Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 2 de octubre de 2016

Esfuérzate y se valiente, no temas ni desmayes°


Todos hemos sido llamados para servir y trabajar para la obra del Señor. Levántate y se valiente porque Dios es todo suficiente para nuestras vidas, pero debemos enfocarnos en conocerlo, en obedecerle conforme a lo que nos ha sido revelado en la Biblia, debemos buscar su presencia y su dirección en todo momento, debemos tener la actitud de agradarle por encima de todas las cosas. Que el tiempo que nos permita el Señor estar en esta tierra alcancemos los planes divinos para nuestras vidas. Necesitamos que nos sea dado el entendimiento espiritual y la revelación divina para seguir adelante en medio de estos tiempos. Veamos lo que nos enseña el Señor a través de la vida y el llamamiento de Josué.

Nadie puede negar que la vida cristiana tiene momentos en los cuales pareciera que todo se nos viene abajo. En momento determinado todos hemos experimentado como las circunstancias de la vida opacan muchas veces el gozo que Dios quiere que permanezca en nuestra vida. Muchos que un día declararon fidelidad a Dios han ido cayendo en esta batalla, muchos de nuestros amigos mas queridos los cuales un día estuvieron junto a nosotros alabando a nuestro Creador ya no están mas, ¿Por qué? Porque desmayaron en esta carrera.

Por el contrario aquellos que tratamos la manera de seguir adelante soñamos con un día estar frente a Jesús cara a cara, es por eso que no desmayamos pese a nuestro errores y nuestros defectos, sino que tratamos cada día de mejorar para ser un olor fragante delante de Dios.

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué 1:9.



2 Corintios 4:11-18. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos,  sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.

Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Al comenzar el libro de Josué, los israelitas se encuentran acampados a la orilla oriental del Jordán, a la misma entrada de la tierra prometida y ya habían completado el período de duelo por Moisés, que acababa de morir. Treinta y nueve años antes, los israelitas tuvieron una oportunidad de entrar a la tierra prometida, pero no confiaron en que Dios les daría la victoria. Por lo tanto, Dios no les permitió entrar a la tierra, sino que los hizo vagar por el desierto hasta que muriera aquella generación desobediente.

Durante su peregrinación en el desierto, los israelitas obedecieron las leyes de Dios. Además enseñaron a la nueva generación a obedecer las leyes de Dios, a fin de que pudieran entrar en la tierra prometida (Canaán). A medida que los hijos crecían, con frecuencia les recordaban que la fe y la obediencia a Dios traían victoria, mientras que la incredulidad y la desobediencia producían tragedia.

El Señor ya había elegido a Josué como sucesor de Moisés. Ahora le ordena que se ponga al frente del pueblo y lo introduzca en la Tierra prometida, llevando así a buen término la obra que había comenzado con el éxodo de Egipto. Josué va a hacer que la ley de Dios sea su gobierno. Se le manda meditar en ella día y noche para que pueda comprenderla. Cualesquiera sean los asuntos del mundo que tengamos en mente, no debemos desechar la única cosa necesaria, que es obedecer a Dios y sus mandamientos.

Todas las órdenes de Josué al pueblo, y sus juicios, deben estar conforme a la ley de Dios. Él mismo debe someterse a los mandamientos; la dignidad o el dominio de ningún hombre lo colocan por encima de la ley de Dios.

Cuando tenemos claro el plan y el propósito de Dios para nuestras vidas es entonces cuando debemos obedecer y rendirnos en plena confianza y fe en que el Señor está con nosotros. Ahora entendamos lo que le dijo a Josué: Yo te he mandado, llamado y comisionado para hacerlo y ten la seguridad que te sostendré en, y sacaré de, eso. Cuando estamos en la senda del deber, tenemos razón para ser fuertes y muy osados. Nuestro Señor Jesús, como aquí Josué, fue sostenido en sus sufrimientos por considerar la voluntad de Dios y el mandamiento de su Padre. El Señor…estará contigo. La presencia perdurable del Señor es la base que levanta el ánimo de Josué. Dios peleará las batallas de Israel por ellos.

Muchas veces a lo largo de nuestras vidas, cuando estamos más cerca de la bendición que Dios tiene para nosotros, somos víctimas del desánimo y olvidamos que Dios prometió no desampararnos nunca. A propósito, las únicas personas que se desaniman son aquellas que luchan por algo grande. Dios ha prometido estar contigo todos los días de tu vida.

Esforzarse significa continuar hacia delante, es un paso más, la milla extra que debemos caminar antes de la victoria final. Filipenses 3:13-14. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Ser valiente no significa  ausencia de temor, todos los hombres hemos sentido miedo en algún momento. El valor es la capacidad para continuar a pesar de los temores. La mejor manera de ser valiente es enfrentar lo que tememos. Es mejor hacer las cosas con miedo que no hacerlas porque tememos. Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y dominio propio.

Salmos 46:2. Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.

