Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

jueves, 23 de abril de 2015

Dios hace las cosas nuevas para nosotros°


Isaías 43:18-19. No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Salmos 100:4. Entrad por Sus puertas con acción de gracias, y a Sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid Su nombre.

La vida cristiana normal, bajo el punto de vista de la Palabra de Dios, es una vida de victoria, no de acuerdo a los parámetros humanos sino a los de Dios. La vida de victoria sobrenatural es aquella que triunfa en medio de las dificultades y luchas de la vida. A los ojos de Dios la victoria no es necesariamente resultadista sino cuestión de carácter. Cualquier persona cuando todo le sale bien está contenta y se siente un "gigante triunfador", pero Dios se agrada más de aquél que aún en medio de su problema o dolor mantiene una actitud victoriosa. Esa actitud de victoria es la que necesitamos aprender, independientemente de las circunstancias que nos rodean. VICTORIA es firmeza para no caer; constancia para no detenerse; crecimiento para no debilitarse.


Veamos la definición de “Victoria”: “Es la actitud interior de fe que nos impulsa a vivir independientemente de las circunstancias que nos rodean, creyendo en el cumplimiento de las promesas fieles de Dios”

Quiero compartir la siguiente ilustración: Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su pequeña hacienda. Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y seria extremadamente difícil sacar el caballo de allí. El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y revisó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado. 

Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate. Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo. Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en el animal, éste la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente, consiguió salir! 

Si estas "allá abajo", sintiéndote poco valorado, y los otros lanzan sobre ti la tierra de la incomprensión, la falta de oportunidad y de apoyo, recuerda el caballo de esta historia. No aceptes la tierra que tiraron sobre ti, sacúdela y sube sobre ella. Y cuanto más tiraren, más iras subiendo, subiendo, subiendo... alabando y adorando a Dios con todo tu corazón, confiando en el que todo lo puede por nosotros: nuestro Hacedor y Dios, Padre, Hijo (Jesucristo) y Espíritu Santo.

Muchos creen que estar atribulados, en apuros, perseguidos y derribados significa estar derrotados, pero no; podemos evitar la derrota si nos levantamos con el Espíritu de victoria en Cristo Jesús. Una cosa es perder un round de una pelea, y otra muy distinta es perder toda la pelea. No nos dejemos asustar e intimar por las tribulaciones, apuros, persecuciones y todo lo que nos quiere derribar, sino resistamos en el Nombre del Señor sabiendo que nuestra actitud de victoria nos guiará a la puerta de la victoria final.

Proverbios 24:16. Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse. Salmo 37:23-24. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado porque Jehová sostiene su mano. No importa cuales sean las situaciones que hoy nos quieren derrotar y abatir, en el Nombre del Señor, y por obediencia a la Palabra de Dios, cambiemos la actitud de derrota, negativa por una nueva y bendecida: El Espíritu de victoria de nuestro Dios. No importa lo que estés atravesando, por más difícil que parezca, decidamos ahora mismo levantarnos en el Nombre del Señor Jesucristo y adoptar una actitud victoriosa en medio de los tiempos difíciles. Esa es la actitud que el Señor espera de aquellos que anhelan llegar a disfrutar la bendición final.

Demos una mirada a la vida de un personaje de la Biblia al que en algún momento de la vida tuvo en contra todas las circunstancias. La Biblia nos dice que Josafat amaba mucho a Dios. Josafat seguía a Dios con todo su corazón. Un día cuando Josafat era rey de Israel, tuvo la oportunidad de verdaderamente confiar en Dios. El rey Josafat recibió unas noticias que causaron temor. Un día el guardia que estaba como atalaya de la ciudad trajo una nuevas muy terribles. Un enemigo venía. Estaban muy cerca de la ciudad los soldados de ese enemigo. El ejército era grande y poderoso. La situación aparentaba ser temerosa. Lo primero que hizo Josafat fue orar y pedir la ayuda de Dios. Josafat le pidió a toda la gente que no comiera por un día entero. En lugar de comer iban a orar y pedir la ayuda de Dios. Después Josafat se paró ante el pueblo y oró a Dios. Josafat alabó a Dios porque es poderoso y maravilloso. Pidió a Dios que le ayudara a derrotar a su enemigo. Josafat le dijo a Dios que no haría nada sin la ayuda de Dios.

