Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

Los dones del Espíritu Santo°

Romanos 11:29. Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.

Los dones del Espíritu Santo son regalos que otorga Dios en forma individual al cristiano para testificar, y así desarrollar el fruto del Espíritu Santo en favor de su iglesia. La predicación de Pablo o de Bernabé, entre otros, siempre iba acompañada de milagros, señales y prodigios. Hechos 14:1,3. Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos. Se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios.

En 1 de Corintios 2:4, vemos que Pablo no confiaba en su persuasión personal sino en el poder del Espíritu Santo, para que su ministerio fuera con ‘...demostración del Espíritu y de poder’. De hecho, la Iglesia no se puso en marcha en la conquista del mundo para Cristo hasta recibir poder de lo Alto. Jesús así lo prometió a sus discípulos justo antes de ser ascendido a los cielos: …recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8). Era necesario recibir el poder del Espíritu Santo (y eso implica el obrar en los dones del Espíritu), para cumplir con éxito con la Gran Comisión: Predicar el Evangelio a todos / hacer discípulos en el nombre de Jesús (Marcos 16:15; Mateo 28:19,20).

Nosotros hemos de buscar del Señor lo mismo hoy en día. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. Nada ha cambiado al respecto. Jesús dijo en Juan 14: 12, enfatizando: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre”.

El requisito indispensable: Poner fe. Para hacer estas obras, es necesario ‘creer en El’, eso implica creer de veras que Dios sigue obrando sobrenaturalmente hoy en día y a través del verdadero cristiano. Para hacer las obras de Jesús, e incluso obras mayores que las que Él hizo, es necesario que el Espíritu Santo tenga toda la libertad a través de nuestra fe práctica para manifestarse con poder. 

      
DONES
Ro. 12:3-8
1 Co. 12:4-11, 28-30
Ef. 4:7-12
Palabra de sabiduría
*
Palabra de ciencia
*
Fe
*
Sanidades
*
Milagros
*
Profecía
*
*
*
Discernimiento de  espíritus
*
Géneros de lenguas
*
Interpretación de lenguas
*
Apostolado
*
Enseñanza
*
*
*
Ayuda
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Administración
*
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Servicio
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Exhortación
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Repartimiento
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Presidencia
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Misericordia
*
Evangelización
*
Pastorado
*
                                                                              

Dios quiere que conozcamos acerca de los dones espirituales (Veamos en 1 Corintios 12:1,4,7,11)

1 Corintios 12:1; “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales”. En el original griego leemos: “Y acerca de las cosas espirituales, hermanos, no quiero que las desconozcáis”. “las cosas espirituales”, ‘pneimatikón’, en griego. Podríamos traducir ‘cosas espirituales’ o ‘asuntos espirituales’ por ‘dones espirituales’ o ‘dones del Espíritu’. (V. 4) “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo”: En el griego original, traducimos este versículo literalmente como: ‘hay diversidad de dones por el mismo Espíritu’. Es decir, que todos los dones proceden del mismo Espíritu Santo.

Estas manifestaciones del Espíritu Santo gozan tanto de diversidad  como de unidad. No todas tienen la misma importancia o propósito, aunque cada una de ellas nos es dada por el mismo y único Espíritu Santo. Como la salvación, los dones son obra de la gracia de Dios, por lo tanto el mérito no es de la persona que los recibe y usa, sino del Dador de éstos. Es el Espíritu Santo el que los da según Él quiere. (V. 7) “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”: ‘Pero a cada uno le es dada...’: No hay acepción de personas; es para todos y cada uno de los hijos de Dios. ‘...la manifestación del Espíritu...’: ‘Manifestación’, del griego ‘fanérosis’: Significa evidencia, notoriedad, declaración ante todos, esclarecimiento. La manifestación del Espíritu es la obra del Espíritu puesta en marcha. Es el mismo Espíritu Santo obrando, y siempre es sobrenatural. El resultado es la adoración a Dios, y no la admiración de un don, y menos todavía la admiración hacia el creyente por el cual el Espíritu Santo se manifiesta.... para provecho: O, ‘lo provechoso’; es decir, para dar la gloria a Dios; para bendecir a los demás; para que la iglesia obtenga provecho.

