Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

La gracia de parte Dios-


Juan 1:14-17. La Palabra (Hispanoamérica) (BLPH). Y la Palabra se encarnó y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, la que le corresponde como Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él proclamando: “Este es aquel de quien yo dije: el que viene después de mí es superior a mí porque existía antes que yo”.

En efecto, de su plenitud todos hemos recibido bendición tras bendición. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos vinieron por medio de Jesucristo.

Dios es amor y amar es dar; nuestro Padre Celestial nos ha dado gratis todo lo que tenemos, en lo material y espiritual sin que lo merezcamos, nos ha dado de su gracia, de su bondad, de su generoso amor. Es la generosidad o la magnanimidad de Dios hacia nosotros, seres rebeldes y pecadores. La gracia comprende temas tales como el perdón, la salvación, la regeneración, el arrepentimiento, y el amor de Dios. “Hay vocablos que encierran el concepto de la gracia, que no contienen la palabra “gracia”

Veamos nuestro texto inicial en otra traducción o versión de la Biblia para entender un poco más el asunto de nuestro estudio de hoy.

Juan 1:14-17. Dios Habla Hoy (DHH). Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros. Y hemos visto su gloria, la gloria que recibió del Padre, por ser su Hijo único, abundante en amor y verdad. Juan dio testimonio de él, diciendo: «Éste es aquel a quien yo me refería cuando dije que el que viene después de mí es más importante que yo, porque existía antes que yo.»

De su abundancia todos hemos recibido un don en vez de otro; porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo.

Millones de personas alrededor del mundo han escuchado acerca de la gracia de Dios. ¿cuántos realmente comprenden la importancia de este concepto? ¿Qué es la gracia en realidad, cuál es su relación con la salvación y para que nos sirve? La Biblia explica claramente que la gracia es un don de Dios; es el regalo de su misericordia clemente e inmerecida para la humanidad.

A partir del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo y su resurrección, todos los que hemos creído y los que creerán en él, como Dios, Señor y Salvador ya no estamos ya bajo la Ley, sino bajo la gracia, por tanto, el pecado no tiene poder contra nosotros.

Romanos 6:14. La Biblia de las Américas (LBLA). Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.

La Ley dice, "págalo todo"; mientras la Gracia dice "todo está pago". La Ley significa un trabajo que debe hacerse; la Gracia es una labor hecha por Cristo para nosotros. La ley restringe las acciones; la Gracia cambia la naturaleza, nos hace partícipes de la de Dios. La Ley condena; la Gracia justifica. Bajo la Ley, una persona es como un esclavo que trabaja por salario, para ganarse el Cielo; bajo la Gracia es un hijo de Dios, dueño de la casa, que disfruta la herencia.

Por obra del Espíritu de Dios, el Espíritu Santo o el Espíritu de Cristo, el que cree en Cristo es lavado, justificado, santificado naciendo de nuevo, convirtiéndose en una nueva criatura y convirtiéndose en hijo y heredero de Dios. El Espíritu Santo es ese don de Dios, que se nos da por Dios totalmente gratis, cuando creemos en Cristo y nos bautizamos, y obra en las personas para la vida eterna.

Pablo exhorta a los creyentes a que pidan al Padre Celestial, el Espíritu Santo, les pide que caminen en Él, y a que no lo contristen. La gracia no es una cosa, sino el mismo Dios que se nos comunica, transformándonos en él. La gracia es la misma acción y vida divina que dispone nuestro ser para participar en Dios.

La fe es la respuesta humana a la gracia divina, esta fe es don de Dios. La fe es moralmente vital por sí misma, obra por el amor. La posición del creyente bajo la gracia se explica, no por algo en él mismo, sino por la voluntad de Dios. Cada paso en el curso de la vida cristiana se debe a la gracia al llamado al arrepentimiento y a la fe.

En Romanos 8:28–30 Pablo repasa la agenda divina desde el llamado hasta la gloria final de los redimidos. Con todo, no pasa por alto la responsabilidad del hombre que es la obediencia a la Palabra de Dios y que es una actitud moral y espiritual. Los hombres se vuelven a Dios por causa de la obra del Señor el Espíritu Santo.

