Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

El verdadero camino: Jesucristo°

¿Cuantos de nosotros sabemos lo que queremos? Hoy veremos por cuantos caminos hemos pasado en nuestra vida sin rumbo sin saber lo que queremos.

Salmos 25:4-5. La Biblia de las Américas (LBLA). Señor, muéstrame tus caminos y enséñame tus sendas. Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día.

Hay muchos caminos que conducen a diferentes lugares, pero el único que nos conduce al cielo se llama JESUCRISTO (Juan 14:6. RVR1960. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí). Hay quien dice que al cielo se llega por diversos caminos; respetamos sus creencias, pero eso no es lo que dice Dios en su Palabra, la Biblia.  

Mateo 7:13. La Biblia de las Américas (LBLA). Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella.

El camino angosto y la puerta estrecha, este camino no es nada fácil, pues el mismo hecho de ser angosto es señal de que necesitaras esforzarte para caminar en él y más aún para entrar por la puerta estrecha, lo lindo de este camino es que no estarás solo, sino que tendrás un ayudador, alguien que estará contigo en las buenas y en las malas, en la abundancia y en la escasez, en pocas palabras: siempre estará contigo. Este camino angosto no es muy popular, pues se requerirá una vida santa apartada de los deseos de la carne y que sea incompatible con las corrientes de este mundo.

La mayoría de gente le huye a este camino, porque no se trata de satisfacer al hombre carnal que todos llevamos dentro, sino más bien de mantenerlo atado. Este camino es el camino que nuestro Señor Jesucristo nos vino a mostrar, un camino en donde será necesario que hallan tropiezos, pero que de todos ellos nos librara el Señor, lo más especial de este camino es su final, puesto que la puerta por la que tendremos que pasar pese a ser angosta detrás suya tiene una vida eterna por heredar.

Hay infinidad de  religiones, sectas, doctrinas, diferentes creencias y filosofías que profesan tener la verdad, y cada una, a su manera, expone y enseña lo que tiene que hacer el hombre para salvarse o prepararse para una vida mejor en la eternidad.  Pero... el camino hacia Dios no lo traza, ni lo alcanza el hombre con sus religiones, creencias, rituales, conocimientos, tradiciones, esfuerzo propio, o buenas obras; lo trazó Dios en su infinito amor y misericordia, para alcanzarnos por medio de la fe en su Hijo Jesucristo. 

No es lo que el hombre haga o deje de hacer lo que nos lleva camino al cielo, sino, lo que el Señor Jesucristo hizo ya. No es hacer, es creer. No son las obras, producto del esfuerzo humano, lo que nos garantiza salvación eterna: es la obra de la fe.

Efesios 2:8-9. La Biblia de las Américas (LBLA). Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Santiago 2:23. La Biblia de las Américas (LBLA). Y se cumplió la Escritura que dice: y Abraham creyó a Dios y él fue contado por  justicia y fue llamado amigo de Dios.

Romanos 5:1. La Biblia de las Américas (LBLA). Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

El verdadero camino no implica una ruta trazada o creada por los hombres en manera alguna; el camino por el cual debemos de andar para alcanzar la meta, que es llegar a Dios el Padre, es una persona: JESUCRISTO. 

Juan 17:3. La Biblia de las Américas (LBLA). Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, ya Jesucristo, quien ha presentado.

Muchos son influenciados por doctrinas aprendidas desde la niñez, las cuales, si se detienen a analizarlas, encontrarán que ninguna de ellas ha podido hacer una diferencia en sus vidas. Por el contrario, han sido impedimento para que puedan llegar a la verdad. Y es que, aunque tú no lo creas, la religión, fundamentada en tradiciones, mandamientos y doctrinas de hombres, no es una bendición como tú piensas, sino todo lo contrario, es maldición y abominación a Dios.  Si tú eres religioso o religiosa, te entiendo perfectamente, pues yo también lo era, hasta aquel hermoso día en que se hizo la luz en mi vida.

El conocimiento que tenía de  Dios dejó de ser meras palabras huecas y vacías y se hicieron vida. Salí del cementerio espiritual para resucitar juntamente con Cristo y sentarme con Él en los lugares celestiales.

Efesios 2:5-7. La Biblia de las Américas (LBLA). Aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Mis ojos fueron abiertos para ver lo que antes no podía ver. Es eso lo que deseo para ti; anhelo que tú también disfrutes de lo que ya por varios años, yo he estado disfrutando. Job 42:2-4. La Biblia de las Américas (LBLA). Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado. “¿Quién es éste que oculta el consejo sin entendimiento?” Por tanto, he declarado lo que no comprendía, cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no sabía. “Escucha ahora, y hablaré; te preguntaré y tú me instruirás.”

No es la religión, no son los santos ni las santas, no es el espiritismo ni la santería, no es la astrología, no es la filosofía ni el libre pensamiento, no son los Rosacruces, ni los mormones, ni los Testigos de Jehová, ni Buda, ni Confucio ni Mahoma, lo que te lleva a Dios y a la verdad....... Es el Nombre que es sobre todo nombre, ante el cual se tiene que doblar toda rodilla, el único que fue a la cruz y derramó toda su sangre para pagar por tus pecados y los míos:
JESUCRISTO, el Hijo del Dios Viviente.

