Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 9 de octubre de 2016

La Iglesia de Jesucristo°


Efesios 5:27. A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Apocalipsis 19:6-9. Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.



Jesús vino al mundo primeramente para salvar a la humanidad de sus pecados. Sabiendo bien la tendencia humana de convivir, Jesús también vino con el propósito de estructurar el reino de Dios aquí en la tierra. A este reino, que está compuesto por todos los creyentes en el mundo, llamamos la iglesia. Es un cuerpo que tiene la misma misión y el mismo corazón. Más importante aún, este cuerpo tiene una sola cabeza, la cual es Jesucristo mismo. Así que, los que son parte de la iglesia, son también parte de Cristo.

Hechos 2:38-47. Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Los apóstoles entendieron esto y mientras viajaban por el mundo fundando iglesias nuevas, se preocupaban de mantener un sentido de familia entre los hermanos y entre las congregaciones.

La verdadera iglesia de Jesucristo está conformada por hombres y mujeres de todas las naciones de la tierra, está conformada por aquellos que han sido salvos y redimidos por el Dios vivo y verdadero de la Biblia, basado en el sacrificio del Señor Jesucristo en la cruz. La incorporación en el cuerpo de Cristo no es por pertenecer a una denominación, ni por el bautismo o por el compromiso. La salvación no se recibe por un ritual o una ceremonia o por el nacimiento natural; se recibe sólo por fe.

Mateo 16:13-19. Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Romanos 5:1. Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Efesios 2:8. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

Mucha gente en la actualidad entiende la iglesia como un edificio. Esta no es la definición bíblica de la iglesia. La palabra iglesia viene de la palabra griega “Ekklesia” que significa “una asamblea” o “una convocatoria.” La raíz del significado de la palabra “iglesia” no es un edificio, sino la gente. A esta fundación inédita los primeros cristianos de lengua griega le dieron el nombre de ekklesia, que aun marcando cierta continuidad entre Israel y el pueblo cristiano, era muy apropiada para cargarse de un contenido nuevo.

Es irónico que cuando le preguntas a la gente a cuál iglesia asisten, usualmente ellos dicen, Bautista, Metodista, Asambleas de Dios, Cuadrangular, Filadelfia, Pentecostalu otra denominación. Muchas veces ellos se refieren a una denominación o un edificio. Romanos 16:5 dice, “Saludad también a la iglesia de su casa....” Pablo se refiere a la iglesia “en su casa,” - no a un edificio que alberga la iglesia, sino al cuerpo de creyentes.

1 Corintios 6:20. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

La iglesia es el cuerpo de Cristo. Efesios 1:22-23 dice, “Y sometió todas las cosas bajo Sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” El Cuerpo de Cristo está formado por todos los creyentes desde el tiempo de Pentecostés (Hechos 2) hasta el Arrebatamiento de la Iglesia. El Cuerpo de Cristo comprende dos aspectos:

Primero: La iglesia universal es la iglesia formada por todos los que tienen una relación personal con Jesucristo. 1 Corintios 12:13-14 dice, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.” Aquí vemos que cualquiera que ha depositado su fe en Jesús es parte del Cuerpo de Cristo. La iglesia de Dios verdadera no es ningún edificio de iglesia o denominación. La iglesia universal de Dios la forman todos aquellos que han recibido la salvación a través de la fe en Jesucristo.

Segundo: La iglesia local está descrita en Gálatas 1:1-2, “Pablo, apóstol... y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:” Aquí vemos que en la provincia de Galacia había muchas iglesias - lo que llamamos hoy en día una iglesia local -. Una iglesia Bautista, Luterana, Metodista, etc., no es la iglesia, como en la iglesia universal – sino más bien es una iglesia local.

La iglesia universal la forman los que han confiado en Cristo para salvación. Estos miembros de la iglesia universal deben buscar compañerismo y edificación en una iglesia local. 

Juan 3:16-17. Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 1 Corintios 12:13-14. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

Ser cristiano, y por siguiente ser parte de la iglesia cristiana, no está pre-determinado por la cultura o el país de una persona. Aceptar a Jesús como Señor y Salvador deber ser una decisión personal, que se haga con conciencia y con una convicción sincera. La oportunidad, como explica el Nuevo Testamento, está disponible para todos. Por esta razón hay cristianos en todas partes del mundo.

La Biblia nos enseña que la iglesia tiene un propósito y una misión especial prevaleciendo el amor de unos por los otros. Hay miembros de la iglesia universal (el Cuerpo de Cristo) en las iglesias locales. La iglesia es el Pueblo de Dios aquí en la tierra.

