia que habían extraviado el camino de regreso. En un país lejano el hijo pródigo recordó su hogar. Lucas 15:17. RVR1960. Y volviendo en sí, dijo: !Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

Arrepentimiento: Esta es una orden dada en tiempo aoristo, es decir, que destaca la determinante ruptura con el mal. Los cristianos nunca debemos entretenernos con el mal. Arrepentirnos significa admitir, reconocer que tuvimos la culpa. Pero aquí no termina esto.

Hacer las primeras obras: es decir, debemos producir el fruto, que indica que en verdad estamos arrepentidos y que hemos cambiado. Este pasaje nos enseña que podemos ir deslizándonos gradualmente, poco a poco, sin darnos cuenta de lo que está sucediendo en nuestra vida (Hebreos 2:1; 1 Corintios 10:12)

Jesús nos advierte del peligro que corremos si somos indiferentes a su voz (Apocalipsis 2:5). Cuando Dios habla debemos creer lo que dice. El Señor amenazó con quitar el candelero de la iglesia de Éfeso y lo cumplió, porque la iglesia no se arrepintió. Un desierto, cubierto de ruinas es todo lo que queda de la antigua ciudad de Éfeso. Las palabras vendré pronto se traducen mejor estoy yendo (pues está en tiempo presente en el griego). 

Es decir, el Señor les dijo que estaba caminando hacia allá para quitarlos de en medio porque no estaban cumpliendo con el propósito para el cual Él los había llamado. ¿Estará Jesús caminando hacia ti porque no estás cumpliendo con el propósito para el cual te llamó? Si hay arrepentimiento hay esperanza; pero si no lo hay vendrá el juicio.

El mensaje de Éfeso es también para nosotros hoy (Apocalipsis 2:7). Es para todo el que tenga oído para oír. Es para todas las iglesias. Jesús da aliento o ánimo para que venzamos (Apocalipsis 2:7b). Después del pecado de Adán el camino al árbol de la vida fue cerrado y quedó bajo la custodia de querubines (Génesis 3:24. RVR1960. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida); pero ahora, Cristo lo entrega a sus seguidores que triunfen.

El árbol de la vida simboliza la vida eterna y el paraíso simboliza nuestra entrada a la presencia de Dios. ¿No es éste un buen aliciente para continuar la batalla contra el mal? Que en este momento, muchos de nosotros que estábamos desanimados por los problemas de la vida, continuemos con nuevos bríos la carrera hacia el hogar celestial por el camino que Jesucristo y con la ayuda del Señor el Espíritu Santo.

En nuestra vida diaria, cada uno de nosotros podemos haber perdido el primer amor. 

Cuando comenzamos nuestra vida cristiana leíamos mucho la Biblia, buscábamos que nos enseñaran, queríamos aprender, queríamos servir al Señor en todo momento, orábamos más tiempo, hacíamos preguntas, queríamos crecer, a todo quien se nos presentaba por el medio queríamos convertirlo a Cristo, queríamos hablar de Cristo en todas las naciones, queríamos decirles a los demás lo  grandioso que habíamos aprendido de parte de Dios, queríamos que en la iglesia se hicieran más cosas, teníamos un gran entusiasmo, todo estudio de cualquier hermano lo leíamos. 

¿Cómo estamos hoy?¿Oramos por cumplir? ¿Oramos poco? ¿Leemos poco la biblia, la abrimos solo los domingos? ¿Ya todo lo sé? ¿Ya no me interesa reunirme con mis hermanos para estudiar, para compartir los alimentos? ¿Cuándo voy a la reunión de la iglesia, me aburro, me duermo, quiero que termine pronto? ¿No me preocupo por mis hermanos? ¿Estamos haciendo las primeras obras o hemos perdido el primer amor? ¿Estamos firmes en la fe o estamos caídos como la iglesia de Éfeso?

Esta esperanza es por lo que la fe cristiana está por todas partes. Alabemos a Dios y agradezcámosle por la preciosa promesa que tenemos. Pueda esto guardarnos constantes a través de toda prueba. Pero, ¿cómo andamos en nuestro primer amor?

Vamos a comprobar si andamos en el primer amor:

1. Cuando mi deleite en el Señor ya no es tan grande como mi deleite por otras personas o por las cosas del mundo, he perdido mi “primer amor” (Marcos 12:30; Lucas 14:25-27).

2. Cuando mi alma no anhela la comunión íntima con el Señor a través de la oración o la lectura de la Palabra, he perdido mi “primer amor” (Salmo 84:2).

3. Cuando mis pensamientos en mis momentos de ocio no se dirigen al Señor, he perdido mi “primer amor” (Salmo 10:4).

4. Cuando me excusó fácilmente diciendo “es que soy humano” y cuando caigo fácilmente en cosas que yo sé que no le agradan al Señor, he perdido mi “primer amor” (Juan 14:15).

5. Cuando me cuesta dar con alegría para la obra del Señor o para las necesidades de otros, he perdido mi “primer amor” (1 Juan 3:17).

6. Cuando dejo de tratar a mis hermanos cristianos como trataría al Señor, he perdido mi “primer amor” (Mateo 25:40).

7. Cuando empiezo a ver los mandamientos del Señor como “legalismo” o como restricciones para mi felicidad, he perdido mi “primer amor” (Juan 14:21).

8. Cuando me preocupo más por “quedar bien” con la gente del mundo en vez de buscar la aprobación del Señor, he perdido mi “primer amor” (Juan 15:29; 1 Juan 2:15).

9. Cuando dejo de dar a conocer al Señor por temor a ser rechazado, he perdido mi “primer amor” (Juan 15:20).

10. Cuando me niego a dejar de hacer algo que está ofendiendo a un hermano más débil, he perdido mi “primer amor” (Romanos 14:15).

11. Cuando me vuelvo complaciente hacia el pecado que me rodea, he perdido mi “primer amor” (Mateo 24:12).

12. Cuando no puedo perdonar a alguien que me ha ofendido, he perdido mi “primer amor” (Mateo 17:1-4).

Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepiéntete y haz las primeras obras; pues sino, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, sino te hubieres arrepentido. Apocalipsis 2:5. RVR1960. Bendiciones.

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