Isaías 9:6. La Biblia de las Américas (LBLA). Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Es JESUCRISTO el camino, la verdad, y la vida y nadie jamás llegará al Padre sino por Él.

Desarráigate de todo lastre de mente y corazón, que por años ha estado cauterizando tú conciencia, y piensa por ti mismo.  Pon en balanza todo lo que estimes digno de considerar y permite que ésta se incline hacia aquello que te quiere mostrar la verdad para que puedas disfrutar de la verdadera libertad en el tiempo que te quede en esta tierra. Permite que tu sed espiritual sea satisfecha con la fuente de agua que salta para vida eterna. Recuerda... no es una mayoría la que se dispone a aceptar el reto; es una minoría sabia y entendida la que permite que sus ojos espirituales se abran para ver lo que Dios les quiere mostrar. ¡Sal del grupo de los ciegos y añádete a la familia de Dios; sé sabio, se sabia y toma la decisión más importante de toda tu vida ahora! Mañana podría ser demasiado tarde.

Mateo 7:13-14. La Biblia de las Américas (LBLA). Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Pero en la vida encontraremos dos caminos que llevan a dos puertas muy diferentes y de las cuales esta vez quiero que reflexionemos. El camino espacioso y la puerta ancha que lleva a la perdición: ¿Qué hacer para ir al infierno?, pues absolutamente nada, puesto que traer la herencia del pecado en tu vida, por lo cual si vives tu vida como la mayoría lo hace, satisfaciendo los deseos de la carne, entonces no te preocupes, puesto que tienes un pasaje todo pagado para el infierno.

El camino espacioso es el mundo y sus deleites, ¿Por qué espacioso?, pues porque hay mucho por donde perderse, el mundo está lleno de deseos engañosos que llevan al pecado, es decir a la desobediencia a Dios. Hay una enorme porque no decirlo, gigantesca gama de pecados en este camino espacioso, a donde quiera que veas, veras pecado, a donde quiera que vayas encontraras deleites carnales, este camino es el que la mayoría recurren, dizque por ser el más “divertido”, pero como toda compra tiene su factura, así también este camino espacioso te pasara la factura en momento determinado y el pago será tu vida, puesto que la perderás por causa de tus deseos carnales.

Esta camino tiene como fin una puerta muy pero muy ancha, una puerta tan ancha que no necesitas ningún esfuerzo para entrar en ella, esta puerta es la puerta de la perdición o la puerta de la muerte eterna, aparentemente no es así, pues su camino es fácil y “divertido”, no encontraras tropiezos en él, no vendrán pruebas a tu vida, sino que todo te será puesto en bandeja de oro para que logres llegar y entrar a través de esa puerta de perdición.

Cuando medito sobre estos dos caminos, me doy cuenta que el más fácil a seguir es el ancho, pero al darme cuenta de su final, prefiero elegir el angosto, sé que por mi elección habrán momentos en los cuales pensare que no voy a poder, pero que lindo saber que en esos momentos de debilidad estará ahí el Señor para fortalecerme y darme nuevas fuerzas, para proseguir. Sé también que muchos se burlaran de mi elección, pero prefiero pagar toda clase de precio por mi elección y un día heredar la vida eterna.

¿Qué camino estas tomando?, ¿Qué final deseas?, no puedes andar sobre el camino ancho y querer entrar en la puerta angosta, eso es incompatible, cada camino esta trazado para un solo final y eso jamás cambiara, por lo que el camino angosto siempre te llevara a la puerta estrecha y el camino espacioso te llevara a la puerta ancha, eso siempre será así. Pero mi pregunta sería: ¿Qué final deseas para tu vida?

Es por esa razón que te invito a meditar sobre tu camino, para que evalúes si es el correcto o el incorrecto, aún es tiempo para volver al camino angosto si estas caminando sobre el espacioso, pero tú decides sobre tu futuro, pero una cosa tienes que tener muy claro: El final de cada camino, es decir la puerta nunca cambiara, a menos que decidas elegir el camino correcto.

Los discípulos estaban ya tres años con Jesús, habían visto sus milagros y su poder, habían recibido toda su enseñanza, y aún decían: (v.5) “…Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?..”
Dos cosas que indudablemente nos pueden separar del camino que es Cristo son estas que hemos visto: La Turbación, que trae consigo alteración e interrupción de lo natural y lo establecido por Dios, y algo peor, nunca te podrás deleitar en el Señor; La Incredulidad la cual produce la duda y por consecuencia pecado, te hace dudar y trae confusión y haces diferencia de la Deidad de Jesús, y lo peor del caso es que tu vida pierde su rumbo.

Si tú estás en esta situación, no olvides que Jesús dijo a estos quienes eran dos de sus discípulos, pero que también nos lo dice a nosotros: (v.6) “…Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí…”


Quizás tienes mucho tiempo en Jesús o mejor dicho con Jesús, pero estas en ocasiones como estos discípulos cuestionando, inquieto, turbado, lleno de dudas, sin rumbo fijo, con incertidumbre, lo único que tienes que hacer es reconsiderar esto que tú ya sabes, Jesús es el camino a seguir, Él es el único que te puede llevar a esas moradas eternas que ya está preparando para que tú y yo las habitemos. Nadie puede sacarte de la desesperación ni llevarte al Padre Celestial sino Jesús. Bendiciones.

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