Romanos 8:28-30. Nueva Traducción Viviente (NTV). Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos. Después de haberlos elegido, Dios los llamó para que se acercaran a él; y una vez que los llamó, los puso en la relación correcta con él; y luego de ponerlos en la relación correcta con él, les dio su gloria.

La gracia, revelada y dada por Dios en Jesucristo, está presente en el Antiguo Testamento, como una promesa y como una esperanza. En diversas formas, con nombres variados, pero uniendo siempre al Dios que busca constantemente al hombre que recibe de su gracia, por todas partes aparece la gracia en el Antiguo Testamento.

La gracia en Dios para nosotros es dar y perdonar, derramar por todas partes su generosidad, inclinarse con atención y emoción hacia los más pobres y los más desvalidos, es la faceta de el Dios de ternura y de gracia, tardo para la ira y rico en misericordia y fidelidad.

Éxodo 34:6. Jubilee Bible 2000 (Spanish) (JBS). Y pasando el SEÑOR por delante de él, proclamó: YO SOY el SEÑOR, YO SOY fuerte, misericordioso, y lleno de gracia; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad

En Dios la gracia es a la vez misericordia que se interesa por la miseria, es fidelidad generosa a los suyos (hesed), solidez inquebrantable en sus compromisos (emes), adhesión de corazón y de todo el ser a los que ama (rahamim), justicia inagotable (sedeq), capaz de garantizar a todas sus criaturas la plenitud de sus derechos y de colmar todas sus aspiraciones.

Que Dios pueda ser la paz y el gozo de los suyos, es efecto de su gracia: "¡Cuán preciosa es tu gracia (hesed), oh Dios! Los hombres se refugian a la sombra de tus alas, se sacian de la sobreabundancia de tu casa y los abrevas en el torrente de tus delicias" (Salmo 36:8ss), "porque tu gracia (hesed) es mejor que la vida" (Salmo 63:4).

La vida, el más precioso de todos los bienes, palidece ante la experiencia de la generosidad divina, fuente inagotable. La gracia de Dios puede ser, pues, una vida, más rica y más plena que todas nuestras experiencias. La generosidad de Dios se derrama sobre toda carne, su gracia no es un tesoro guardado codiciosamente.

Pero el signo esplendente de esta generosidad es la elección de Israel. Es una iniciativa totalmente gratuita, no justificada en el pueblo elegido por ningún mérito, por ningún valor antecedente, ni por el número, ni por la buena conducta, ni por el vigor de su mano, sino únicamente por el amor a la humanidad y la fidelidad al juramento hecho a vuestros padres.

Como punto de partida de Israel sólo hay una explicación, la gracia del Dios fiel que guarda su alianza y su amor. El símbolo de esta gracia es la tierra que da Dios a su pueblo.

La palabra que sin duda traduce mejor el efecto producido en el hombre por la generosidad de Dios a causa de su gracia, es el de bendición. La bendición es mucho más que una protección exterior, en el que la recibe mantiene la vida, el gozo, la plenitud de la fuerza, establece entre Dios y su creación, un contacto personal, hace que se posen sobre el hombre la mirada y la sonrisa de Dios, la irradiación de su rostro y de su gracia. La venida de nuestro Señor Jesucristo muestra hasta dónde puede llegar la generosidad divina: hasta darnos a su propio Hijo.

Romanos 8:32. Palabra de Dios para Todos (PDT). Dios mostró su favor hacia nosotros hasta tal punto que dio a su propio Hijo para que muriera por nosotros. Siendo así, ¿cómo no nos va a dar, junto con él, todo lo que tiene?

