Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

viernes, 22 de enero de 2016

Vestiduras blancas°

Dios ha traído vida eterna a los que hemos aceptado a Jesucristo como Señor y Salvador añadiéndolos a su iglesia; el Señor que es un Dios de misericordia ha quitado nuestras ropas viles y nos ha lavado con la sangre del Cordero inmolado, Jesús su hijo amado, y él ha puesto vestiduras apropiadas, limpias y santas en cada uno de nosotros al recibirle como Señor y Salvador y esas vestiduras nuevas debemos de mantenerlas blancas delante de Dios, porque él nos enseña que debemos ser santos y andar en santidad, porque nuestro Dios es Santo y es la única manera de poder estar en su presencia.

Zacarías 3:1-8. Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?

Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel. Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.

Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar. Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.



Comienza mencionando que era un siervo de Dios, un sacerdote, y por su mala manera de vivir aun siendo siervo de Dios, Satanás estaba listo para acusarle porque sabía lo que él hacía tal vez a escondidas de todo ojo humano, pero no a los ojos de Dios, ni del acusador.

Dios mismo le dice que ha visto su pecado y le perdona y que ahora le dará una vestidura santa, limpia delante de él, lo mismo hizo el Padre con el hijo prodigo le cambio la vestidura, Dios cambia, limpia y muda nuestro corazón y debemos de permanecer así delante de él, pero esto representa un nueva manera de vivir, alejados del pecado y todo lo que ofende a Dios.

También le renovó su mente, le puso un mente limpia y santa para empezar de nuevo; esa misma oportunidad nos da Dios a todos cuando le recibimos como Señor y Salvador. Por eso es importante mantener nuestras vestiduras blancas para agradar a Dios. Debemos buscar la santidad en todo tiempo para que su gracia permanezca en nosotros y esa misma gracia se reflejara en nuestra manera de vivir. Lucas 15:22. Pero el padre les dijo a sus siervos: ¡Apresúrense! Vístanlo con la mejor ropa. También pónganle un anillo y sandalias. Dios siempre te dará una vestidura blanca te vestirá con la mejor ropa, ropas apropiadas para poder entrar a su reino.

La Palabra de Dios dice que nada inmundo entrara en el reino de Dios, el conoce a perfección nuestra vida, nuestra forma de andar, nuestro corazón, el nos ve y nos escucha, él conoce y sabe nuestros pensamientos. ¿Si nuestras vestiduras no están limpias como nos justificaremos ante él? ¿Que podremos decir en nuestra defensa?  Llamará entonces a sus Ángeles y les dirá que echen fuera de su presencia a todo inmundo y los envíen al lago de fuego y azufre por la eternidad.

¿Dónde queremos pasar el resto de la eternidad? aún hay tiempo, de reflexionar de cómo esta nuestra vida delante de Dios y hacer los cambios necesarios, es mientras que estamos vivos. Hebreos 9:27. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

Nuestro Padre Celestial claramente nos enseña que es necesario cambiar nuestras vestiduras (forma de vida) aquella vestidura de pecado debe de ser cambiada por una vestidura blanca que se adquiere guardando su palabra. Juan 14:15. Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Efesios 5:26-27. Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Debemos tener un testimonio en nuestras vidas para ser aprobados por Dios y si somos aprobados por Dios seremos aprobados por los hombres y podremos libremente acercarnos a compartir el mensaje de salvación porque Cristo murió por nosotros; no hagamos vano el sacrificio precioso de Dios al dar a su hijo único.

Como lograremos mantener nuestras vestiduras blancas, pues es el Espíritu Santo el que santifica, y si nos sometemos a él nuestras vestiduras serán puras, sin mancha ni arruga, aceptables a los ojos de Dios. Nosotros hombres y mujeres con pasiones y deseos en contra del Señor y de su voluntad, nos era imposible alcanzar su gracia y el don de poder llegar a Dios, pero vino Jesús y tomo nuestras vestiduras de pecado, no las quito y en Apocalipsis nos muestra que habían lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero y que de ese modo habían quedado tan blancas como la luz.

Apocalipsis 7:13-14. Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso Pablo habla muchas veces de revestirnos con el nuevo hombre que es Jesucristo.

La ropa blanca de la inocencia era llevada por nuestros primeros padres cuando fueron colocados por Dios en el jardín del Edén, pero cuando entró el pecado, rompieron su relación con Dios. La humanidad entera no puede idear, ni inventar nada que pueda ocupar el lugar del manto de santidad que tenían Adán y Eva para poder estar en la presencia de Dios, ni mucho menos para alcanzar la salvación y la vida eterna.

Únicamente el manto que Cristo mismo ha provisto puede hacernos dignos de aparecer ante la presencia de Dios. Cristo colocará este manto, esta ropa de su propia justicia sobre cada alma arrepentida y que ha depositado su fe en él. Apocalipsis 3:18. Yo te aconsejo -dice él- que de mí compres. . . vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez.

Este manto, tejido en el telar del cielo, no tiene un solo hilo de invención humana. Cristo, en su humanidad, desarrolló un carácter perfecto, y ofrece impartimos a nosotros este carácter. Isaías 64:6. Todas nuestras justicias son como trapos de inmundicia. Todo cuanto podamos hacer por nosotros mismos está manchado por el pecado. Pero el Hijo de Dios, nuestro Señor y Salvador Jesucristo apareció para quitar nuestros pecados como nos muestra el siguiente texto: 1 Juan 3:5. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.

