Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

domingo, 28 de enero de 2018

El servicio en el reposo de Dios°


Isaías 30:21. Nueva Traducción Viviente (NTV). Tus oídos lo escucharán. Detrás de ti, una voz dirá: «Este es el camino por el que debes ir», ya sea a la derecha o a la izquierda.

Deuteronomio 10:12. Nueva Traducción Viviente (NTV). Un llamado al amor y a la obediencia. Y ahora, Israel, ¿qué requiere el Señor tu Dios de ti? Solo requiere que temas al Señor tu Dios, que vivas de la manera que le agrada y que lo ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma.

Entendamos que servir a Dios es amarlo, es adorarlo por lo que realmente es Dios, el Padre Celestial, el Creador de todo cuanto existe en los cielos, en el universo, en esta tierra, es vivir con nuestros semejantes dentro del perfecto amor revelado para nosotros en Jesucristo por el Espíritu Santo, es manejar todos nuestros asuntos correctamente de acuerdo a la Palabra de Dios, es tener una actitud a ser personas dispuestas a escuchar y hacer la voluntad de Dios en todo lo que él nos necesite, es servirle de manera voluntaria con entendimiento espiritual, con gozo y alegría de corazón.

Marcos 10:35-45. Traducción en lenguaje actual (TLA). La petición de Santiago y de Juan. Sus discípulos Santiago y Juan, que eran hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: —Maestro, queremos que nos hagas un favor. Jesús les preguntó: —¿Qué es lo que quieren? Ellos le contestaron: —Por favor, cuando estés en tu reino poderoso, déjanos sentarnos a tu lado, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.

Jesús respondió: —Ustedes no saben lo que piden. ¿Están dispuestos a sufrir todo lo malo que va a pasarme? Ellos dijeron: —Sí, lo estamos. Jesús les dijo: —Les aseguro que ustedes sufrirán mucho, igual que yo. Pero sólo Dios decide quiénes serán los más importantes en mi reino. Eso no lo decido yo. Cuando los otros diez discípulos supieron lo que Santiago y Juan habían pedido, se enojaron con ellos.

Entonces Jesús los llamó a todos y les dijo: —Ustedes saben que los que se sienten jefes y grandes señores se portan como los amos del mundo e imponen su autoridad sobre todos. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, si alguien quiere ser importante, tendrá que servir a los demás.

Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el esclavo de todos. Yo, el Hijo del hombre, soy así. No vine a este mundo para que me sirvan, sino para servir a los demás. Vine para liberar a la gente que es esclava del pecado, y para lograrlo pagaré con mi vida.

La voluntad de Dios para su pueblo es que le amemos y le sirvamos voluntariamente con gozo y alegría de corazón en la buena tierra que él tiene para cada uno de nosotros: sus planes y propósitos para cada vida, su buena, agradable y perfecta voluntad.

Para el pueblo de Israel le fue revelado  y descrito en el libro de Deuteronomio capítulo 8 que entrarían a una buena tierra de abundancia y de bendición, pero no para estar ociosos sino en una activad de servicio al Señor, de acuerdo a los mandatos de la Palabra de Dios, quien los había rescatado de la esclavitud de Egipto y su sistema mundano, y esta descripción es una enseñanza y una promesa para nosotros los hijos de Dios, su pueblo, su iglesia, mostrándonos que el Padre Celestial, el Creador de todo cuanto existe en los cielos y el universo tiene un cuidado providencial para hacernos partícipes de su buena y agradable voluntad, pero el diablo y sus demonios van a tratar de impedir de muchas maneras que se cumplan los planes de Dios utilizando también todo el sistema del mundo que el domina.

Es bueno tener entendimiento espiritual y una conciencia de nuestra nueva naturaleza, al igual de nuestra posición en Cristo delante del Padre Celestial, de que para llegar allí pasamos todos por un proceso dentro del camino que empezamos en algún momento de nuestras vidas y ese camino es Jesucristo. Ese camino nos llevará paso a paso de la mano y el poder del Señor el Espíritu Santo a la presencia de Dios Padre por la eternidad.             

Éxodo 7:15-16. La Biblia de las Américas (LBLA). Preséntate a Faraón por la mañana cuando vaya al agua, y ponte a orillas del Nilo para encontrarte con él; y toma en tu mano la vara que se convirtió en serpiente. Y dile: “El Señor, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti, diciendo: ‘Deja ir a mi pueblo para que me sirva en el desierto. Mas he aquí, hasta ahora no has escuchado.