Diccionario Vine. Gracia Caris (χάρις, G5485) tiene varios usos: (a) objetivo, aquello que otorga u ocasiona placer, delicia o causa una actitud favorable; se aplica, p.ej., a la belleza o a la gracia de la personalidad (Lucas 2:40); sus actos (2 Corintios 8:6), o manera de hablar (Lucas 4:22  «palabras de gracia»; Colosenses 4:6); (b) subjetivo: (1) por parte del otorgador, la disposición amistosa de la que procede el acto bondadoso, gracia, bondad, buena voluntad en general (Hechos 7:10); especialmente con referencia al favor o a la gracia divina (Hechos 14:26).

Tener favor con es hallar gracia ante (Hechos 2:47); así, se halla en este sentido al inicio y al final de varias epístolas, donde el redactor desea gracia de parte de Dios para los lectores (Romanos 1:7; 1 Corintios 1:3). El hecho de que la gracia se reciba tanto de Dios el Padre (2 Corintios 1:12), como de Cristo (Gálatas 1:6; Romanos 5:15, donde ambos son mencionados), constituye un testimonio de la deidad de Cristo.

Véase también 2 Timoteo 1:1-2, donde la frase «por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo» tiene que ser tomada con cada una de las cláusulas precedentes: «en vosotros», y «vosotros en Él». En Santiago 4:6 «Pero Él da mayor gracia» (griego: «una mayor gracia»)

Gracia se traduce “misericordia” (muchas veces), “bondad”, “favor”, “benevolencia”, “merced”. Lutero traduce con la palabra Gnade, o sea la palabra alemana para “gracia”. A pesar de ello no es un equivalente exacto de gracia. Es un vocablo que funciona en dos direcciones, y puede usarse tanto de Dios como del hombre. En cuanto a Dios, por cierto que significa gracia, expresa un favor inmerecido.

La fe es la respuesta humana a la gracia divina (Romanos 5:2; 10:8-9). Esta fe es don de Dios (Efesios 2:8); las palabras “no de vosotros” pueden referirse a sesoµsmenoi (“salvos”), pero Pablo quiere señalar que la palabra “fe” no tiene que tomarse en el sentido de alguna acción independiente por parte del creyente. La posición del creyente bajo la gracia se explica, no por algo en él mismo, sino por la voluntad de Dios. Cada paso en el curso de la vida cristiana se debe a la gracia: Gálatas 1:15 (llamado); 2 Timoteo 2:25 (arrepentimiento); Efesios 2:8–9 (fe).

En Romanos 8:28–30 Pablo repasa la agencia divina desde el llamado hasta la gloria final de los redimidos.

Romanos 8:28-30. Dios Habla Hoy (DHH). La obra salvadora de Dios. Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito. A los que de antemano Dios había conocido, los destinó desde un principio a ser como su Hijo, para que su Hijo fuera el primero entre muchos hermanos. Y a los que Dios destinó desde un principio, también los llamó; y a los que llamó, los hizo justos; y a los que hizo justos, les dio parte en su gloria.

Gracia Verbo janan (נָחָ, H2603), «ser misericordioso, considerado; favorecer». El término se encuentra en ugarítico antiguo con un significado muy parecido al hebreo bíblico. Sin embargo, en el hebreo moderno, janan pareciera dar mayor énfasis en la acepción más fuerte de «perdonar o mostrar misericordia». El vocablo aparece unas 80 veces en el Antiguo Testamento hebreo, y por vez primera en Génesis 33:5 «Son los hijos que Dios, en su gracia, ha dado a tu siervo».

Por lo general, este término sugiere un «favor» que se hace, a menudo inesperado e inmerecido. Janan puede expresar «generosidad», un regalo del corazón. Sobre todo, Dios es la fuente de un «favor» no merecido y una vez tras otra se le suplica que actúe con acciones «gratuitas» como solo Él lo puede hacer. El salmista ora: «Aparta de mí el camino de la mentira, y en tu misericordia «bondad» concédeme tu ley» (Salmo 119:29; «y dame la gracia de tu ley»).

El «favor» de Dios se percibe sobre todo en su liberación del pueblo de Dios de sus enemigos y de los males que les rodean (Salmo 77:9; Amos 5:15). Sin embargo, Dios extiende su «misericordia», según su voluntad y acción soberana, a quienquiera que Él escoge. De muchas maneras janan combina el significado de haris (que en griego clásico indica «encanto» o «benevolencia») y el sentido neotestamentario de «favor no merecido» o «misericordia».