No desmayes. Desmayar significa perder las fuerzas. Es muy fácil desmayar cuando hacemos las cosas con nuestro brazo de carne. La mejor manera de evitar desmayar es hacer las cosas a la manera de Dios y en el tiempo de Dios.

Isaías 40:29-31. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas: levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.

Esfuérzate, se valiente y no desmayes. No le permitas al desánimo cortar los grandes planes que Dios tiene con tu vida. El Señor ha prometido estar contigo para librarte. Los grandes propósitos conllevan a grandes batallas, las grandes batallas terminan en grandes victorias, y las grandes victorias cimientan  nuestra fe a mayor profundidad. Cuando el desánimo toca a tu puerta simplemente no respondas, no le abras, y no le des entrada. Déjalo afuera de tu corazón. ¿Cuántos quieren rendirse, porque la carrera es muy dura? ¿Cuántos de ustedes creen que es mejor rendirse antes de comenzar y terminar? ¿Cuántos buscan un pretexto, una excusa, porque no tienen fe?

1 Crónicas 28:20. Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová.

Tomemos como referencia de perseverancia a Tomás Alba Edison quien fue un notable investigador americano. Los que le conocieron lo definen como alguien inquieto e infatigable en todos sus inventos. Se le atribuye hasta mil objetos inventados. Como su principal virtud fue la capacidad para aplicar los conocimientos técnicos al mundo del consumo, esto hizo que todos sus inventos fueran altamente reconocidos y de gran provecho para todo el mundo. Sin duda que uno sus mejores logros fue la creación del bombillo eléctrico.

Muchos de nosotros lo único que hacemos al llegar a la casa es levantar el switch y aparece la luz. ¿Pero sabía usted que ese objeto al cual hoy llamamos bombillo, en todos sus estilos y colores, no salió fácilmente? Tomás Alba Edison hizo más de mil intentos hasta que logró el diseño que pensaba. Este hombre tuvo muchos fracasos antes de sacar la versión final. En no pocas ocasiones habría desmayado en su intento. Sin embargo, su constancia, después de muchos fracasos, hizo posible que hoy no sigamos alumbrándonos con lámparas de gasolina o kerosén.

La iluminación eléctrica transformó radicalmente la imagen de las ciudades modernas y hasta los lugares más remotos. Si él hubiera desmayado en sus inventos, no me imagino cómo sería nuestro mundo sin la hermosa luz fluorescente que disfrutamos.

La vida cristiana está llena de dificultades. No se nos ha dicho lo contrario. Pero el creyente sabe que aun cuando sus fuerzas se agotan, cuenta con la fortaleza divina para sobreponerse a lo que sea más adverso en su vida.

Conozcamos cuál es el secreto y los recursos del cielo para no desmayar.

Tesoro en vasos de barro. ¿Cuál es ese el tesoro y cuáles son los vasos de barro? El tesoro que poseemos en es el glorioso mensaje del nuevo pacto. Leemos: “El conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”. No hay un tesoro en ninguna otra parte como este. Se trata de la misma presencia de Dios. La gloria antigua, ahora es la gloria que habita en nuestros corazones. Hablamos de la única y maravillosa presencia del Señor en nuestros corazones. Los “vasos de barro” somos nosotros. Esto nos revela que nuestra naturaleza está hecha del polvo de la tierra. Pero sobre todo, nos recuerda nuestra fragilidad y debilidad. Para muchos es inexplicable que la Gloria del Cielo esté envuelta en este cuerpo con sus limitaciones y miseria.

Sin embargo, lo que sabemos es que este es un cuerpo débil. ¿No es extraordinario pensar que Dios tomara nuestro cuerpo para que a través de él fluyera su extraordinario poder? Pablo lo supo, cuando dijo: Porque cuando soy débil, soy fuerte. 2 Corintios 12:10.

Pablo fue un hombre que sufrió en extremo por causa del evangelio.  Pero jamás desmayó. En todas partes le vemos de pie. Esta debe ser la consigna del creyente. Atribulados más no angustiados. Debemos estar preparados porque en cualquier momento seremos visitados por alguna tribulación. Le aseguro que si usted no tiene problemas ahora los va a tener después. Y cuando estamos atribulados quiero decirle que hay un enemigo, llamado “angustia”, que le puede asaltar de repente. Pablo admite haber sido atribulado en todo, pero no había llegado al extremo de angustiarse.

El paso de la tribulación a la angustia es una derrota cristiana. El propósito de la angustia es hacernos creer que no hay solución. Pero en lugar de la angustia debo dejar que la paz sea lo que gobierne mi corazón. Filipenses 4:6-7. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

No desmayemos, el cristiano nació para estar de pie. En apuros, más no desesperados. “Apuros” es la palabra que tiene que ver con una situación sin salida, hasta llegar a la desesperación. Y la desesperación es otra mala consejera. No ha sido el primero quien, frente a una encrucijada, ha tomado la fatídica decisión de acabar con su vida. El ejército del faraón había cercado al indefenso Israel frente al mar rojo.  Pero quedó demostrado que cuando todo camino se cierra, Dios puede abrirlo, aun en medio del mar.