Éxodo 3:7-9. Traducción en lenguaje actual (TLA). Pero Dios siguió diciéndole: —Yo sé muy bien que mi pueblo Israel sufre mucho porque los egipcios lo han esclavizado. También he escuchado sus gritos pidiéndome ayuda, y he visto que sus capataces los maltratan mucho. Por eso he venido a librarlos del poder egipcio. Los voy a llevar a una región muy grande y rica; ¡tan rica que siempre hay abundancia de alimentos! Es Canaán, país donde viven pueblos que no me conocen.

Así como el pueblo de Israel tenía aflicciones por parte de Egipto sólo por ser parte del pueblo de Dios y por ser parte de sus planes de salvación y vida eterna para la humanidad, así también nosotros estamos en esta tierra caminando en Cristo pero pasando por aflicciones,  situaciones adversas, persecuciones y pruebas, pero la bondad de Dios es que entremos y vivamos en su reposo que es su Hijo para nosotros, para llevarnos a la bendición para nuestras vidas, es una decisión de Padre.

Éxodo 8:1. Dios Habla Hoy (DHH). El Señor le dijo a Moisés: —Ve a ver al faraón, y dile: “Así dice el Señor: Deja ir a mi pueblo, para que me adore.

Éxodo 8:1. La Biblia de las Américas (LBLA). Entonces el Señor dijo a Moisés: Ve a Faraón y dile: “Así dice el Señor: ‘Deja ir a mi pueblo para que me sirva.

Es una batalla espiritual constante para la iglesia, para los hijos de Dios, es por eso que demos entender quiénes somos en Cristo y cuál es nuestra posición espiritual en la que debemos rendir nuestra voluntad a Dios, el primer enemigo de nuestra salvación es nuestra carne y su concupiscencia, porque de ahí el enemigo toma para colocar tentaciones y trampas ideando estratagemas para destruir a los hijos de Dios.

Eso es una parte del llamado, porque Dios no solo quiere salvarnos y bendecirnos, él quiere hacernos partícipes de sus planes, de su reino, por eso nos ha hecho reyes y sacerdotes a través del Jesucristo, cumpliendo la gran comisión a través del evangelio

El Señor prometió sacar a su pueblo, sus hijos, sus ejércitos de la esclavitud.  ¿Pero cómo pudo conseguir esto?  Notemos, “con grandes juicios”.  Fueron los Juicios Divinos que cayeron sobre los dioses de Egipto, los que consiguieron por fin que Faraón les soltara.  Cada plaga era un juicio de Dios dirigida contra algo que Egipto adoraba, respetaba o veneraba.

La declaración Divina, “Deja ir a mi pueblo para que me sirva”, es el propósito de Dios para hoy para cada uno de sus hijos e hijas.  El propósito de sacarnos y librarnos es para que le SIRVAMOS de todo corazón. El que adora sirve, y el que sirve correctamente, adora.  Los verdaderos adoradores de Dios le sirven en santidad y de todo corazón.

Lucas 4:8. Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH). Jesús le respondió: “Escrito está: ‘Al Señor tu Dios adoraras, y a Él solo servirás.’”

En la profecía de Zacarías, padre de Juan el Bautista, vemos reflejado el propósito eterno de Dios para su pueblo: Lucas 1:67-75. Dios Habla Hoy (DHH). Zacarías, el padre del niño, lleno del Espíritu Santo y hablando proféticamente, dijo: «¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a rescatar a su pueblo! Nos ha enviado un poderoso salvador, un descendiente de David, su siervo. Esto es lo que había prometido en el pasado por medio de sus santos profetas: que nos salvaría de nuestros enemigos y de todos los que nos odian, que tendría compasión de nuestros antepasados y que no se olvidaría de su santa alianza. Y éste es el juramento que había hecho a nuestro padre Abraham: que nos permitiría vivir sin temor alguno, libres de nuestros enemigos, para servirle con santidad y justicia, y estar en su presencia toda nuestra vida.

No podemos servirle si aún estamos bajo la SERVIDUMBRE de los enemigos de la vida espiritual.  ¿Cuáles son los enemigos de tu vida espiritual los cuales te impiden servir a Dios?  Los enemigos de Dios son los enemigos de nuestra alma, incluyendo la carne y todas las pasiones que combaten contra el alma.  Todo lo que nos enreda e impide nuestra disponibilidad para servir a Cristo es un enemigo.

El pueblo de Israel había sido esclavo durante 400 años en Egipto, donde estaba bajo opresión y servidumbre, pero además había sido influenciado por las religiones de los paganos.  Antes de que Dios pudiera librar al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, tuvo que LIBRARLE de la INFLUENCIA de la idolatría.