Dios escuchó la oración de Josafat. Dios envió un mensajero llamado Jahaziel para hablar con toda la gente. Les dijo que escucharan el mensaje de Dios. Dijo: No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía. Dios les dijo que esperaran hasta al día siguiente para pelear. Dios les dijo que cuando marcharan a la pelea iban a ver como Dios iba a ganar la batalla por ellos. Cuando Josafat escuchó las nuevas, se arrodilló y adoró a Dios. Estaba muy agradecido por la ayuda de Dios y por la benignidad de Dios para con él y con el pueblo. Le dio gracias a Dios por ser maravilloso. Temprano la siguiente mañana, Josafat y su ejército fueron a la pelea como les había dicho Dios. El rey Josafat le dijo al pueblo que tuvieran confianza en Dios y que le obedecieran. La gente salió a cantar cantos a Dios y empezaron a tocar música muy hermosa. Cantaron ante el ejército de enemigos. Los músicos dijeron: “Den gracias al Señor; su gran amor perdura para siempre.”

Mientras cantaban Dios puso emboscadas contra los enemigos. Esto quiere decir que vino otro enemigo y peleó en contra de ellos. Estaban sorprendidos. Los dos enemigos pelearon hasta que habían sido derrotados los dos. Cuando Josafat y su ejército llegaron a la orilla donde podían ver, quedaron atónitos con lo que Dios hizo. Dios había ganado la batalla. Cuando el ejército regresó a la ciudad, alabaron a Dios y le dieron gracias por haber ganado la batalla por ellos. Tocaron flautas, panderos y arpas en el templo como alabanza a Dios y para darle las gracias por haber liberado al pueblo de sus enemigos.

Porque Josafat amaba a Dios, tuvo paz durante su vida y su reinado. Como Josafat, hay veces que tenemos miedo. Cuando estamos en esta situación, debemos orar y pedir la ayuda de Dios como lo hizo Josafat. Josafat no solo pidió la ayuda de Dios sino que también alabó a Dios diciéndole que era bueno y maravilloso por todas las cosas que había hecho. También cuando Dios les dijo que hicieran, obedecieron. Cuando Dios les dijo que esperaran hasta al día siguiente para marchar a la pelea en contra de sus enemigos, confiaron en Dios y obedecieron sus mandamientos. Ellos siguieron a Dios y vieron a Dios obrar un milagro.

Josafat amaba a Dios con todo su corazón. Josafat sabía que Dios es el único que podía salvar al pueblo de su enemigo. Dios ha proveído la manera de salvarnos a nosotros también. Nosotros no tenemos un enemigo como Josafat. Nuestro pecado nos separa de Dios. Para salvarnos y quitar la pared que nos separa de Él envió a Cristo a morir en la cruz por nuestros pecados. Si creemos en Cristo y que Dios lo resucitó, Él vendrá a nuestras vidas y nos perdonara. Un día nos llevará al cielo.

Ayer ya es pasado, ¿Llorar por lo pasado, traerá resultados positivos?, no lo creo, y es que somos número uno para recordarnos del pasado y permitir que eso nos afecte para mal. Tu mejor que nadie sabes que no te fue bien, que hubieras querido que las cosas fueran de otra manera, que nunca te imaginaste el resultado que daría todo lo que se veía venir, pero ya está, se dio, sucedió, las cosas se dieron no como pensaste, pero ahora el panorama es otro.

Quizá en algún momento te preguntes: ¿Por qué Dios permitió?, pero yo te invito a que puedas hacerte otra pregunta: ¿Qué decisiones o acciones tuyas propiciaron esto?, y es que a veces pareciera que le queremos echar la culpa a Dios por lo que nosotros mismos hemos decidido, como que Dios tuviera la culpa de que me haya equivocado o que las cosas me hubieran salido totalmente contrarias a como hubiera querido. Y es que Dios no tiene la culpa de tus decisiones, tu eres libre de decidir qué es lo que quieres hacer o no, y eso también implica que cada decisión que tomes traerá consecuencias; buenas, si son decisiones buenas; malas, si son decisiones malas, lo más recomendable es ir delante del Señor y pedirle que nos guie y esperar a que pueda responder. Lastimosamente la mayoría de veces tomamos nuestras propias decisiones basados en lo que creemos que es lo correcto, olvidándonos de consultar a Dios y esperar una respuesta de Él.