Por lo tanto, ‘la manifestación del Espíritu’, es tan vital hoy, como lo fue en la época neotestamentaria. Hay que anhelar los dones, y abundar en ellos con el propósito de edificar la iglesia. Dice la Escritura en 1 Corintios 14:12¸ Así pues, ya que anheláis los dones espirituales, procurad abundar en aquellos que sirvan para la edificación de la iglesia.

Disponiéndonos a creer.

Para que el Espíritu se manifieste, será conveniente, que los hijos de Dios se dispongan a creer, recibir, y poner en práctica creyendo la manifestación del Espíritu Santo. No debemos contristar al Espíritu por la incredulidad, el temor al qué dirán o pensarán, testarudez, etc. Debemos ser vasos de barro; canales dispuestos a ser usados por el Espíritu Santo. La ‘manifestación del Espíritu’ hace manifiesta la presencia del Señor en la congregación. Así pues, la ‘manifestación del Espíritu’ es don por cuanto uno lo recibe, aunque en realidad es el obrar directo y poderoso del Espíritu Santo, por lo tanto nadie le puede manipular ni dirigir, aunque sí contristar.

El Espíritu Santo y uno mismo.

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” ‘Pero todas estas cosas las hace (las produce en griego) uno...’: Aquí entendemos la importancia del papel del creyente en cuanto a lanzarse en fe, así como su responsabilidad. Quiere esto decir que, aunque el Espíritu quiera traer un mensaje, si el que debe profetizar no abre la boca, el Espíritu Santo no podrá usarle; si el creyente no se lanza a orar en lenguas, el Espíritu no podrá edificar su vida o si el mensaje debe ser para todos, las vidas de los oyentes, a través de la interpretación, si el que debe darla no abre su boca, y así en adelante.

Si no oramos por los enfermos creyendo, ¿cómo se sanarán?, si no creemos que el Espíritu nos puede usar en palabra de ciencia o de sabiduría, ¿cómo se hará la perfecta obra de Dios?, etc. ‘...y el mismo Espíritu...’: Es el Espíritu, como vemos, quien hace la obra y la gloria es para Dios. ‘...repartiendo a cada uno en particular como Él quiere (o le place gr.): Es el Espíritu Santo quien escoge a quien usar porque la gloria es para Él. Sin embargo, cabe insistir en la importancia que tienen los ‘vasos de barro’ que somos cada uno de nosotros, de estar dispuestos, y más que de estar dispuestos a ser usados, a dar ese paso de fe como el que dio Pedro cuando por orden de Jesús salió de la barca y caminó sobre el mar (Mateo 14:28,29). 

El Espíritu Santo sólo puede usar a aquellos que se atreven a salir de la barca y caminar sobre las aguas. Recordemos, no obstante, que Pedro sólo salió de la barca cuando oyó que Jesús le dijo de salir, eso elimina toda presunción por nuestra parte. Sin embargo, a veces oiremos claramente la voz de Dios empujándonos suavemente a lanzarnos en las manifestaciones del Espíritu, pero otras veces no será tan claro; allí es donde aprendemos a base de pasar tiempo con el Espíritu Santo a discernir Su voz.

Muchas veces nos podremos equivocar en discernir, pero eso nunca deberá ser un motivo para desistir; todo lo contrario. Fijémonos en los pequeños que aprenden a caminar y se caen en sus primeros intentos. Por otra parte, esta constituye una buena escuela de humildad y de dependencia del Espíritu Santo. El Espíritu Santo lo coordina todo y actúa, y un don de uno, motiva a veces al don del otro. Cada uno acciona a través de la fe puesta en práctica. La decisión de rendirnos y que el Señor nos llene y nos de  sus dones es de cada uno de nosotros, ¿cuál será tu decisión?