1 Pedro 2:9-18. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.

La iglesia existe para adorar y glorificar a Dios, y proclamar el evangelio de Jesús. Congregaciones locales se reúnen cada semana, típicamente los domingos, para participar de un servicio de adoración, donde juntos leen la Biblia, oran, cantan y alaban. Estas reuniones también sirven como oportunidad para compartir la historia de Jesús con otros, con el fin de que ellos también tomen una decisión de fe, y lleguen a ser parte del Pueblo de Dios. La labor de evangelizar es un deber de cada cristiano, de acuerdo a la gran comisión de Jesús a sus discípulos. La misión es proclamar el evangelio en todas las naciones extendiendo el reino de los cielos por toda la tierra a fin de ganar almas para Dios.

Mateo 28:18-20. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Marcos 16:14-20. Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

La iglesia también es el lugar y el ambiente adecuado donde una persona puede madurar espiritualmente y encontrar apoyo de otros.

En Juan 17 leemos que la unidad de los creyentes fue uno de los propósitos de Jesús aquí en la tierra. En el libro de Hechos leemos como los primeros creyentes, bajo el liderazgo de los doce apóstoles durante el Imperio Romano, fue creciendo en Jerusalén, y después en otros países, a partir del evento durante la fiesta de Pentecostés. Los primeros cristianos, algunos quienes fueron testigos de Jesús, vivieron durante el siglo primero.

Aunque el evangelio crecía fuertemente, no fue sin falta de persecución y mucho dolor. Los primeros cristianos sufrieron en gran manera en defensa de la verdad, pero gracias a su obediencia al llamado de Dios, y la cobertura del Espíritu Santo, la iglesia permanece hasta el día de hoy. (Hebreos 11)

Efesios 4:11-16. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

La iglesia primitiva empezó a reunirse los domingos para recordar que Jesús resucito ese día. Un culto o servicio típico en una iglesia cristiana incluye lecturas bíblicas, oraciones y un sermón. Algunas congregaciones ofrecen un estudio bíblico antes o después del servicio. Otros lo ofrecen durante la semana. Algunos programas de la iglesia se enfocan solo en la oración, o la evangelización, grupos especiales para niños, jóvenes y varios ministerios dirigidos a miembros de la comunidad.

Cada iglesia tiene una personalidad de acuerdo a sus miembros y su tradición. Mientras unos son un poco más reservados en su adoración, otros se sienten más cómodos brincando y saltando. Sea cual sea la personalidad de la congregación, el propósito debe ser alabar a Dios y edificar a la comunidad.

La iglesia es un lugar para recibir palabras de Dios. En la iglesia puedes contar con la instrucción de líderes que han dedicado su vida a Dios a través del ministerio. Ellos están para enseñar y aconsejar a su congregación. A veces tenemos preguntas difíciles sobre la fe, o nos encontramos en situaciones donde la solución no es obvia. En la iglesia encontraras a personas dispuestas a orar contigo y ayudarte a entender la Biblia. Dios usa a los líderes de la iglesia para guiarte.

Los cristianos se llaman "hermanos" porque así los son como hijos de Dios. Si lees los primeros capítulos de Hechos, veras que los hermanos de la iglesia primitiva se preocupaban mucho los unos por los otros. Como miembros de una familia, ellos sacrificaban sus bienes y posesiones para asegurarse de que nadie estuviese en necesidad. En la iglesia encontraras amistades que te darán sin esperar nada de vuelta. Estas son personas que están motivadas por el amor de Dios y solo quieren lo mejor para ti. Puedes sentir el amor de Dios en los gestos de los hermanos.

¿Pero, me dices que no hay conflictos? Claro que los hay. Como nadie es perfecto, y la iglesia está compuesta de personas imperfectas, siempre habrá conflictos. La diferencia está en que, gracias a la salvación por medio de Jesucristo, este grupo de personas imperfectas son al mismo tiempo un grupo de santos. Muchos de los hermanos en la iglesia quieren mejorar y madurar, sabiendo que Jesús está continuamente obrando en las áreas débiles de sus vidas. Encontraras que muchos te ofrecerán su apoyo cuando estés pasando por tus propios conflictos. Lo más hermoso de la iglesia cristiana es la diversidad. No importa el país, ni la cultura, ni el gusto. En la casa de Dios hay lugar para todos. 

Bendiciones.

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