Nuestro deseo es que cada uno de los mensajes, así como cada uno de los ministerios y recursos enlazados, pueda ayudar como una herramienta al crecimiento, edificación y fortaleza de cada creyente dentro de la iglesia de Jesucristo en las naciones y ser un práctico instrumento dentro de los planes y propósitos de Dios para la humanidad. Cada mensaje tiene el propósito de dejar una enseñanza basada en la doctrina bíblica, de dar una voz de aliento, de edificar las vidas; además de que pueda ser adaptado por quien desee para enseñanzas en células o grupos de enseñanza evangelísticos, escuela dominical, en evangelismo personal, en consejería o en reuniones y servicios de iglesias.

Guiados por el Señor el Espíritu Santo-


Romanos 8:14-16. Dios Habla Hoy (DHH). Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: «¡Abbá! ¡Padre!» Y este mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que ya somos hijos de Dios.

El Padre Celestial solamente guía a los que son hijos de Dios, a aquellos que hemos confiado en nuestro Señor Jesucristo como nuestro Salvador, a quienes le hemos recibido en nuestro corazón, a aquellos que somos templo y morada del Espíritu Santo. Ahora bien, debemos entender que no todos los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios, porque muchos son guiados por las emociones, los sentimientos y sus deseos carnales.

Que importante es que podamos vivir pastoreados y guiados por el Señor el Espíritu Santo en todo tiempo y más que un asunto importante, es realmente que lleguemos a andar como verdaderos hijos de Dios en este mundo hasta que él nos llame a su presencia.

Para vivir realmente como hijos de Dios nos es necesario la presencia y la vida del Señor el Espíritu Santo en nuestras vidas, nos es necesario su obra regeneradora, su guía, su consejo, nos es necesario ser pastoreados, pero para eso debemos entender la obra de la trinidad a favor nuestro. 

El Padre Celestial nos amó de tal manera que dio a su Hijo Jesucristo en expiación como la única forma de redimirnos de la muerte y la condenación eterna para darnos salvación, es nuestro camino y nos mostró la forma de vivir de acuerdo a la voluntad del Padre; nuestro Señor Jesucristo puso su vida en expiación de manera voluntaria por nosotros y envió al Espíritu Santo como las arras de nuestra herencia celestial y para que esté con nosotros hasta el fin del mundo.

Juan 1:12-13. Nueva Traducción Viviente (NTV). Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.

2 Corintios 5:17-19. Traducción en lenguaje actual (TLA).Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva. Y todo esto viene de Dios. Antes éramos sus enemigos, pero ahora, por medio de Cristo, hemos llegado a ser sus amigos, y nos ha encargado que anunciemos a todo el mundo esta buena noticia: Por medio de Cristo, Dios perdona los pecados y hace las paces con todos.

Cuando creímos en nuestro corazón en el Señor Jesucristo y su resurrección, fuimos nacidos de nuevo y nos volvimos nuevas criaturas, por lo tanto, por ese nuevo nacimiento fuimos engendrados por el Espíritu Santo y hechos hijos de Dios. Nos es necesario descansar en Él, reposar en Dios, que su presencia nos llene, que su presencia nos de la libertad espiritual que necesitamos, que su presencia nos capacite, que su presencia nos enseñe, que su presencia nos guié, que su presencia nos apaciente, que su presencia nos pastoree y nos conforte en medio del lugar donde nos encontremos y en medio de todas las situaciones y circunstancias que nos rodean.

2 Corintios 3:16-18. Traducción en lenguaje actual (TLA). Sin embargo, esto llega a comprenderlo el que se arrepiente y pide perdón al Señor. ¡Es como si le quitaran el velo a su entendimiento! Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara. Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él.

Proverbios 20:27. La Biblia de las Américas (LBLA). Lámpara del Señor es el espíritu del hombre que escudriña lo más profundo de su ser.

El Padre Celestial nos ha creado a su imagen y semejanza, Dios es Espíritu y nosotros somos seres espirituales, que tenemos un alma y que vivimos en un cuerpo físico humano y es a través de lo que somos en esencia, de nuestro espíritu, que Dios nos guía, nos habla, nos pastorea. Dios no nos guía a través del alma, ni de los sentimientos, ni de las emociones, ni mucho menos de nuestros cuerpos, ese no es el orden de Dios.

Isaías 63:14. Reina Valera Contemporánea (RVC). El Espíritu del Señor fue su pastor. Los guió como al ganado cuando baja a las cañadas. ¡Así, Señor, guiaste a tu pueblo, y te ganaste fama y gloria!