Cinco premisas acerca de los dones.

1- Dios imparte los dones espirituales conforme a su gracia; no pueden ser adquiridos por mérito humano.

2- Dios imparte los dones de acuerdo a su propia discreción, no está limitado a los deseos humanos.

3- Dios desea que todo cristiano ejercite los dones espirituales, estas capacidades no están limitadas a ningún creyente.

4- Dios provee los dones por causa del ministerio y servicio de la iglesia; no son dados para atraer la atención hacia una persona o satisfacer su ego.

5- La intención de Dios es el que el ministerio de la iglesia sea ejercido a través de los dones espirituales.  

Acerca de los dones ministeriales.

Los ministerios de la iglesia son el equipamiento que dios le dio para cumplir su misión. La iglesia de cristo es una iglesia con propósito hacia sí misma: perfeccionar a los santos. Y con una misión: alcanzar al mundo con el evangelio del reino. Esta es una gigantesca tarea que requiere de fuerzas sobrehumanas para ser llevada a cabo. No es posible lograrlo sin la intervención divina; pero gracias sean dadas a Dios porque él dotó a la iglesia con su santo espíritu para que pueda alcanzar la meta.

El llamado es importante para el ministro; por cuanto su trabajo es de carácter espiritual, por ende, debe tener una capacitación espiritual para llevar a cabo su misión de forma efectiva. La capacitación de la que hablamos no puede obtenerse de fuentes humanas; sino por fuente sobrenatural y espiritual. La capacitación espiritual del ministerio pastoral, viene con la impartición de la unción del Espíritu Santo que se da en el llamamiento.

Efesios 4:11-16. "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera por todo viento de doctrina, por estratagemas de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado unido entre si por las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para irse edificando en amor."

El llamado del Pastor.

http://casadeoracioniglesiacristiana.blogspot.com.co/2015/07/el-llamado-pastoral.html

El ministerio pastoral se destaca por su amor y dedicación especial al cuidado de las almas. El Señor Jesucristo destaca esta característica especial del pastor cuando se identifica así mismo como tal. Veamos: "Yo soy el buen Pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas" (Juan 10:9). La figura o desempeño pastoral de Cristo le sirve de ejemplo y parámetro al ministerio pastoral de la iglesia. Lo anterior es cierto en todas las áreas del que hacer pastoral: Dedicación, esfuerzo, humildad, integridad, amor, benignidad etc.

La mies es mucha. Mateo 9:35-38.  Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

El llamado del Maestro.

http://casadeoracioniglesiacristiana.blogspot.com.co/2015/07/el-llamado-del-maestro-en-construccion.html

Gran parte de su ministerio está encaminado a enseñarnos los principios del reino de Dios.

Jesús enseña en Capernaúm. Marcos 1:21-27. La Biblia de las Américas. Entraron en Capernaúm; y enseguida, en el día de reposo entrando Jesús en la sinagoga comenzó a enseñar. Y se admiraban de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Y he aquí estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espíritu inmundo, el cual comenzó a gritar, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios. Jesús lo reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Entonces el espíritu inmundo, causándole convulsiones, gritó a gran voz y salió de él. Y todos se asombraron de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva con autoridad! Él manda aun a los espíritus inmundos y le obedecen.

La diferencia entre un ministerio ungido y la elocuencia de los escribas, se hizo evidente. El Señor Jesús tenía autoridad para enseñar, no era un maestro común, había un poder especial en sus palabras. Sus frases calaban profundo en sus corazones. Se maravillaban no solo de lo que decía, sino la forma en que lo decía. No era un simple expositor de verdades textuales, él era la autoridad que daba vida a sus palabras y no dependía de citar a maestros anteriores como los escribas.