Éxodo 33:19. Dios Habla Hoy (DHH). Pero el Señor contestó: Voy a hacer pasar toda mi bondad delante de ti, y delante de ti pronunciaré mi nombre. Tendré misericordia de quien yo quiera, y tendré compasión también de quien yo quiera.

Gracia jen (חֵ, H2580), «favor; gracia». La raíz, que significa «favorecer», es un término semítico común. En acádico, el verbo enenu («compadecer») está relacionado con hinnu («favor»), que solo aparece como nombre propio. El nombre hebreo jen está 69 veces, sobre todo en el Pentateuco y en los libros históricos hasta Samuel. Es un poco más frecuente en los libros poéticos, aunque casi no figura en los libros proféticos. El primer caso se encuentra en Génesis 6:8 «Pero Noé halló gracia en los ojos de Jehová». El significado básico de jen es «favor». Cualquier cosa «placentera y agradable» se puede describir con esta palabra. Cuando se dice que una mujer tiene jen, es porque es «graciosa o agraciada» (Proverbios 11:16)

Las palabras de una persona pueden tener «gracia»: «El que ama la pureza de corazón y tiene gracia al hablar tendrá por amigo al rey» (Proverbios 22:11; Salmo 45:2). Jen también denota la reacción a cualquier cosa «agradable». Los siguientes verbos se usan con este vocablo: «extender» (Génesis 39:21), «dar» (Éxodo 3:21) y «hallar» (Génesis 6:8).

Hebreos 4:12-16. La Biblia de las Américas (LBLA). Poder de la palabra de Dios y de la gracia a favor nuestro. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Jesús, el gran sumo sacerdote. Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.

Necesitamos como hijos de Dios esa gracia en todo tiempo y circunstancia para poder enfrentar todas las situaciones y adversidades que se nos presentan, la necesitamos para vivir la vida que agrada a Dios, la necesitamos para perseverar, la necesitamos para crecer espiritualmente, la necesitamos para ser bendecidos, la necesitamos para servir con un corazón limpio al Señor. Que nuestra oración sea con la misma actitud de la de Nehemías.

Nehemías 1. La Biblia de las Américas (LBLA). Oración de Nehemías por los desterrados. Palabras de Nehemías, hijo de Hacalías. Aconteció que en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en la fortaleza de Susa, vino Hananí, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá, y les pregunté por los judíos, los que habían escapado y habían sobrevivido a la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que sobrevivieron a la cautividad allí en la provincia, están en gran aflicción y oprobio, y la muralla de Jerusalén está derribada y sus puertas quemadas a fuego.

Y cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo algunos días, y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo. Y dije: Te ruego, oh Señor, Dios del cielo, el grande y temible Dios, que guarda el pacto y la misericordia para con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos, que estén atentos tus oídos y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti día y noche por los hijos de Israel tus siervos, confesando los pecados que los hijos de Israel hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.

Hemos procedido perversamente contra ti y no hemos guardado los mandamientos, ni los estatutos, ni las ordenanzas que mandaste a tu siervo Moisés. Acuérdate ahora de la palabra que ordenaste a tu siervo Moisés, diciendo: “Si sois infieles, yo os dispersaré entre los pueblos; pero si volvéis a mí y guardáis mis mandamientos y los cumplís, aunque vuestros desterrados estén en los confines de los cielos, de allí los recogeré y los traeré al lugar que he escogido para hacer morar allí mi nombre.” Y ellos son tus siervos y tu pueblo, los que tú redimiste con tu gran poder y con tu mano poderosa.

Te ruego, oh Señor, que tu oído esté atento ahora a la oración de tu siervo y a la oración de tus siervos que se deleitan en reverenciar tu nombre; haz prosperar hoy a tu siervo, y concédele favor delante de este hombre. Era yo entonces copero del rey.

Bendiciones.

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