No desmayemos. No dejemos que la desesperación nos traicione y se convierta en pecado. El desespero revela quien gobierna la vida. Perseguidos, más no desamparados. ¿Cómo se da la persecución hoy? Siempre habrá alguien que esté hablando mal de usted. Jesús nunca ofendió a nadie, sin embargo, el mundo lo persiguió y lo odio. A los cristianos también nos odian. Los demonios te conocen y te van a perseguir; te van a calumniar. Te dirán religioso, fanático. El mundo no acepta que otros no sean igual que a ellos. Sin embargo, la promesa es que no estamos desamparados. Dios peleará por nosotros. El avergonzará a los que nos persigan. Lo que nos hacen a nosotros se lo hacen a Dios. No desmaye. Siga adelante. 

Derribados, más no destruidos. Todos nosotros, en alguna época de nuestras vidas, hemos sido derribados. Pero la promesa es que Dios no dejara caído al justo. Proverbios 24:16. Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal. A Jeremías se le dijo que fuera a la casa del alfarero. Allí el vio cómo la vasija que estaba haciendo se le cayó, pero con toda su paciencia la volvió a hacer de nuevo. Cuando a Dios se le cae una vida, él la levanta. Una caída no es para destruirte. El creyente siempre estará de pie. No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder y dominio propio.

Nada es más eficaz que una fe fuerte contra el desaliento. Pero esta no es una fe cualquiera. Pablo nos habla de una fe que cree y que habla. La fe que cree es aquella que se fundamenta en los hechos portentosos de la palabra. Esa es la fe que nos recuerda que el universo fue hecho por la palabra Hebreos 11:3. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Es la misma fe que nos hace creer que el poder con el que Dios resucitó a Cristo de los muertos, es el que nos resucitará también a nosotros.

Por lo tanto, si he creído en estos dos hechos poderosos, mi fe me levantará frente a eso que en algún momento me desanima y me quiere llevar hasta desmayar en lo que hasta ahora he creído. Además, esta es una fe que habla. La fe no es muda, debe darse a conocer. Hermanos, cuando estamos a punto de desmayar, dejemos que nuestra fe cuente lo que Dios ha hecho en la vida. Contemos a otros que nuestro Dios ha sido fiel a pesar de nuestra infidelidad. Contemos a otros que las misericordias de Dios han sido nuevas cada mañana. Contemos a otros que Dios no nos ha dejado, y que en los momentos más difíciles, es cuando más hemos visto su presencia. Tengamos el mismo “espíritu de fe”. Pidámosle al Señor que nos aumente la fe, porque por fe andamos.

Para Pablo la tribulación no era interminable, sino “leve” y “momentánea”. Esta manera de ver la vida cristiana, no solo levanta nuestro ánimo, sino que nos revela por qué la esperanza forma parte de las tres “joyas imperecederas” del cristiano; las otras dos son la fe y el amor. Y es que la promesa de este texto se constituye en una razón poderosa para que no desmayemos en nuestro diario andar.

El decaimiento de ese hombre, a quien Pablo llama “exterior”, es realmente breve. Pero la eternidad que nos espera, en comparación con lo leve y momentáneo de esta vida, jamás será comparada. Hay un canto basado en la Biblia que dice: “Si sufrimos aquí, reinaremos allá”. ¿Y qué es lo que producen finalmente las tribulaciones? “Un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. Esta frase pareciera estar escrita en líneas de oro. La palabra “excelente” es la calificación máxima que se otorga a algo bien hecho o a alguien que lo ha hecho. Por otro lado, “un peso de gloria” es todo lo contrario al peso que nos lleva a la derrota y al fracaso. El propósito de cada tribulación es ir mostrándonos cuan excelsa y sublime es la gloria venidera. Este es un gran secreto para no desmayar.  

Este es un texto revelador. ¿Cómo voy a dejar de ver lo que se ve y cómo ver lo invisible? “No mirando nosotros las cosas que se ven…”. ¿A qué se refiere esto? Bueno lo primero que vamos a decir es que la fe tiene lentes especiales que nos capacitan para ver más allá de lo que es la visión humana. La visión de un creyente no puede ser la misma que la de un hombre natural. Pablo ha pedido que a sus hermanos le sean alumbrados los ojos de su entendimiento

Efesios 2:18. Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. La explicación para que tengamos una visión sobrenatural es porque “las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. Las cosas materiales que se ven no deben ser el objeto de nuestra contemplación. Pronto pasan y se acaban. Nuestra prioridad debe ser la búsqueda de las cosas que no se ven, las eternas. ¡Cuidado con ganar al mundo y perder el alma! Acostumbrémonos a ver lo invisible. Ese es el mundo que nos espera. Bendiciones.  

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