El Padre Celestial nos guía y nos pastorea por su Espíritu Santo en estos tiempos, después de que nuestro Señor Jesucristo fue recibido en gloria y se sentó a la diestra; es el Espíritu Santo quien está ejecutando el ministerio de la salvación y la reconciliación a través de la iglesia y la Palabra de Dios. Es el mismo Espíritu Santo que pastoreo al pueblo de Israel en el antiguo testamento quien nos llena de vida y nos sostiene sobre la Roca Eterna hasta que seamos llamados a la presencia de Dios para vivir eternamente y dar cuentas de nuestra mayordomía por los talentos, los dones y el llamamiento.

Hebreos 12:9. Reina Valera Contemporánea (RVC). Por otra parte, tuvimos padres terrenales, los cuales nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿Por qué no mejor obedecer al Padre de los espíritus, y así vivir?

La obra del Espíritu de Dios en nosotros. Jesús promete enviar al Espíritu Santo. Juan 14:15-17. Traducción en lenguaje actual (TLA). Ustedes demostrarán que me aman, si cumplen mis mandamientos. Y yo le pediré a Dios el Padre que les envíe al Espíritu Santo, para que siempre los ayude y siempre esté con ustedes. Él les enseñará lo que es la verdad. Los que no creen en Dios y sólo se preocupan por lo que pasa en este mundo, no pueden recibir al Espíritu, porque no lo ven ni lo conocen. Pero ustedes sí lo conocen, porque está con ustedes, y siempre estará en medio de ustedes.

Para poder conocer y comprender a el Padre Celestial nos es necesario que sea despertado nuestro espíritu, nos es necesario que busquemos las cosas espirituales, por eso nuestro Señor Jesucristo nos ha dicho que debemos buscar primero el reino de Dios y su justicia, en otras palabras, buscar agradar a Dios andando de la manera correcta en todos nuestros asuntos y también nos ha dicho que el Padre Celestial busca en toda la tierra adoradores en espíritu y verdad y que es necesario que le adoren. Los únicos beneficiados somos nosotros si buscamos a Dios de todo nuestro corazón, pues Dios sigue siendo Dios, Eterno, Poderoso, Amoroso, Misericordioso y Justo, el Creador de todo lo que existe en los cielos y en esta tierra.

Aquel que conoce a Dios en la intimidad de ser, en su forma de pensar, en su forma de hablar, en su forma de actuar y en su vivencia diaria será un excelente candidato para ser un verdadero adorador. 

Jeremías 9:23-24. Nueva Biblia Viva (NBV). El Señor dice: No se enorgullezca el sabio en su sabiduría, ni el poderoso en su poder, ni el rico en su riqueza. Sientan orgullo sólo de esto: de conocerme bien y comprender que yo soy el Señor que exige vivir de manera justa y actuar siempre con rectitud, de saber que mi amor es firme, y que así me gusta ser.

Es verdad que nos debemos congregar para glorificar a Dios, es verdad que debemos leer la Biblia y memorizarla, es verdad que que debemos predicar su evangelio, es verdad que debemos tener en nosotros y nuestros hogares una cultura del reino de los cielos. pues esto es agradable a Él, pero solo cuando aprendemos a adorarlo en todo momento y en todo lugar, vamos en camino para convertirnos en verdaderos adoradores, una vida diferente, separada de los deseos pecaminosos que batallan nuestro ser en todo tiempo.

Dios pide todo nuestro corazón, toda nuestra alma, toda nuestra mente, y todas nuestras fuerzas. El resultado es el llevar una vida que le agrada, una vida que es luz a otros a través del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, es el manejar todos nuestros asuntos de acuerdo a los parámetros divinos, es tomar nuestras decisiones de guiados por su Espíritu. Acá es bueno aclarar que como seres humanos todos los días de nuestra existencia en esta tierra enfrentamos situaciones y circunstancias que afectan nuestro presente y futuro, para bien o para mal.  

Marcos 12:30. (RVR60). Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. 

La palabra adorar también significa ofrendar, y a través de las escrituras encontramos la palabra adoración como sinónimo de la palabra "sacrificio" u ofrenda. Pero una vida de adoración es aquella que tiene en su interior hace las cosas con rectitud de corazón, es el que maneja todos sus asuntos de acuerdo a la enseñanzas de Dios; esto no quiere decir que sea una persona que se desconecte del mundo y se aísle, sino una persona que viva en dependencia de Dios de manera voluntaria.   

Para los judíos el corazón es el verdadero hombre que nosotros somos y que a veces ni nosotros mismos conocemos. Lo adoramos de corazón cuando lo adoramos como realmente somos al interior de nuestra habitación; lo adoramos de corazón, cuando lo adoramos tal y como somos. Debemos adorarlo con nuestra alma, esto es, rendir a Él nuestra voluntad de tal manera que siempre tengamos la disposición de adorarlo; que utilicemos nuestras emociones en una forma balanceada para adorarlo, no podemos llorar o reír siempre que le adoremos, nuestras emociones deben ser acorde a lo que queremos expresar.

