Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 18 de mayo de 2014

Cuando Dios guarda silencio°



Cuántas veces a cada una de nosotros nos ha pasado y casi siempre son en los momentos más duros de nuestra vida, que Dios hace silencios, no hay un indicio, ninguna señal, el cielo pareciera que esta de hierro, él está callado, no hay ninguna evidencia de Dios por ningún lado.

Muchas veces nos preguntamos ¿Por qué razón Dios no nos contesta? ¿Por qué razón se queda callado Dios? A muchos nos gustaría que Él nos respondiera según nuestra voluntad y deseos… pero, la forma de actuar de Dios es diferente. El conoce el pasado, el presente, y el futuro. Hebreos 13:8. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Dios nos responde aún con el silencio… Debemos estar dispuestos a escucharle y esperar en Él. Isaías 55:8-9. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Jeremías 29:11. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Nosotros debemos comprender lo que significa el divino silencio y rendirse a los caminos del Señor y orar como el Salmista. Salmo 18:1-2. Te amo Señor, mi fortaleza. El Señor es mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi roca, a quien me acojo; mi escudo, mi fuerza de salvación, mi asilo.

Salmo 46.10. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Mateo 6.33. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.  Mateo 27.46. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Marcos 15.34. Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Hebreos 7.25. Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Hebreos 13.5. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.

¿Alguna vez ha pensado usted que Dios guarda silencio? Por ejemplo, usted ha orado, ha pedido dirección para su vida y no hay respuesta. Quizá sufrió una enfermedad o una molestia física y pidió a Dios que le sanara; pero parece que Él no le escuchó. O, acaso ve que sus hijos andan bastante descarriados y pide a Dios que les hable al corazón; pero no parece que las cosas cambien, y cree que Dios guarda silencio; que está distante, ajeno a sus necesidades. Cuando hemos sido lastimados, o estamos en gran necesidad, su silencio pudiera parecernos difícil de entender. ¿Tiene Dios algún propósito para esto? Sí. Dios usa el silencio para buscar nuestra intimidad y crecimiento espiritual con Él. En medio de los tiempos de sufrimiento aprendemos a amar al Señor por lo que Él es, y no por lo que Él puede hacer por nosotros.

¿Cuándo Dios guarda silencio? La historia de Lázaro es un buen ejemplo de alguien que era un buen amigo de Jesús, y que con cierta frecuencia iba a su casa para descansar. Cuando Lázaro enfermó, sus hermanas enviaron a decir: Juan 11.3. Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Le avisaron, creyendo que Él iría inmediatamente a verlos, porque sabían de su profundo amor hacia ellos. Tal vez imaginaron que Él se apresuraría a venir a ellos en su angustia familiar. Pero, en vez de salir corriendo para consolarlas, Jesús se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

Juan 11.6. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Sin duda, Marta y María estaban extrañadas del silencio del Señor, pero Él tenía razón por la tardanza. Cuando Jesús finalmente fue a verlos, pudo glorificar al Padre levantando a Lázaro de entre los muertos. ¿A qué se debe que Dios guarde silencio? Mateo 6.33 dice: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Aunque creemos esta verdad del evangelio, muchas veces Dios continúa en silencio. Lo más seguro es que todos lo hayamos experimentado si hemos orado y pedido por una decisión importante, y no ocurre nada. Pero en el momento menos esperado, Él recompensa nuestra expectativa al darnos clara dirección sobre lo que hemos estado pidiendo.

 ¿Estamos prestando atención a la voz del Señor? A veces el mundo nos tiene atrapados en lo que está sucediendo y por lo tanto no lo escuchamos, o lo ignoramos. No hay tiempo para Él, y lo silenciamos. Recuerde: Dios no está sujeto a nuestras órdenes, a venir cuando le llamemos o que haga lo que nosotros queramos. Él quiere captar nuestra atención y para lograrlo, guarda silencio.

Pecado no confesado: ¿Hay pecado en su vida? El pecado nos impide escuchar la voz de Dios. Cuando confrontamos nuestro pecado, Él quita todo lo que causa daño en nuestras vidas y establece una nueva comunicación. Él quiere que seamos conscientes de todo lo que nos hace insensibles a su voluntad y a su propósito.

No estamos listos para escucharlo: ¿Estamos listos a ceder el control de nuestra vida? Cuando logremos entender que Él es el único soberano del universo a quien rendimos el primer lugar de nuestras vidas y que solo a Él debemos obedecer, en ese momento nos dará nueva dirección en nuestra vida.

Nos enseña a confiar en Él: ¿Estamos confiando en el Padre celestial? Manipular nuestras circunstancias impide que aprendamos a confiar plenamente en Dios. Queremos honrarlo, pero nos da miedo confiar en Él si guarda silencio. Si está en silencio no es que haya cambiado o que esté inactivo, ni tampoco que no haya escuchado. Recuerde su promesa: No te desampararé, ni te dejaré. Hebreos 11.5. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

Desea la intimidad con nosotros: Su meta es tener relación muy profunda y firme con cada uno de nosotros. Él quiere que confiemos solo en estar en la presencia de Dios, que vayamos más allá de necesito esto o quiero aquello. ¿Cómo debemos reaccionar? A Dios no le molesta que le preguntemos. Nos comprende a la perfección; sabe realmente lo que nos motiva. Recordando que su silencio no quiere decir que Él esté inactivo sino que está haciendo algo bueno en nosotros.

Confiando en Él con quietud. Salmo 46.10. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Él es soberano, y en el momento apropiado confrontará todo lo que nos afecte o preocupe; así lo ha prometido. Dios se interesa personalmente por nosotros, solo debemos esperar el tiempo oportuno. Si guarda silencio es porque quiere acercarnos para que tengamos una relación más estrecha con Él, según se lo permitamos. El Espíritu Santo que habita en nosotros, que conoce nuestra necesidad, y cada detalle de nuestra vida, hablará a nuestro ser al leer su Palabra para orientarnos en cada una de nuestras situaciones.


El silencio de Dios nos ayuda a formar nuestro carácter y a entender las bendiciones de su voluntad, plan y propósito para  nuestras vidas. Su distancia aparente se convertirá en nuestra oportunidad para buscarlo con más intensidad. Si logramos relación estrecha con Dios, llegaremos a tener la mente de Cristo, su amor, y su voluntad para nuestra vida. En este punto del camino, habremos aprendido a entender que su silencio tiene como propósito bendecirnos en la intimidad con Él.

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