Por su perfecta obediencia ha hecho posible que cada ser humano obedezca los mandamientos de Dios cuando le entregamos nuestro corazón y nos rendimos a su señorío.

Cuando nos sometemos a Cristo, el cambia nuestro corazón a uno conforme al suyo, nuestra voluntad se rinde a su voluntad que es buena, agradable y perfecta; a través de su palabra nos implanta la mente de Cristo en nuestras vidas para que nuestros pensamientos se sujeten a su señorío y de esa manera poder decir lo mismo de Pablo:

Gálatas 2:20. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 2 Corintios 5:17. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Esto es lo que significa estar vestidos con el manto de su justicia. Entonces, cuando el Señor nos contempla, él no ve nuestro pecado, sino su propia ropa de justicia a través de su Hijo Jesucristo.

De la manera como apreciamos una prenda de vestir que con mucho esfuerzo la compramos por su marca o por gusto, cuanto más no debemos apreciar la nueva vestidura que nos da Cristo y que ha pagado con el precio de su sangre. Cuando empezamos a obedecer cada uno de los mandamientos y las palabras de Dios en nuestras vidas, cuando hacemos del evangelio de nuestro Señor Jesucristo una forma de vivir, es entonces cuando empezamos a ser vestidos de lino fino, de vestiduras de justicia, de vestiduras blancas.

Debemos tener conciencia de lo potente e impactante que son nuestras vestiduras blancas en el mundo espiritual; aferrémonos a ellas y cuidémoslas de no mancharlas con nuestro pecado, bien sea de pensamientos o de obras. Apocalipsis 3:18. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez.

Nuestro Señor Jesucristo está por volver pronto y sucederá el arrebatamiento de la iglesia; la palabra de Dios nos muestra claramente  que el arrebatamiento sucederá a nivel mundial, todo aquel que esté listo y preparado se ira con él.

Dirán muchos ¿Cómo que listo si yo ya recibí a Jesús como Señor y Salvador?, pero esto implica un cambio de vida veamos este punto a la luz de la palabra porque hoy en día dentro de la iglesia hay muchos que están jugando con fuego. Todo lo que no es santo, todo lo que no es puro, todo lo que no es aceptable será consumido en el fuego eterno, porque Dios es Amor, pero también es fuego consumidor.

1 Juan 2:6. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1 Juan 4:16. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que tiene Dios para con nosotros. Dios amor es; y el que permanece en el amor, en Dios permanece; y Dios en él permanece. Sed santos porque Jehová nuestro Dios es Santo. Deuteronomio 4:24. Porque el Señor, tu Dios, fuego consumidor es, un Dios celoso.

Si no tenemos las vestiduras apropiadas no entraras en el reino de Dios. ¿Cuándo Dios te llame con qué clase de vestidura te encontrará? ¿Con vestiduras blancas de lino fino y resplandeciente o con vestiduras viles de pecado y amor por el mundo y las cosas del mundo? Y como lograremos esto:

Primero con la oración que es básicamente dependencia a Dios, buscando cada día la unción de la presencia de Señor para que nos santifique. Jesús llevó a Pedro, Juan y Santiago a una montaña a orar. Mientras Jesús oraba, su cara cambió y su ropa se volvió de color blanco muy brillante, es por eso que el Espíritu Santo desciende sobre nosotros y nos santifica, porque él es Santo. Lucas 9:28-29. Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. Juan 17:17. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

También colocando en práctica nuestra santificación con un corazón limpio y recto delante de Dios compartiendo con otros el mensaje de salvación. Hechos 4:31. Acabada esta oración, tembló el lugar en que estaban congregados; y todos se sintieron llenos del Espíritu Santo, y anunciaban con firmeza la palabra de Dios. 1 Crónicas 29:17. Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente.

Tengamos paciencia en Cristo Jesús: porque al final Dios nos dará un galardón por siempre, un galardón prometido por Jesús, que es la vida eterna, pero tenemos que esforzarnos y luchar con amor y valor. Apocalipsis 3:5. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. Mateo 24:13. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Esto es algo muy importante para aquellos que dicen que la salvación no se pierde claramente la palabra de Dios nos deja ver al que venciere se vestirá eternamente de blanco y jamás borrará su nombre del libro de la vida, entonces la salvación y la vida eterna si pueden llegar a perderse por causa del pecado. Apocalipsis 20:15. Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego. 

Algo muy importante que debemos tomar en cuenta es que dice que al que venciere: esto señal que abran luchas, persecuciones, problemas, adversidades y muchas circunstancias en la que nuestra fe será probada. Preparémonos para encontrarnos con nuestro Dios, nuestro Creador y con nuestro Salvador, para estar en las bodas del Cordero y por siempre con él.

Parábola de la fiesta de bodas. Mateo 22:11-12. Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

El vestido de boda de la parábola representa el carácter puro y sin mancha que poseeremos los verdaderos seguidores de Cristo al encontrarnos aquel día en las bodas del Cordero; también nos muestra la fe y la obediencia a la voluntad de Dios, a su Palabra y a la guía del Espíritu Santo. A la iglesia "se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente", "que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante". El lino fino, dice la Escritura, "son las acciones justas de los santos". Es la justicia de Cristo, su propio carácter sin mancha, que por la fe se imparte a todos los que lo reciben como Salvador personal.

Apocalipsis 19:8. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino. Efesios 5:27. A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.

Eclesiastés 9:8. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.


Bendiciones.

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