Al adorarlo con toda nuestra mente, lo adoramos con el entendimiento de lo que estamos haciendo, con profundidad, tomando el control de nuestros pensamientos, no permitir que éstos divaguen mientras le adoramos. Pero también debemos adorarlo con todas nuestras fuerzas, con intensidad, desde lo profundo de nuestras entrañas. Si no lo hacemos así podemos terminar ofreciendo una adoración superficial, seca, indiferente y sin propósito. A Dios no le interesan los compromisos a medias, la obediencia parcial y las sobras de nuestro tiempo. Quiere nuestra entrega total a Él, no sólo unas partes de nuestra vida.

Andando en el Espíritu. Gálatas 5:16,22-25. (RVR60). Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 

Todos quisiéramos satisfacer los deseos de la carne, el que diga que no, es un mentiroso, ya que mientras estemos en la tierra y con este cuerpo corruptible seguiremos teniendo los deseos provocados por la carne, esa que nos impulsa a hacer cosas que van en contra del Espíritu de Dios.

Cuando vinimos a Cristo, nuestro espíritu fue renovado, nuestra alma encontró salvación, pero nuestra carne siguió siendo la misma, con la única diferencia que ahora ya no vivimos para satisfacerla, sino para contradecirla y agradar a los deseos del Espíritu Santo. Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos tenido que enfrentar al hecho de: ¿Satisfacer a la carne o satisfacer al Espíritu?, lo más fácil es lo primero, ya que por naturaleza somos orientados a ello, pero lo segundo es lo que estamos aprendiendo, ese proceso diario de negarnos a nosotros mismos, tratando de hacer vivas esas palabras de Jesús al decirnos que el que quisiera ir en pos de Él tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirlo.

Este proceso de Andar en el Espíritu no es fácil y solamente lo lograremos cuando comencemos a llenarnos de la presencia de Dios en nuestra vida y eso solo se logra con una vida de devocional diario y de comunión intensa con el Señor. Andar en el Espíritu Santo es evitar satisfacer los deseos de la carne llámense estos: mentiras, idolatría, borracheras, drogadicción, vicios contra naturaleza, inmoralidades de todo tipo, fornicaciones, adulterios, homosexualismo de hombres y mujeres, calumnias, injusticias, envidia, rencor, odio, enemistades, pleitos, celos, contiendas, disensiones, brujerías, hechicerías, etc. Pero esto solo se logrará a través de una relación personal verdadera con el Señor. 

Andar en el Espíritu es analizar cada cosa que haré en el día para evaluar si es o no agradable a Dios, es negarse a lo que realmente quisiera hacer, pero que se que va en contra de su voluntad y por ello prefiero aguantarme las ganas y no fallar, todo por amor a Dios y no por imposición.

Guiados por el Espíritu Santo. Juan 16:13. (RVR60). Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 

La importancia de ser guiados por el Espíritu Santo es la clave y la garantía de tener victoria y cumplir con la voluntad de Dios en nuestra vida, en nuestro hogar y ministerio (nuestro servicio para Él, de acuerdo a nuestro llamado y los dones que nos han dado). ¿Habrá algo más grandioso que saber que Dios mismo nos está guiando? Puede que nos diga: "Ve por aquí" o "Haz esto y aquello" y cuando entendemos el valor de tener detrás a Dios como guía no podemos menos que buscar siempre su dirección. Nadie jamás podría guiarnos mejor que Él. Para ser guiados por el Espíritu Santo debemos tener una vida rendida a Dios de manera voluntaria, amándolo, temiéndole y obedeciéndole.

Nosotros por nuestra cuenta podremos hacer cosas buenas en nuestro ministerio y vida en general, pero el Espíritu Santo siempre nos guiará a hacer las cosas a la manera de Dios, de la manera que le agrademos. En cuanto a nuestra ofrenda a Dios nos guiará a dar la mejor adoración. Debemos pedirle siempre al Espíritu Santo que nos guié a adorar a Dios como Él quiere que le adoremos, debemos pedirle en todo tiempo que nos llene con su presencia y su unción, para poder vivir la vida que agrada a Dios, la vida que nos conviene y nos bendice.

Así, la vida abundante para nosotros, se da en la llenura del Espíritu y la obediencia a Dios. Es el Espíritu de Dios, que mora en nosotros, es quien finalmente nos da ese reposo.

1 Corintios 14:15. (RVR60). ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.

El espíritu del hombre tiene tres funciones principales que son la conciencia, la intuición y la comunión. La conciencia es el área del espíritu donde Dios nos hace distinguir lo bueno y lo malo. La comunión es el área de nuestro espíritu que adora a Dios y en la cual Él se comunica con nosotros. La intuición es el área donde recibimos revelaciones de Dios. Par ser verdaderos adoradores las funciones de comunión e intuición de nuestro espíritu deben activarse y desarrollarse, para que podamos vivir una vida espiritual, como seres espirituales que somos, y así aprender a conocer como Dios quiere que le adoremos en cada momento. 