Algunos otros se enojan con Dios porque dicen que le consultaron, y es que hay una gran diferencia entre consultar a Dios y esperar a que El responda a la consulta. La mayoría quizá pueda consultarle al Señor sobre algo en específico, pero son pocos los que esperan la respuesta de Dios para esa decisión y se dejan llevar por lo que creen que es lo mejor. Por todo eso quizá últimamente te sientes un poco derrotado, como que al no salir las cosas como quisieras te has sentido defraudado y con un sentimiento de impotencia frente a todo, mas Dios en este día en especial a través de los versos que leímos al inicio te dice lo siguiente:

Primero, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”, en pocas palabras, olvida de una vez por todas esos malos episodios, su voluntad no es que estés lamentándote todo el tiempo sobre “lo que hubiera sido”. 

Segundo, “He aquí que yo hago cosa nueva…”, que difícil asimilar lo que Dios puede y quiere hacer, mas cuando nuestra mente esta nublada por recuerdos del pasado, por eso el Señor en primera lugar nos insta a olvidar lo pasado, y ahora nos promete que “hará cosa nueva”. Y es que así es el Señor, mi Dios es un Dios de nuevas oportunidades, que a pesar de nuestros constantes errores está dispuesto a hacer nuevamente algo precioso en nuestra vida. 

Tercero, “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”, además de prometernos que hará algo nuevo, también nos recuerda su poder sobrenatural, en pocas palabras para El no hay nada imposible, lo que para nosotros puede ser algo que jamás podrá volver a ser, para Dios es de lo más fácil y lo puede volver a hacer y aun mejor que lo primero. Hoy Dios quiere que olvides el pasado, te promete que hará algo nuevo y te confirma que su poder es un Poder Sobrenatural, frente a todo esto, ¿Por qué temer?, ¿Por qué dudar?, ¿Por qué desfallecer?, lo que Dios dice, lo cumple.

¡Vamos! es hora de levantarnos y comenzar a creer en lo que Dios puede hacer en nuestra vida, no limitemos el Poder de Dios, no pensemos que todo está perdido pues El hace de lo perdido algo NUEVO. Sonríe, sécate las lágrimas, date cuenta que tu Dios es un Dios Poderosos, Omnipotente y Soberano. La Palabra que Dios quiere que tu mente y corazón guarden en este día es: “He aquí que yo hago cosa nueva”.

La Biblia dice que el cristiano puede vivir en victoria constante: 2 Corintios 2:14. Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 1 Corintios 15:57. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria. Dios nos impregna de victoria para que manifestemos en todo lugar olor a victoria. El olor “espiritual” es la fragancia percibida por los demás, y no depende de lo que uno haga sino de lo que fluye de su ser.

Esto es lo que diferencia al cristiano que vive sobre sus dificultades de aquél que se rinde vencido debajo de sus dificultades. Deuteronomio 28:1 y 13 dicen: Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltara sobre todas las naciones de la tierra. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedeciereis los mandamientos.

Como creyentes podemos caracterizarnos por tener una actitud diferente ante las adversidades de la vida. Esta es una actitud que puede ser aprendida. La vida del Apóstol Pablo también es un ejemplo de aquellos que vivieron una vida de victoria. Este hombre de Dios tuvo todo para ser un derrotado y miserable en su vida, pero vamos a ver en los siguientes pasajes, que de su vida fluía un espíritu de victoria (no exitista o resultadista, que es otra cosa). El pasaje de 2 Corintios 4:7-10 revela varias actitudes victoriosas que podemos aprender:

2 Corintios 4:8. Atribulados en todo, mas no angustiados. 2 Corintios 7:5 dice: En todo fuimos atribulados de fuera, conflictos; de dentro, temores. 2 Corintios 4:8. En apuros, mas no desesperados. 2 Corintios 4:9. Perseguidos, mas no desamparados. Cuando el enemigo nos separa del rebaño, no da el zarpazo final. 2 Corintios 4:9. Derribados, pero no destruidos. Entonces, según la Biblia podemos como creyentes estar: Atribulados mas NO ANGUSTIADOS; En apuros, mas NO DESESPERADOS; Perseguidos, mas NO DESAMPARADOS; Derribados, mas NO DESTRUIDOS. Isaías 42:9.  Las cosas pasadas se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; las anuncio antes que sucedan.