Egipto era una nación orgullosa, la nación más avanzada y poderosa en ese tiempo.  Adoraban dioses falsos y confiaban en ellos para su protección, prosperidad y seguridad.  Pero esa adoración a los dioses falsos realmente creó un sistema diabólico que ataba y esclavizaba a la nación.  Eso es lo que la idolatría hace en cualquier nación, forma una estructura demoníaca sobre el territorio que mantiene a la gente cegada y atada en tinieblas.

A través de la idolatría el diablo tiene libertad y derecho de oprimir un país causando corrupción moral, miseria y enfermedades.  Quien está entronado tiene el derecho de gobernar.  Esta era la situación en Egipto antes del éxodo.  Para que Israel saliese, era necesario no sólo romper el poder de los dioses de Egipto, sino establecer la adoración a Dios. Donde Dios es entronado por la adoración de su pueblo, tronos de iniquidad tienen que caer.

Dios quiere librar a su pueblo de SEGURIDADES FALSAS y poner nuestra confianza totalmente en Él. Antes de que el Señor nos pueda sacar de cualquier esclavitud tiene que librarnos del temor a que nos falte provisión y toda dependencia que no sea suplida por Él.  El pueblo judío había visto palpablemente la mano de Dios al traer plagas contra Egipto.  Vieron cómo Dios les había rodeado de luz en Gosén cuando los egipcios estuvieron en la oscuridad.  Vieron la protección de Dios para librarles del ángel de la muerte cuando esparcieron la sangre del cordero sobre sus puertas.  Vieron abrirse el Mar Rojo y miraron con asombro cómo desaparecieron sus enemigos debajo del agua.  Comieron el maná que Dios proveía diariamente.

Dios les mostró que Él podía sobrenaturalmente suplir sus necesidades físicas para que no estuviéramos ansiosos acerca de lo que precisamos para comer o beber. Dios quiere mostrarnos hoy que Él suplirá todas nuestras necesidades según su riqueza en gloria por Cristo Jesús.  Él es Jehová Jireh, el Dios que provee.  Él proveo el sacrificio para librarnos del pecado y la muerte.  Sobre todo debemos depender exclusivamente de la sangre del Cordero de Dios que nos libra de todo pecado y no confiar en nuestra justicia. Confrontemos tus temores con la fe en la Palabra. 

Dios es un Dios de milagros y no nos desamparará en nuestras pruebas. Vemos el siguiente paso de Israel por el desierto.

Éxodo 5:1-2. La Biblia de las Américas (LBLA). Después Moisés y Aarón fueron y dijeron a Faraón: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en el desierto.” Pero Faraón dijo: ¿Quién es el Señor para que yo escuche su voz y deje ir a Israel? No conozco al Señor, y además, no dejaré ir a Israel.

¿Cómo podremos ofrecer una fiesta en el desierto? O ¿cómo un lugar tan desolado, seco, estéril va a traerme regocijo? ¿Cómo puedo intentar pensar en servir en un lugar así? Por lo general siempre se algún lugar agradable y acogedor para hacer una fiesta o una celebración, y si tuviera que ser en nuestra casa que no está muy adaptada o muy hermosa, entonces la arreglamos de la mejor manera para llevar a cabo tal propósito. Por lo tanto, toda idea de ir al desierto a festejar una fiesta es de lo más contradictorio en nuestra mentalidad. Nuestro primer pensamiento que se nos viene es allí no quiero estar.

Pero Dios llevó a su pueblo Israel al desierto para hablarle a su corazón, para limpiarle de toda la impureza que traía de Egipto, lo llevó a aquel lugar para que aprendiera dependencia y obediencia total al Padre Celestial, el Creador de todo cuanto existe.

Oseas 2:14. Nueva Traducción Viviente (NTV). El amor del Señor por un Israel infiel. «Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente.

Y esa es una de las cosas que tal vez como cristianos no hemos podido entender,  porque al venir al conocimiento de Jesucristo, tal vez mucha gente te dijo: “es que se acaban los problemas; es que es otra vida”. Pero no se acaban los problemas, emergen los mismos problemas que tenías, pero la ventaja aquí es que el Señor nos enseña cómo enfrentarlos y nos ayuda a confiar en sus promesas.

Es en el desierto que aprendemos a conocer a Dios en todas sus facetas hacia nosotros, es allí donde aprendemos a atesorar su palabra, es allí en medio de esas situaciones difíciles, enfermedades, escases, tribulaciones, enfermedades, persecuciones que colocamos nuestros ojos en Jesucristo y ponemos nuestra dependencia en el Espíritu Santo. El desierto es una escuela de formación y dependencia, Dios establece en nuestro corazón y en medio de su pueblo el orden correcto de prioridades por nuestro propio bien y beneficio.