La única forma de ser guiados por el Espíritu Santo es desarrollando la habilidad de oírlo en tiempos de una vida devocional. Desarrollamos o activamos nuestro espíritu cuando oramos en lenguas, cuando mantenemos una comunión constante con Dios.

1 Corintios 14:2. (RVR60). El que habla en lenguas no habla a los hombres sino a Dios. Cuando oramos en lenguas, nuestro espíritu ora. 1 Corintios 14:14. (RVR60). Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. Cuando oramos en lenguas nuestro espíritu se edifica. 1 Corintios 14:4. (RVR60). El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

Es crucial la vida de Dios en nosotros, sin ella lo único que nos espera es la muerte y condenación eterna; esa vida divina es impartida en nosotros por la presencia del Espíritu Santo, esa vida que nos da descanso en nuestro caminar como peregrinos y extranjeros. Vivir en la presencia de Dios es uno de los propósitos más santos y sublimes a los que cualquier persona puede aspirar en esta tierra, porque nos hace conscientes de una importante y profunda realidad para nuestras vidas. Nos hace conscientes de la necesidad apremiante de la presencia de Dios para todo nuestro ser.

Éxodo 33:14. (RVR60). Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.
  
Éxodo 33:15. (RVR60). Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 1 Juan 3:8. (RVR60). El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 2 Corintios 3:17-18. (RVR60). Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Vivir como Elías o como Eliseo, es la más bella meta que el cristiano puede proponerse, porque nos mantiene en comunión constante con Dios. Es algo que debemos y podemos alcanzar como seres humanos. ¿Y cómo lograrlo? Lo primero es que le hayamos entregado nuestro corazón y nuestra vida al Señor Jesucristo, que realmente estemos viviendo en su palabra y en el perfecto amor.

Salmos 16:11. (RVR60). Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Salmos 100:2. (RVR60). Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. Salmos 119:58. (RVR60). Tu presencia supliqué de todo corazón; ten misericordia de mí según tu palabra. 2 Crónicas 33:12. (RVR60). Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.

Lo segundo es la oración y comunión con Dios. Si nosotros nos presentamos delante de Dios, lo alabamos y lo adoramos es entonces que nos llenamos de su amor y le decimos que le amamos con toda nuestra alma y con todo nuestro ser, estamos haciendo provisión para todo el día de su presencia.

Daniel 6:11. (RVR60). Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. Daniel 6:26. (RVR60). De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. Daniel 10:12. (RVR60). Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Hechos 3:19. (RVR60). Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.

Pero una vez que comienzan las tareas del día, que absorben toda su nuestra atención, es muy difícil pensar en un Dios al que no vemos ni oímos. Unos y otros tenemos ocupaciones exigentes en las que debemos concentrarnos para hacerlas bien, dedicándoles todas nuestras energías. ¿Cómo podremos en medio de esa actividad mantenernos conscientes de la presencia de Dios? Pues bien, podemos aprovechar para recordarlo precisamente aquellas cosas que apartan nuestra mente de Él. ¿De qué manera? Haciéndolas todas en el nombre de Jesús y para su gloria.

Solo a través de nuestro Salvador y Señor Jesucristo, el Hijo del Dios Todopoderoso, podemos encontrar esa comunión con el Padre, gracias a la ayuda y revelación del Señor el Espíritu Santo. Solo hay una manera de acercarnos a Dios y es a través de su Hijo, es a la manera que está revelada en la Palabra de Dios. La única manera de estar y vivir en la presencia de Dios es estar unidos con Cristo, amar su Palabra y obedecerla en todos nuestros asuntos, con la ayuda y guía del Espíritu Santo, él es quien nos enseña cómo debemos vivir en todos nuestros asuntos. Es sólo por la obra del Señor el Espíritu Santo que podemos conocer realmente al Padre Celestial.

Jeremías 9:24. Nueva Biblia al Día (NBD). Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada —afirma el Señor—.


1 Corintios 2:10. Palabra de Dios para Todos (PDT). Pero Dios nos ha mostrado eso por medio del Espíritu porque el Espíritu lo sabe todo, incluso los secretos más profundos de Dios.

Colosenses 1:9-18. Nueva Biblia al Día (NBD). Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz. Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.

Qué bueno apropiarnos de la oración intercesora de Pablo por los Colosenses, que fue inspirada y guiada por el Señor el Espíritu Santo. Que sea el mismo Espíritu Santo haciendo la obra como el desea en nuestras vidas. Bendiciones. 

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