El título de maestro fue usado en referencia a Jesús unas 45 veces en los evangelios, generalmente por sus discípulos. Jesucristo fue reconocido como maestro, el más prominente. "Nadie puede hacer las cosas que tú haces; Maestro (Juan 3:2). Él era objetivo en su enseñanza. Generalmente enseñaba sentado en a la barca, en el templo o igual en la hierba verde. La fuente de inspiración del ministerio del Maestro es Cristo, “He aquí yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe, y por maestro a las naciones” (Isaías 55:4), este texto define a Jesús en una faceta de su ministerio más fuerte, la de Maestro

El llamado de evangelista.

http://casadeoracioniglesiacristiana.blogspot.com.co/2015/07/el-llamado-de-evangelista-en.html

Los evangelistas son un regalo que Dios le da a la iglesia para conferirle poder y movilizar su misión de anunciar las buenas noticias de Jesucristo. Los evangelistas son la “fuerza” de las buenas noticias. Los evangelistas son los que comunican con claridad y de manera convincente que Jesús es el camino, la verdad y la vida. Los evangelistas son aquellos que ayudan a los que están sin Cristo a confrontar su necesidad frente al Salvador y a abrazar a aquel que puede librarlos de sí mismo.

El evangelista es alguien que es ungido para predicar el evangelio. Sus mensajes son diseñados para llevar a la gente al arrepentimiento y a la fe en el Señor Jesús. Dichos mensajes van acompañados por milagros que atraen la atención de los incrédulos y los convence de la verdad de su mensaje.

El evangelismo en su esencia no es un método, sino una pasión del alma del verdadero discípulo de Jesucristo. Claro, hay métodos de evangelismo. De hecho, cualquier evangelismo que se lleva a cabo es mediante algún método. En la Biblia encontramos a Jesús y a sus discípulos evangelizando usando varios métodos. Pero no es el método lo más importante. Es la condición del corazón.

El carácter de la persona que evangeliza es más importante que el método. Ahora,  debemos describir este carácter. Un principio de la vida cristiana es que la importancia de “ser” cristiano es aún más que la de “hacer” algo. Esto lo vemos en el fruto del Espíritu, que tiene que ver con lo que somos. El fruto es previo a los dones del Espíritu, porque no se pueden practicar los dones sin el fruto, o serían inútiles.

Para una persona dotada con el don de evangelismo, la necesidad urgente de evangelizar fluye de su interior como un río de agua viva. El ministro verdadero comparte el plan de salvación por medio del evangelio de nuestro Señor Jesucristo, como parte de su vida cotidiana, es algo natural que fluye de su corazón. Es un llamado especial que se cumple por un impulso interno. Pero no todos tenemos el don de ser evangelistas de masas. 

El llamado del profeta.


Es un vocero espiritualmente maduro, portador de un mensaje divino especial dirigido a una iglesia o al mundo.

El llamado de un profeta es dado solamente por el Señor. Fue su Espíritu Santo quien llamó y habló por medio de cada profeta del Antiguo Testamento (Hebreos 1:1. La Biblia de las Américas. Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas).
Nadie por decidirlo, o desear serlo, puede convertirse en profeta. Uno no puede heredar el manto de un profeta; no puede ser dado por una persona a otra, aunque un individuo puede ser el instrumento del Señor para tal cosa. No hay modo en que un individuo pueda convertirse en profeta por medio de la carne. 

El llamado del Apóstol.


El ministerio en realidad es una mezcla del propósito y llamado de Dios con nuestra respuesta y obediencia. El entendimiento de esto (de la soberanía de Dios y el libre albedrío) nos permite ser más eficaces en lo que Él nos ha llamado a ser y a hacer.

La palabra apóstol significa: Ser enviado con un propósito especial o con autorización oficial. 

Bendiciones. 


4 comentarios:

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  2. Estoy escribiendo un articulo relacionado y me encanto este, muy interesante si alguno le interesa tambien leer el mio aqui se lo dejo
    https://cristianismopuro.com/2018/06/30/cuales-son-los-dones-del-espiritu-santo/

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