Juan 4:23-24. Dios Habla Hoy (DHH). Pero llega la hora, y es ahora mismo, cuando los que de veras adoran al Padre lo harán de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios. Pues el Padre quiere que así lo hagan los que lo adoran. Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo de un modo verdadero, conforme al Espíritu de Dios.

Allí en el desierto es donde somos probados y confrontados por la palabra de Dios, es allí en realidad dónde nos mostramos tal como somos delante de Dios, en dónde podemos ver nuestra verdadera naturaleza y también donde somos mudados con un corazón conforme al corazón de Dios, para amarle y para servirle con un corazón puro y sincero, con una actitud correcta y con la motivación correcta entendiendo el llamado, los planes, los propósitos, y haciendo uso de los dones, de los talentos, de la capacidad y la unción del Espíritu Santo.

El siguiente paso es introducirnos a la tierra prometida de la que hablamos al comienzo en el libro de Deuteronomio capítulo 30 para el pueblo de Dios, el reposo prometido luego de salir de Egipto y pasar por el desierto. Para nosotros ese reposo es nuestro Salvador y Señor Jesucristo en quien el Padre Celestial proveyó todo lo que necesitamos para vivir la vida cristiana en esta tierra y en la vida eterna.

El servicio a los demás es un estilo de vida que todo cristiano debe cultivar. Uno de los privilegios que el Señor da a sus hijos, es la oportunidad de participar en lo que Él está haciendo. Dios, que no necesita ayuda, y que tiene el poder de hacerlo todo, quiere llamarnos a trabajar con Él para llevar a cabo sus propósitos en la tierra. El Señor nos ofrece la oportunidad de participar en la construcción de su reino. Según 

Efesios 2.10, todos los creyentes somos "hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Todo lo debemos hacer "como para el Señor y no para los hombres" (Colosenses 3:23). Al hacer con fidelidad nuestro trabajo, ocuparnos de nuestros hogares y familias, o satisfacer necesidades en la iglesia o en la comunidad, estamos sirviendo a Cristo y participando en su actividad. No escuches a las personas que intentan desanimarte, sigue tu camino, confía en Dios, y cree en las habilidades que él ha puesto en ti, y no te desanimes, perseverando cumpliremos el plan de Dios para nuestra vida... Bendiciones.

Isaías 61. Nueva Traducción Viviente (NTV). Buenas noticias para los oprimidos. El Espíritu del Señor Soberano está sobre mí, porque el Señor me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado para consolar a los de corazón quebrantado y a proclamar que los cautivos serán liberados y que los prisioneros serán puestos en libertad. Él me ha enviado para anunciar a los que se lamentan    que ha llegado el tiempo del favor del Señor junto con el día de la ira de Dios contra sus enemigos. A todos los que se lamentan en Israel    les dará una corona de belleza en lugar de cenizas, una gozosa bendición en lugar de luto, una festiva alabanza en lugar de desesperación.

Ellos, en su justicia, serán como grandes robles que el Señor ha plantado para su propia gloria. Reconstruirán las ruinas antiguas,    reparando ciudades destruidas hace mucho tiempo. Las resucitarán,     aunque hayan estado desiertas por muchas generaciones. Los extranjeros serán sus siervos; alimentarán a los rebaños de ustedes, ararán sus campos y cuidarán de sus viñedos. Ustedes serán llamados sacerdotes del Señor, ministros de nuestro Dios.

Se alimentarán de los tesoros de las naciones y se jactarán de sus riquezas. Disfrutarán de una doble honra en lugar de vergüenza y deshonra. Poseerán una doble porción de prosperidad en su tierra, y una alegría eterna será suya. «Pues yo, el Señor, amo la justicia;    odio el robo y la fechoría. Recompensaré fielmente a mi pueblo por su sufrimiento y haré un pacto eterno con él. Sus descendientes serán reconocidos y honrados entre las naciones.


Todo el mundo se dará cuenta de que es un pueblo al que el Señor ha bendecido». ¡Me llené de alegría en el Señor mi Dios! Pues él me vistió con ropas de salvación y me envolvió en un manto de justicia. Soy como un novio vestido para su boda o una novia con sus joyas. El Señor Soberano mostrará su justicia a las naciones del mundo.  ¡Todos lo alabarán! Su justicia será como un huerto a comienzos de la primavera, cuando brotan las plantas por todas partes.

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