Isaías 48:6. De todo esto has tenido noticia, ¿y no vas a proclamarlo? Desde ahora te haré conocer cosas nuevas; cosas que te son ocultas y desconocidas. Lamentaciones 3:21-23. Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!

¡Es posible tener una nueva vida a partir de una vieja historia! Solo cree, obedece y declara que hay cielos abiertos para ti. 

Las promesas del Señor son eternas y grandiosas. Él no hace remodelaciones, sino que hace cosas nuevas, diferentes y mejores. Por eso, cuando decidimos entregarle nuestro corazón, decimos que nacemos de nuevo, porque somos formados otra vez, según Su propósito. Por supuesto que no es posible salir otra vez del vientre de nuestra madre, pero es casi como eso, porque nuestro pensamiento, espíritu y corazón cambian tan radicalmente que pareciera que somos otra persona. Incluso rejuvenecemos porque hay tanta esperanza al ver la vida desde otra perspectiva que nos llenamos de vitalidad y de proyectos. Justo eso es lo que el Señor promete cuando dice que saldrá la luz, se abrirán nuevos caminos y ríos.

Es necesario comprender esto para apreciar y aprovechar en toda su dimensión aquello que Dios nos ofrece: ver cielos abiertos a la posibilidad de hacer realidad aquello que Él desea, es decir, desarrollar todo nuestro potencial para alcanzar grandes conquistas. Pero todo es cuestión de que nos dispongamos a aprender de Su Palabra para abrir los ojos de la fe y descubrir esa nueva perspectiva que nos enfrenta a la realidad y nos reta a buscar cada vez algo mejor. Por ejemplo, cuando vemos un vaso con agua, si no está al tope, podemos decir que está medio lleno o que está medio vacío, no importa. 

Claro que algunos aconsejan decir que está medio lleno porque decir que está medio vacío implica concentrarse más en lo que no se tiene. Está bien, pero lo importante es reconocer que no está lleno y que por lo tanto, se está desperdiciando su propósito que es contener algún líquido. Lo mismo sucede con nosotros. Si no estamos desarrollando todo nuestro potencial, significa que lo estamos desperdiciando, así de sencillo. ¡Acepta el reto de comenzar de nuevo!

Si entramos en la dimensión del Espíritu, nuestra verdad comienza a cambiar. La vida nueva en el Señor no está basada en la percepción natural, sino en aspirar a todo lo que nos ha prometido, que es, nada más y nada menos, que cielo nuevo y tierra nueva ahora, si te decides a aceptar tu naturaleza de pueblo escogido y linaje bendito, a quien Dios escucha y favorece.

Levanta tus ojos al cielo, porque eso es lo que Dios quiere que hagamos. Los hombres que alcanzaron grandes proezas aprendieron a ver cielos nuevos, vieron hacia arriba. Por eso, Jesús, en el Padre Nuestro, pidió que se hiciera la voluntad de Dios en la tierra, como sucede en el cielo. Por eso, la promesa para Abraham fue que su descendencia sería tan abundante como las estrellas del cielo; por eso, Jesús inició su ministerio luego de ser bautizado, cuando el cielo se abrió y descendió el Espíritu Santo sobre Él. Así que no bajes tu mirada, mantén tus ojos puestos en lo alto, en el Señor.

Proverbios 3:1-2 enseña: Hijo mío, no te olvides de mí ley y  tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida? Y paz te aumentarán. Proverbios 4:24 aconseja: Aparta de ti la perversidad de la boca? Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

Por supuesto que tener esa actitud no significa que debemos esperar que todo caiga del cielo, sino que implica que nuestra esperanza está puesta en Dios, quien nos abrirá paso, incluso para superar las dificultades que se nos puedan presentar. Aprendamos a obedecer a Dios y dejarnos guiar por el Espíritu Santo. Honrrémosle en todos nuestros caminos y tengamos cuidado con las palabras que salen de nuestra boca. Bendiciones.


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